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UE defiende vigencia del pacto migratorio y Turquía amenaza con reexaminarlo

REFUGIADOS | 20 de marzo de 2017

Unos trescientos mil chalecos pertenecientes a los refugiados que cruzaban el mar Egeo en embarcaciones desde Turquía, se acumulan en un vertedero improvisado en el pueblo de Mithima al norte de la isla de Lesbos (Grecia). (Foto: EFE/A.Carrasco Ragel).

Bruselas (EuroEFE).- Un año después de la entrada en vigor del pacto migratorio con Turquía para frenar la llegada de refugiados, la Unión Europea defiende su vigencia y buen funcionamiento, mientras que Ankara amenaza con reexaminarlo cada vez que surgen tensiones con el bloque europeo.

La Comisión Europea (CE) ha reiterado su apoyo al acuerdo e indicó que espera que ambas partes cumplan con sus compromisos, en respuesta a la amenaza del gobierno turco de reexaminar el pacto, tras la crisis diplomática entre Turquía y Holanda por el rechazo holandés a que ministros turcos dieran mítines políticos en su territorio.

"Seguimos empeñados en la aplicación del acuerdo entre la UE y Turquía y, como hemos dicho muchas veces en el pasado, esto implica mutua confianza y realización, y esperamos que ambas partes cumplirán con sus compromisos pues es en interés y beneficio de ambas y de los refugiados sirios", dijo el portavoz comunitario Margaritis Schinas.

Las cifras son contundentes: gracias al acuerdo, las entradas diarias desde Turquía a las islas griegas se han reducido un 98 %, pasando de 10.000 en octubre de 2015, en plena crisis migratoria, a 43 en la actualidad, según el último informe de la CE, publicado a principios de marzo.

Por otra parte, el número de personas fallecidas en la ruta del Egeo ha disminuido de 1.100 en 2015 a 70 en el último año.

Además, desde la entrada en vigor del acuerdo se han producido 849 retornos de personas desde las islas griegas a Turquía (que ascienden a 1.487 sumando los retornos a través de un protocolo bilateral existente entre Ankara y Atenas) y 3.565 sirios han sido trasladados desde Turquía a la UE.

Para expertos como Stefani Weiss, del centro de estudios Bertelsmann Stiftung, el acuerdo fue "la mejor solución que se podía lograr" para gestionar una situación que se encontraba fuera de control, con cerca de un millón de personas llegadas a la UE en 2015.

Weiss indicó a Efe que el pacto, pese las cuestiones que puede plantear desde el punto de vista ético, ha facilitado además una vía legal de entrada a los refugiados de Siria y ha ayudado a frenar los muertes en el mar Egeo.

Sin embargo, según la misma experta, "no debe ser un modelo para afrontar el problema migratorio en el Mediterráneo central", que se ha convertido en la principal preocupación de la UE en la actualidad, por la llegada masiva desde Libia de inmigrantes que en su mayoría no tienen derecho al asilo.

En el caso de Libia la dificultad derivaría de que se trata de "un país no seguro".

Weiss añade que pese a las reiteradas amenazas de Turquía de reevaluar el pacto -la última vez hace solo unos días por la crisis diplomática con Holanda- a Ankara no le interesa romperlo, no solo por la fuente de ingresos que representa, sino porque al país no le conviene una "ruptura drástica" de los lazos con la UE.

El pacto con Turquía, muy criticado en su momento por las organizaciones humanitarias, incluye el compromiso de Ankara de aceptar la devolución de todos los inmigrantes y refugiados llegados de forma irregular a las islas griegas, así como un sistema conocido como "uno por uno", por el cual la Unión se compromete a recibir a un sirio por cada sirio devuelto a Turquía.

A cambio, la UE prometió a Ankara 3.000 millones de euros para ayudar en la acogida de refugiados sirios en su territorio y la liberalización de los visados a los ciudadanos turcos, una vez se cumplan 72 requisitos, de los que aún quedan pendientes por completar siete.

De los 3.000 millones, que aportarán la CE y los países, se han distribuido 2.200 millones para financiar 39 proyectos de asistencia humanitaria y de otro tipo, según los datos más recientes del Ejecutivo comunitario.

El acuerdo sobre refugiados, razón de queja para Turquía

Un año después de su entrada en vigor, el acuerdo sobre los refugiados entre la UE y Turquía es motivo de queja constante en ese país por supuestos incumplimientos de la parte europea, hasta el punto de que varios altos cargos turcos han amenazado con cancelarlo de forma unilateral.

Según explicaron a Efe fuentes del Ministerio de Exterior turco, "aparte del acuerdo, el incremento de las patrullas turcas en mar y tierra ha jugado un papel importante en la reducción de los pasajes irregulares".

Además, agregan las autoridades turcas, influyó "la revisión de las normas turcas de visado", en referencia al régimen de visados, en vigor desde enero, para todos los sirios que viajan a Turquía desde otros países.

Esta medida cortó en seco un flujo de miles de personas a la semana que viajaban desde Líbano en ferri al sur de Turquía, habitualmente para desplazarse a las costas egeas e intentar el 'salto' a las islas griegas.

Pero entre deportados, los sirios solo forman el segundo bloque más grande, de 166 personas, superados de lejos por los pakistaníes, con 390 individuos.

A continuación vienen argelinos, afganos, bangladesíes, iraníes, marroquíes e iraquíes, y así hasta un total de 24 nacionalidades.

A este acuerdo con la UE se añade "un protocolo bilateral con Grecia, por el que Turquía ha readmitido durante el año pasado a unos 2.000 migrantes irregulares", agregan las fuentes turcas.

El acuerdo con Bruselas se publicitó bajo el lema de "1 por 1", dado que la UE iba a reasentar en su territorio a un refugiado sirio por cada deportado a Turquía.

Pero en realidad este programa se ha ido adelantando, con un total de 3.294 sirios que se han trasladado legalmente a Europa bajo el tratado, explicaron las mismas fuentes.

Sin embargo, Ankara muestra estos días un enorme descontento con el acuerdo, porque se trataba de un "paquete" que incluía, además, el envío de 3.000 millones de euros en ayudas para refugiados y un acuerdo de que los ciudadanos turcos podrían viajar a la UE sin necesidad de visado.

Las negociaciones respecto al visado se pararon ya en mayo de 2016, al afirmar el Parlamento Europeo que no apoyaría el trato, hasta que Turquía no modificara su ley antiterrorista, como estaba acordado, algo a lo que Ankara se niega ahora en rotundo.

En el aspecto económico, las transferencias van algo por detrás de lo que esperaba los turcos.

De los 3.000 millones de euros prometidos se han entregado de forma efectiva solo 777 millones, si bien los 39 proyectos iniciados suman un valor total de 1.500 millones.

"El total asignado para gastar en marco de ayudas a refugiados en Turquía en acciones humanitarias y no humanitarias es de 2.200 millones", anota un comunicado de la Comisión.

El presidente turco, el islamista Recep Tayyip Erdogan, se ha quejado también de que este dinero solo se envía a proyectos concretos y no reemplaza las enormes sumas que Ankara ya se ha gastado durante los últimos seis años.

Ante el descontento explícito del gobierno turco, el presidente llegó a amenazar con "abrir las fronteras" a los refugiados en Turquía o incluso "llevarlos en autobuses" hacia Grecia o Bulgaria.

Por otra parte, numerosas organizaciones humanitarias denuncian que el acuerdo no ha beneficiado en absoluto a los refugiados, si bien ha reducido el número de ahogados en accidentes en el traslado ilegal hacia las islas.

Ahora, los refugiados "se ven obligados a utilizar rutas más peligrosas de la mano de traficantes para llegar a Europa o quedan hacinados en las islas griegas", denuncia Médicos sin Fronteras.

Si Turquía hace realidad su amenaza de anular o invalidar el acuerdo, las llegadas de refugiados podría volver a subir dramáticamente, poniendo en serios aprietos a la UE

La carga para Grecia no se ha aligerado

Aproximadamente 30.000 personas llegaron a Grecia desde el 20 de marzo de 2016, una cifra muy inferior a los 989.000 registrados en esa misma fecha de 2015, según datos de la Comisión Europea (CE), al tiempo que apenas 916 personas fueron deportadas a Turquía en el marco del acuerdo.

La carga para Grecia tampoco se ha aligerado sustancialmente a través de las reubicaciones, pues solamente 10.000 migrantes han sido transferidos a otros países de la UE, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) lo que sigue dejando por encima de los 62.000 el número de refugiados atrapados en territorio heleno.

En una conferencia de prensa celebrada en Atenas siete de estas organizaciones, entre ellas Médicos Sin Fronteras (MSF), Amnistía Internacional (AI) y Médicos del Mundo (MdM), hicieron un llamamiento para terminar cuanto antes con este acuerdo.

La presidenta MSF en Grecia, Marietta Provopulu, afirmó que el acuerdo "no es una historia de éxito" y denunció que las "restricciones de los flujos migratorios hacen que los refugiados no tengan más opción" que recurrir a los traficantes.

En la misma dirección opinó el director de la oficina nacional de AI, Iraklís Spyridon Aktipis, que calificó el acuerdo de "punto negro en la conciencia europea" y contestó que Turquía pueda ser considerado "un país seguro" al que devolver refugiados.

Spyros Kulojeris, director científico del Consejo Griego para los Refugiados, incidió en que tras el acuerdo los centros de las islas se han convertido de facto en "centros de detención", donde se mantiene de forma preventiva a los refugiados, que no pueden desplazarse al continente mientras se decide sobre su solicitud de asilo.

Las ONG aseguran que este trato no tiene relación con la letra del acuerdo y que viola los derechos humanos.

El presidente de MdM, Nikitas Kanakis, constató por su parte las condiciones de los refugiados son muy malas y aseveró que esto no es negligencia, sino que está hecho intencionadamente, pues "Europa quería desincentivar la llegada de refugiados a través de la falta de servicios".

MSF recordó que en el campo de Moria, en la isla de Lesbos, murieron cinco personas debido a las duras condiciones que impuso un invierno especialmente frío en Grecia.

Los representantes de las organizaciones humanitarias denuncian la falta de medios, especialmente en los campos de las islas, donde se multiplican los casos de personas sanas que sufren transtornos psicológicos por la incertidumbre sobre su situación futura.

En ese sentido las organizaciones humanitarias piden que se traslade a los refugiados de las islas a territorio continental, donde las condiciones son, en su opinión, mejores.

Diversos colectivos solidarios con los refugiados, organizaciones de izquierdas y asociaciones de migrantes en Grecia se manifestaron el sábado en una decena de ciudades griegas, incluyendo Atenas, Salónica (norte) y Patras (oeste) para pedir entre otras cosas su revocación.

En la capital fueron decenas los griegos, que unidos a colectivos de refugiados y de migrantes enarbolaron pancartas en las que se pedía la apertura de las fronteras.

Realizado por Marta Borras (Bruselas), Ilya Topper (Estambul) y Oscar Valero (Atenas)

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