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El papa dice que Europa es "multicultural" y advierte contra su disgregación

TRATADO DE ROMA | 24 de marzo de 2017

Fotografía facilitada por l'Osservatore Romano que muestra al papa Francisco (c) durante la audiencia con motivo del 60 aniversario del Tratado de Roma la Ciudad del Vaticano el 24 de marzo de 2017.

Ciudad del Vaticano (EuroEFE).- El papa Francisco recibió hoy a los líderes de la Unión Europea, a quienes recordó que Europa tiene una identidad "multicultural" y advirtió contra las tendencias que apuntan a su disgregación.

El pontífice recibió en la Sala Regia del Vaticano a los líderes comunitarios que celebrarán en Roma el sábado el 60 aniversario de la firma de los tratados fundacionales de la UE y aprovechó la solemne ocasión para instarles a ser fieles al principio de solidaridad.

Y ello para "hacer frente a las fuerzas centrífugas", referencia que hizo en ausencia de la máxima representación del Reino Unido, país que se dispone en breve a iniciar el proceso de abandono de la Unión.

El papa argentino advirtió, en un discurso crítico pero carente de los duros reproches que dirigió en el pasado a la dirección que tomó la UE en los últimos tiempos, contra "la tentación de reducir los ideales fundacionales de la Unión a las exigencias productivas, económicas y financieras".

Jorge Bergoglio repitió en sus palabras a los líderes comunitarios las alusiones a los principios de solidaridad de los que dotaron a la Europa recién salida de la II Guerra Mundial los padres fundadores que promovieron los tratados, cuya firma en Roma en 1957 la Unión conmemora el sábado en la capital italiana.

El papa avisó: Europa "no es un conjunto de normas que cumplir, o un manual de protocolos y procedimientos que seguir", y apeló a las enseñanzas de aquellos "padres fundadores".

"A menudo se olvida también otra gran conquista fruto de la solidaridad sancionada el 25 de marzo de 1957: el tiempo de paz más largo de los últimos siglos", continuó el papa, quien recordó las palabras que él mismo pronunció a principios de este mismo año.

Entonces, el papa dijo al cuerpo diplomático acreditado en la Santa Sede que "para muchos la paz es de alguna manera un bien que se da por descontado, y así no es difícil que se acabe por considerarla superflua. Por el contrario, la paz es un bien valioso y esencial".

Francisco consideró que los sesenta años se consideran como "el tiempo de la plena madurez".

"Una edad crucial en la que estamos llamados de nuevo a revisarnos. También hoy, la Unión Europea está llamada a un replanteamiento, a curar los inevitables achaques que vienen con los años y a encontrar nuevas vías para continuar su propio camino".

Pero, subrayó, la UE "no tiene ante ella una inevitable vejez, sino la posibilidad de una nueva juventud. Su éxito dependerá de la voluntad de trabajar una vez más juntos y del deseo de apostar por el futuro".

"Eso significa no tener miedo a tomar decisiones eficaces, para responder a los problemas reales de las personas y para resistir el paso del tiempo", agregó.

Las alusiones al origen multicultural de Europa las hizo Bergoglio añadiendo que su historia está marcada por "el encuentro con otros pueblos y culturas", e instó además a considerar que la solidaridad es "el antídoto más eficaz contra los modernos populismos".

No podía faltar la referencia a la "grave crisis migratoria" que afronta la Unión, y el papa advirtió de que no es solo "un problema numérico, económico o de seguridad", sino que él llama a Europa a plantearse qué cultura está en condiciones de proponer.

"Parece como si el bienestar conseguido le hubiera recortado las alas y le hubiera hecho bajar la mirada", agregó sobre la actitud con la que Europa afronta sus desafíos en el siglo XXI.

Y mencionó el riesgo de los populismos, que "florecen precisamente por el egoísmo, que nos encierra en un círculo estrecho y asfixiante y no nos permite superar la estrechez de los propios pensamientos ni 'mirar más allá'".

El papa dijo que Europa "es una familia de pueblos y, como en toda buena familia, existen susceptibilidades diferentes, pero todos podrán crecer en la medida en que estén unidos. La Unión Europea nace como unidad de las diferencias".

"Por eso las peculiaridades no deben asustar, ni se puede pensar que la unidad se preserva con la uniformidad", estimó el pontífice.

La audiencia se cerró con un breve momento para la historia: una foto de familia del pontífice con los líderes de la Unión en un marco poco habitual, aquel en el que la Iglesia Católica elige a sus papas, la Capilla Sixtina.

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