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Las heridas y fracturas sociales que podría dejar el Brexit, a debate en el PE

BREXIT | 09 de marzo de 2017

María Andrés, directora de la Oficina del Parlamento Europeo en España junto con Michael Harris, vicepresidente de Eurocitizens, en el debate sobre las consecuencias del Brexit para españoles y británicos. (Foto: Fernando Heller/EuroEFE)

Madrid (EuroEFE).- ¿Habrá una tarjeta sanitaria europea para los británicos? ¿Se acabará el programa Erasmus en Reino Unido? ¿Podrán seguir cobrando los británicos sus pensiones en España? ¿Los ciudadanos de la Unión Europea (UE) perderán sus derechos en Reino Unido?

Esos y otros interrogantes, que reflejan dudas muy prácticas, se plantean los más de 300.000 ciudadanos británicos residentes en España, y los más de 130.000 españoles que viven en Reino Unido, desde que en junio del año pasado, los británicos votaran, en referéndum, a favor de la salida de su país de la UE (Brexit).

Todos sus temores y angustias ante ese escenario de divorcio quedaron patentes este miércoles en un debate organizado por la Oficina del Parlamento Europeo en Madrid, y la plataforma ciudadana Eurocitizens.

Ante este complejo proceso “tenemos más preguntas que respuestas”, admitió María Andrés, directora de la Oficina de la Eurocámara en España, quien, no obstante, confío en que esta separación pactada ocasione las menores fracturas posibles en ambos lados.

"¿Limbo o infierno jurídico?"

El debate, por momentos acalorado, contó con la participación del eurodiputado Enrique Guerrero (S&D), con José Montilla Aguilera, senador y viceportavoz de la Comisión Mixta para la Unión Europea, y Tim Hemmings, Ministro Consejero de la Embajada Británica en España, entre otros.

Británicos y españoles presentes en la sala coincidieron en su sensación de “desprotección” ante el “atropello contra las personas”, a juicio de Michael Harris, vicepresidente de Eurocitizens, nacida en 2016, según reza su web, para defender “los derechos de ciudadanía europea (para vivir, trabajar, estudiar etc.) de los británicos en España y los españoles en el Reino Unido”.

En opinión de Harris, el gobierno británico ha dejado a sus compatriotas en España y en el resto de países de la UE “en un limbo jurídico”, pues una vez que se active (antes de finales de este mes) el artículo 50 del Tratado de Lisboa (que pondrá en marcha el Brexit) los británicos no sabrán qué derechos de la UE mantienen y cuáles perderán.

Sol y “gin-tonics”: el estereotipo de los británicos en España

Al mismo tiempo, reclamó que la UE, y en ese sentido también el PE, se ocupen de velar por sus derechos, y les tomen “en serio”. En muchas ocasiones, se lamentó, "se nos considera unos ricachones jubilados que se pasan el día tomando gin-tonics, pero eso es un mero estereotipo” subrayó.

“Nos han dejado en un limbo, que pasará a purgatorio y podría acabar en un infierno jurídico”, subrayó el vicepresidente de Eurocitizens, sentado junto a un serio Tim Hemmings, Ministro Consejero de la Embajada británica en Madrid.

“El camino por recorrer será incierto, soy consciente de ello”, admitió el diplomático, quien subrayó que a pesar del Brexit, Londres no quiere “levantar barreras al talento”, en alusión a los estudiantes, trabajadores cualificados o investigadores, entre otros, que quieran establecerse en el Reino Unido.

Se da la circunstancia de que España es el país de la UE en el cual residen más ciudadanos británicos, una gran mayoría jubilados que viven en las zonas cálidas de la costa española (la gran mayoría de británicos en España, unos 120.000, tiene más de 65 años).

Salir de la UE, pero no de Europa

Por otro lado, Hemmings intentó tranquilizar a sus compatriotas, al asegurarles que con el Brexit el Reino Unido “sale de la UE, pero no abandona Europa”. El funcionario recordó que España y Reino Unido son aliados en multitud de organismos internacionales, en el G20, o en la lucha contra el cambio climático.

“El verano pasado visitaron España 18 millones de turistas británicos, que se gastaron (en España) 16.000 millones de euros”, remachó Hemmings, quien no hizo alusión sin embargo a la gran manzana de la discordia bilateral: la soberanía del peñón de Gibraltar.

Aspectos “positivos” del Brexit: adiós a un socio rebelde

A pesar de que, en opinión de Hemmings, “el cambio y la oportunidad vienen de la mano”, ni él ni ninguno de los presentes contestó a la pregunta de la moderadora del debate sobre si “hay algún aspecto positivo en el Brexit”.

Sólo el eurodiputado del grupo S&D (Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas) Enrique Guerrero Salom, quiso ver un lado menos dramático: “la UE puede vivir sin el Reino Unido, pero no sin Francia o Alemania”, dijo.

Aludía Guerrero a la díscola política europea de Londres: en el capítulo de las grandes “excepciones británicas” a las políticas comunitarias de la UE figura, entre otros acontecimientos, la firma del Tratado de Maastricht (1992), cuando Londres exigió no participar en el euro, nacido oficialmente en 1999, o el “cheque británico”, acordado en 1984.

El “cheque británico” es una reducción de la contribución del Reino Unido equivalente a dos tercios de la diferencia entre su contribución (excluidos los recursos propios tradicionales) y lo que recibe del presupuesto.

El “cheque” se adaptó en 2007 con el fin de excluir paulatinamente del cálculo el gasto no agrícola de los Estados miembros que se han adherido a partir de 2004, según informa el PE.

Los ciudadanos, “rehenes” del proceso de divorcio

Mientras la postura oficial de Londres apunta a dulcificar o edulcorar el divorcio con la UE, más amarga es la versión de los ciudadanos, sean británicos o españoles ante los dos años de negociaciones que se abren a partir de ahora, y que deberían desembocar en el abandono de Reino Unido del bloque, al cual se adhirió en 1973.

“Hay 3 millones de ciudadanos de la UE que viven en el Reino Unido y son rehenes de este proceso”, se lamentó José Montilla, quien dejó claro que aunque le hubiese gustado otro resultado en el referéndum británico, es momento de digerir la desconexión de la isla de la mejor manera posible.

Por otro lado, las “invocaciones a un segundo referéndum (para evitar in extremis la salida de Reino Unido) tienen escaso recorrido”, admitió el senador socialista, al tiempo que recordó que “no es aceptable” someter a los ciudadanos al estrés y la incertidumbre sobre cuál será su futuro estatus legal (en España y Reino Unido).

Preservar la unidad de los 27

Aunque las negociaciones para la separación aún no han comenzado, las partes, recordó Montilla “ya van tomando posiciones”. Francia ya ha tomado postura en el sentido de que el objetivo es “preservar la unidad de los (futuros) 27 socios”, lo cual quedó reflejado en el Libro Blanco que presentó el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker el pasado 28 de febrero.

Sobre ese documento y sobre la iniciativa de refundar la UE en base a la “geometría variable” (quien quiere avanzar, avanza a modo de cooperaciones reforzadas), hablarán hoy y mañana los jefes de Estado y de Gobierno comunitarios en la cumbre de Bruselas.

“Primero deben estar las personas”, señaló Montilla, quien subrayó que “el realismo y la reciprocidad facilitarán el acuerdo” entre Londres y la UE, una vez que, por ejemplo, se termine la libre circulación de trabajadores entre Reino Unido y la UE, entre otros aspectos.

¿“Traicionados” por el Reino Unido?

En ese mismo sentido, Vanesa López-Román Pérez, de la asociación “Españoles en el Reino Unido”, que agrupa a cerca de 3.000 ciudadanos españoles, fue contundente: “nos sentimos traicionados (los españoles en Reino Unido), al igual que vosotros (británicos en España)”, comentó.

“Muchos españoles tenemos ahora nuestras vidas entre paréntesis. Nos ha afectado muchísimo el cambio de discurso (del gobierno británico) y la incertidumbre”, por ejemplo en materia de inmigración y derechos laborales y sociales de los ciudadanos de la UE en Reino Unido, se lamentó.

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