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CETA: los datos clave

DOSIERES | 07 de noviembre de 2016

El 30 de noviembre pasado la Unión Europea (UE) y Canadá firmaron un acuerdo de libre comercio que se conoce como CETA. Así concluyeron con éxito siete años de difíciles negociaciones entre Ottawa y Bruselas.

El 30 de noviembre pasado la Unión Europea (UE) y Canadá firmaron un acuerdo de libre comercio que se conoce como CETA. Así concluyeron con éxito siete años de difíciles negociaciones entre Ottawa y Bruselas. Mientras los movimientos de izquierda y antiglobalización critican el CETA porque, según aseguran, beneficia a las multinacionales, los representantes políticos de ambas partes calculan que el acuerdo tendrá un impacto anual positivo de hasta 12.000 millones de euros para la UE y unos 8.000 millones para Canadá.

Los partidarios del tratado subrayan la importancia de Canadá como socio comercial para la UE.

Y ciertamente, los datos de Eurostat demuestran que los Veintiocho son el segundo socio comercial para Canadá, tras Estados Unidos, mientras que Canadá ocupa el puesto número 12 en su relación comercial con la UE.

En cuanto a España, el país norteamericano ocupa el puesto número 30 como cliente y el 45 como proveedor de la economía española.

En este nuevo documento, EuroEFE analiza las nexos comerciales actuales entre Canadá y los países de la UE en general, y con España, en particular, y cómo el CETA influye en estas relaciones.

Comercio entre España y Canadá

España y Canadá son el segundo y tercer inversores en Latinoamérica.Intercambian productos farmacéuticos, alimenticios, maquinaria, minerales, combustibles, vehículos, entre otros. En 2015 España tuvo un balance comercial positivo con Canadá por valor de 479 millones de euros.

El CETA protege 145 denominaciones de origen europeas, 26 de ellas de España: 15 aceites de oliva, azafrán de la Mancha, quesos Manchego y de Mahón, turrones de Alicante y de Jijona, embutido de Guijuelo y jamones de Huelva y Teruel, así como el salchichón y la llonganissa de Vic.

Además, Canadá reconocerá como marca de la UE los productos etiquetados como Cítricos Valencianos o Cítrics Valencians, pero se permitirá seguir operando a marcas canadienses como Orange Valencia o Valencia Orange.

Sin embargo, los representantes de las organizaciones agrarias españolas mantienen diferentes posturas sobre el futuro cambio en este sector. Por un lado, la apertura del mercado canadiense ofrece oportunidades para algunos subsectores con clara vocación exportadora. Además, al pertenecer Canadá al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), el CETA servirá de "antesala" para que los productos españoles tengan mejor acceso a mercados como el de EEUU o México. Pero, por otro lado, el sector debe permanecer "alerta" sobre la aplicación y gestión del acuerdo, ya que "algunos elementos no están claros", según los más críticos, y el modelo productivo canadiense es muy diferente al comunitario.

Comercio entre la UE y Canadá

Las relaciones comerciales de la UE con Canadá se articulan en base al Acuerdo Marco de Cooperación Comercial y Económica de 1976, primer convenio de carácter no preferencial que la UE firmó con un país industrializado y que, desde entonces, ha servido de base para la gestión de las relaciones comerciales bilaterales. Además de este tratado, a fin de facilitar el comercio, se han ido firmando varios acuerdos bilaterales, algunos de carácter sectorial, como por ejemplo, el Acuerdo de Cooperación Aduanera (1997), el Acuerdo Veterinario (1999) o el Acuerdo de Vinos (2003) .

Actualmente, según los datos de Eurostat de 2015 Canadá ocupa el puesto número 11 entre los socios comerciales de la UE, lo que representa un intercambio de 521 millones de euros, o sea el 15% del total. Los líderes en este ranking y los socios comerciales principales siguieron siendo Estados Unidos (619 millones de euros, es decir, el 18% del total del comercio de bienes de la UE) y China (521 millones de euros, o sea el 15%), justo por delante de Suiza y Rusia.

Canadá es el décimo segundo socio en importancia para la UE en lo que respecta a importaciones (1,6 % de todas las importaciones de los Veintiocho), por detrás de Vietnam y delante de Taiwán.

Por lo que respecta a las exportaciones, Canadá ocupa el décimo tercer puesto como socio de la UE, debajo de Hong Kong y detrás de Brasil. Los bienes manufacturados dominan tanto las exportaciones como las importaciones.

En el año 2015 se registró un superávit de 6.900 millones de euros, un récord del balance comercial entre dos socios, gracias al aumento de las exportaciones. Al analizar los datos del balance por países, observamos que entre las naciones europeas el superávit más alto se produjo con Alemania y el mayor déficit se da con el Reino Unido.

Los puntos principales del CETA

Tras firmar el acuerdo, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, recalcaron que una de sus ventajas es su potencial para crear nuevos puestos de trabajo.

Según Juncker, el CETA es "un nuevo capítulo" en las relaciones entre la UE y Canadá, que abrirá nuevas oportunidades "a más de 500 millones de personas a ambos lados del Atlántico".

Trudeau a su vez dijo: “Los canadienses y los europeos comparten la visión de que para que haya un crecimiento económico real y significativo, tenemos que crear mejores puestos de trabajo y bien pagados para nuestros ciudadanos. Acuerdos comerciales progresivos como el firmado hoy, harán precisamente eso.”

Al analizar sus puntos concretos, el CETA es un acuerdo de libre comercio que no solo elimina derechos de aduanas, sino que también estandariza ciertas normas para facilitar los intercambios. Así, reduce o elimina gravámenes en ambas fronteras y bajo condiciones precisas a productos agrícolas, ganadería y lácteos, pescado, manufacturas o metales.

El tratado elevará progresivamente las cuotas de la UE para productos agrícolas de Canadá, que a su vez dejará que las empresas europeas accedan al 30 % de sus mercados públicos, frente al 10 % actual, y facilitará el negocio para las firmas de telecomunicaciones, servicios financieros, energía o transporte.

Además, Canadá blindará 145 de las 1.500 denominaciones de origen europeas y elevará de 20 a 22 años la protección de las patentes farmacéuticas de los laboratorios de la Unión.

También se refuerzan los derechos de autor, mejora la convalidación de títulos universitarios y profesionales y facilita la expatriación de trabajadores.

Quedarán fuera del acuerdo sectores como los servicios sanitarios y sociales o la educación y se aplicarán restricciones a otros, como el audiovisual, que quedará protegido por la llamada "excepción cultural". Tampoco permite la exportación canadiense de organismos genéticamente modificados (OGM) o ternera tratada con hormonas.

Crítica del CETA

Aunque las instituciones europeas están convencidas de que el CETA supondrá muchos beneficios para ambas partes, este acuerdo ha recibido muchas críticas desde algunas organizaciones civiles europeas y de diferentes movimientos dentro de los países de la Unión.

Movimientos de izquierda y antiglobalización han criticado el CETA, entre otras cosas, por la opacidad con la que se negoció el acuerdo. Lo consideran "el caballo de Troya" del acuerdo TTIP que se discute con Estados Unidos y mantienen que beneficia más a las multinacionales que a los ciudadanos.

El ámbito que más desconfianza ha generado es el de los arbitrajes del denominado Investment Court System (ICS), un sistema privado de administración de Justicia entre inversores y Estados con el que se pretende estandarizar interpretaciones y acelerar las decisiones.

Ante la reticencia que suscitaban los arbitrajes, se decidió que fueran la UE y Canadá quienes eligiesen a los jueces, se reforzaron además los códigos de conducta y se introdujo el derecho de apelación.

Respecto a la postura de los diferentes Estados de la UE a la hora de aceptar el acuerdo, más allá del bloqueo de la región belga de Valonia, Rumanía y Bulgaria reclamaron reciprocidad en la política de visados; Eslovenia y Hungría temían que los jueces de los arbitrajes no conocieran sus sistemas legales; Grecia se quejó porque no se respetaba la denominación del queso Feta y el Constitucional alemán aún no ha dicho su última palabra sobre el asunto.

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