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2016: el año de la crisis existencial para la UE

DOSIERES | 30 de diciembre de 2016

Durante el año 2016 se han ido fraguando los grandes retos a los que tendrá que enfrentarse la UE en 2017, el año del 60 aniversario del Tratado de Roma.

El año 2016 ha sido uno de los más difíciles en la historia de la Unión Europea. Un cuarto de siglo después de la cumbre de Maastricht (Holanda), que dio a luz al euro, el año ha pasado por la UE sin bombos ni platillos. La crisis económica de algunos de sus socios no ha sido el único motivo de preocupación para los líderes europeos el año que termina.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en su discurso tradicional sobre el Estado de la Unión (14 de septiembre) ante el Parlamento Europeo, confesó que la UE no está en su mejor momento, ya que “nunca antes ha habido tan poco terreno en común (...) tanta fragmentación y tan poco sentimiento de compartir los valores comunes”.

 “Nunca antes ha habido tan poco terreno en común (...) tanta fragmentación y tan poco sentimiento de compartir los valores comunes”.

Uno de los países miembros, el Reino Unido, votó en junio salir del bloque comunitario (brexit), y cada vez hay más países miembros que cuestionan las reglas establecidas por Bruselas. Los sondeos y los resultados de las elecciones también confirman las palabras de Juncker. El ascenso del populismo nacionalista en Europa, alimentado por la inseguridad ante el terrorismo y la xenofobía, generada a su vez por la incapacidad de afrontar el problema de los flujos migratorios, refleja la falta de apego a los valores comunes.

En estas condiciones, la búsqueda de consensos en todos los ámbitos se convierte en una tarea muy difícil. Los líderes nacionales tardan mucho y se reúnen repetidas veces para gestionar sucesivas crisis, como ha ido sucediendo con motivo de las dificultades financieras por las que ha atravesado Grecia y, más recientemente, a raíz de la afluencia de millares de refugiados.

Durante el año 2016 se han ido fraguando los retos a los que tendrá que enfrentarse la UE en 2017, el año del 60 aniversario del Tratado de Roma. Sin duda ninguna, los próximos doce meses serán claves para la supervivencia de la Unión. Los gobiernos nacionales y las instituciones europeas deberían demostrar su capacidad de aunar esfuerzos para resolver la crisis actual y definir los rasgos del futuro comunitario.

Brexit

El divorcio con el Reino Unido ha sido uno de los temas clave del año, y no solo en el ámbito político, sino también en las redes sociales. Según los datos publicados por la red social Twitter, el hashtag “Bréxit” está en el top diez de los más utilizados este año, junto con #Rio2016, #PokemonGo y  #Elecciones2016 en Estados Unidos.

Un tuit de broma a propósito del Brexit

Sin embargo, el tono de la discusión fue cambiando durante el año. Al principio de 2016 la mayoría de los analistas políticos expresaba escepticismo sobre la posibilidad de que el Reino Unido saliera de la UE y estaba convencida de que el gobierno de David Cameron negociaba para obtener algunos privilegios económicos y políticos.

El entonces primer ministro, al final del año 2015, mostraba su preparación para los cambios dramáticos en el futuro de su país: “2016 será el año en el que lograremos algo realmente vital, cambiando radicalmente la relación del Reino Unido con la UE y, finalmente, abordando las preocupaciones del pueblo británico respecto a nuestra membresía”.

El referéndum histórico del 23 de junio provocó un “terremoto político”.  Por primera vez, uno de los países más grandes de Europa celebraba una consulta popular para determinar si permanecía unida al “club” de la UE o abandonaba el bloque, con sus irreversibles consecuencias. Y eso fue lo que sucedió: contra todo pronóstico, los británicos decidieron abandonar la UE. Para unos y otros, la incertidumbre tomaba cuerpo.

En pocos días, el panorama político del Reino Unido quedó totalmente transformado al dimitir David Cameron. Theresa May le sucedió en el poder. Ella asume toda la responsabilidad sobre la activación del artículo 50 del Tratado de la UE. Actualmente, “brexit o no brexit” ya no es una pregunta, y los líderes europeos siguen buscando un camino constructivo para una salida del Reino con el menor coste posible para ambas partes. Lo que queda para 2017: la activación del artículo 50 y el comienzo de unas negociaciones que se anuncian muy duras, debido a la aspiración de Londres de seguir en el mercado único pero sin aceptar la libre circulación de personas. Las espadas quedan en alto.

Refugiados

El recrudecimiento del conflicto en Siria y la presencia en ese país del grupo terrorista Estado Islámico (EI), así como las tensiones en Irak o Afganistán, han intensificado en 2016 los flujos migratorios y de refugiados en una Europa desbordada. Ante la incapacidad de los gobiernos locales para gestionar esta crisis humanitaria, el Consejo Europeo decidió reforzar las fronteras exteriores de los Veintiocho coordinando esfuerzos con Turquía para frenar el flujo que llega, principalmente, por el Mediterráneo oriental.

El acuerdo suscitó diferentes reacciones entre políticos y expertos, y la criticas de las organizaciones internacionales, pero permitió disminuir los flujos incontrolados. En cuanto a sus inconvenientes, uno de los principales costes políticos fue la necesidad de negociar con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, que no dudó en utilizar este as.

Mientras que el acuerdo con Turquía, a pesar de su fragilidad, aportaba mucho a la solución de la crisis de refugiados, el sistema de cuotas se ha convertido en una manzana de la discordia entre los países miembros. Los países del grupo Visegrado (Hungría, Eslovaquia, Polonia y la República Checa) rechazan con vehemencia el sistema de reubicación de refugiados según cuotas entre los países comunitarios. El 24 de febrero de 2016 el jefe del gobierno húngaro, Victor Orban, anunció un referéndum sobre el sistema de reparto mediante cuotas, con el argumento de que  “el sistema de reubicación no funciona”, como demuestra el hecho de que de los 160.000 inmigrantes que hay que reubicar, hasta el momento solo se haya reinstalado a 5.000. Con el referéndum, Hungría pretendía tener “una voz más fuerte en la UE” y “más legitimidad” en Bruselas, pero el resultado de la consulta fue un fracaso.

Los desacuerdos dentro de la Unión no son la única tarea en este ámbito que queda para resolver el año que viene. La estadistica trágica de 5.000 refugiados muertos en el Mediterráneo muestra que las operaciones no son muy eficaces y, según los voluntarios, las instituciones europeas no hacen lo suficiente para salvar las vidas de la gente que viene a Europa en busca de protección y una vida mejor.  

Varios refugiados sirios llegan en una lancha neumática a la costa de Mitilene en la isla de Lesbos, Grecia, tras cruzar el Mar Mediterráneo.

Terrorismo y política de seguridad

El año 2016 estuvo marcado por acontecimientos trágicos en Europa. Los atentados en tres ciudades europeas Berlín, Niza y Bruselas, que dejaron decenas de personas muertas, pusieron de nuevo en el foco el problema del terrorismo y la necesidad de adoptar medidas de seguridad eficaces.

Al atacar Bruselas, los terroristas islamistas mostraron al mundo que incluso en el corazón de la Europa unida los ciudadanos no pueden sentirse protegidos. La investigación posterior confirmó que la zona Schengen de libre circulación no sólo es un espacio sin fronteras para los ciudadanos honrados, sino también para los terroristas. La lucha contra esta amenaza precisa actualizar la base normativa y crear instrumentos que permitan tomar medidas antiterroristas eficaces, preservando los valores europeos y manteniendo un equilibrio aceptable entre seguirdad y libertad.

Velas y flores colocadas en homenaje a las víctimas del atentado en Berlín.

Populismo nacionalista

El populismo nacionalista ha sido una de las grandes preocupaciones en la UE el último año. La crisis de los refugiados y los atentados en Francia, Bélgica y Alemania han contribuido a que aumente el apoyo a los partidos de la extrema derecha en Europa.

Aunque los fundamentos ideológicos, la retórica y su nivel de extremismo en la escala política difieren de un país a otro, existen rasgos comunes. Las llamadas “nuevas derechas” critican la política de la UE, defienden la idea de cerrar las fronteras y, según muestran los sondeos, su respaldo social aumenta. 

Así, los principales líderes nacionalistas denunciaron el supuesto laxismo europeo ante la amenaza terrorista, tras el atentado del mercadillo de Navidad en Berlín. La fuerza nacionalista de Alemania “Alternativa para Alemania”, que según las últimas estimaciones cuenta con un apoyo de 27-29% de los alemanes, afirmó en su Twitter oficial que el “terror en Berlín no es un caso aislado y está directamente relacionado con la política de asilo de (la canciller) Angela Merkel".  

Algunos de los partidos nacionalistas están especulando con el Bréxit y la desintegración de la UE. Pese a su euroescepticismo, la mayoría de estos partidos tiene representación en el Parlamento Europeo e incluso alguno ha utilizado fondos europeos en sus campañas, como ha sucedido con el partido "pro independencia" británico, UKIP.

El 4 de diciembre la opinión pública europea observaba, conteniendo la respiración, las elecciones en Austria. De repente, un acontecimiento de carácter nacional -la elección del presidente, un cargo más bien protocolario- se transformaba en un test para el futuro europeo.  El principal rival del político ecologista Alexander Van der Bellen era Norbert Hofer, un representante populista nacionalista del Partido de la Libertad.  Perdió Hofer, ganó Van der Bellen, y los liberales y los europeístas respiraron tranquilos, aunque el mismo día el primer ministro italiano, Matteo Renzi, perdía su referéndum para la reforma constitucional.  

2017 traerá otros momentos para contener la respiración, con las elecciones en Francia, Holanda y Alemania. 

Aunque el año que termina no fue el más existoso en la historía de la Unión, hubo logros importantes. Entre ellos se encuentran el acuerdo comercial y de inversiones con Canada, el relanzamiento de las negociaciones con Mercosur, la renovación del dialogo con Cubalas medidas presentadas por la Comisión Europea para avanzar hacia una economía baja en carbono. 

Por Olha Kosova

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