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El futuro de la energía nuclear divide a los países europeos

DOSIERES | 09 de febrero de 2017

El Foro contra Garoña ha convocado una concentración ante la sede central de la compañía Iberdrola en Bilbao para exigir el cierre definitivo de la central nuclear ubicada en el pueblo del mismo nombre en Burgos. (Foto: EFE/Miguel Toña)

Redacción Central (EuroEFE).- Entre los países de la UE no hay unanimidad a la hora de plantearse el futuro de la energía nuclear.

El debate sobre la seguridad y el futuro de las centrales ha vuelto de nuevo a la mesa con la recomendación en España de prolongar la vieja central de Garoña y con el leve accidente hoy en la central francesa de Flamenville.

Esta es la situación en algunos países europeos:

PORTUGAL: El debate nuclear se centra en la preocupación que despierta el prolongamiento de la vida de la central española de Almaraz, situada a apenas cien kilómetros de la frontera entre ambos países, así como a la anunciada construcción del almacén de residuos nucleares (ATI).

La energía nuclear en Portugal se restringe al reactor situado en el municipio de Loures, en los alrededores de Lisboa. Construido en 1961, es propiedad del Campus Tecnológico y Nuclear (CTN), vinculado a la Universidad de Lisboa, y está destinado a la investigación.

• FRANCIA: Es el segundo productor mundial de electricidad en centrales nucleares, por detrás de Estados Unidos, pero el país más dependiente de esta fuente de energía, del que proceden tres cuartos de su consumo. El país cuenta con 58 reactores repartidos en 19 centrales, la más antigua de ellas, la de Fessenheim, en servicio desde 1978.

Una decena de los reactores están parados en la actualidad por mantenimiento, aunque por el momento Francia solo tiene programado el cierre de la central de Fessenheim.

• ALEMANIA: Tras la catástrofe de Fukushima, el Gobierno alemán aprobó en 2011 un calendario para cerrar de forma gradual las centrales que había en funcionamiento y fijó el año 2022 para el apagón nuclear.

Hay todavía ocho centrales activas, que serán desconectadas progresivamente de la red mientras el Ejecutivo diseña el plan de indemnizaciones para las eléctricas.

FINLANDIA: Con cuatro centrales en funcionamiento, tiene otras dos plantas en construcción después de que el Parlamento diera en 2010 su autorización para reducir la dependencia energética y las emisiones de gases contaminantes del país.

Un manifestante participa en una protesta en contra de la planta nuclear de Almaraz, enfrente del consulado español en Lisboa, Portugal, el 4 de febrero de 2017. (Foto: EFE/EPA/MIGUEL A. LOPES)

SUECIA: Cuenta con diez reactores activos repartidos entre tres centrales situadas a lo largo de su costa (Ringhals, Oskarshamn y Forsmark). El Parlamento sueco aprobó en 2010 el fin de la moratoria para construir nuevos reactores, aunque estableciendo que los viejos deben ser desmantelados a la vez que se construyen los nuevos, de modo que el número total no exceda el existente.

POLONIA: No cuenta con reactores nucleares, pero el anterior Gobierno aprobó un plan para construir dos centrales que deberían estar operativas a partir de 2035. El actual Ejecutivo, liderado desde finales de 2015 por Ley y Justicia, no ha hecho avances y mantiene su apuesta por el carbón, principal fuente de electricidad en el país.

BÉLGICA: Tiene dos centrales nucleares que producen el 55 % de la electricidad del país. La de mayor potencia neta es la de Tihange, en la región valona del sur del país, a unos 90 kilómetros al sureste de Bruselas. Su reactor, el Tihange 1, de 1975, estaba previsto que dejara de funcionar en 2015, pero se acordó una prórroga hasta 2025.

La segunda central nuclear belga, la de Doel, se encuentra en la mitad flamenca del norte del país, a las afueras de Amberes. Su reactor de 1974 disfruta de una prórroga de explotación.

REINO UNIDO: La energía nuclear genera cerca del 18,5 por ciento de la electricidad del país y dispone de 15 reactores nucleares en siete plantas. Además, el Gobierno británico ha dado ya luz verde al proyecto para la construcción de una importante planta nuclear en Hinkley Point C, en el condado de Somerset (suroeste de Inglaterra). Este proyecto, en el que hay financiación china, participa la francesa EDF y está previsto que esté concluido en 2025.

ITALIA: Las centrales nucleares fueron cerradas en 1990 después del referéndum celebrado el 8 de noviembre de 1987, que sancionó tácitamente el abandono al recurso de este tipo de energía en el país. En aquella ocasión se pidió a los italianos su parecer sobre normas relacionadas con la localización de las instalaciones nucleares, la compensación a las localidades donde se situaban las centrales y la prohibición a la eléctrica Enel de participar en proyectos nucleares.

HUNGRÍA: Funciona una sola planta nuclear, en Paks, al sur de Budapest, cuyos cuatro reactores de diseño ruso producen desde 1982 -con una potencia de 2.000 megavatios- más del 40 % de la energía consumida en el país. La vida útil de los reactores termina, por ahora, en la década de 2030. En 2014, Hungría firmó con Rusia un acuerdo sobre 10.000 millones de euros para agregar dos reactores más. El proyecto es investigado por la UE por supuestas ayudas públicas que del gobierno húngaro le quiere conceder.

TURQUÍA: Firmó en 2010 con Rusia un acuerdo para construir la planta de Akkuyu, en la costa mediterránea, postergada desde 1999. El inicio de la planta con sus cuatro reactores -con una potencia total de 4.800 megavatios- se prevé para 2018. Desde 2008 se diseña un segundo reactor en Sinop, en la costa del Mar Negro, en cooperación con Japón y con una potencia acumulada de un máximo de 5.600 megavatios. Para este año se espera el inicio de la construcción, que durará años.

• AUSTRIA: Acoge la sede central del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), no cuenta con ninguna central nuclear. A finales de los año 1970 el país decidió mediante un referéndum no poner en marcha una planta atómica de diseño alemán que ya estaba terminada y lista para producir energía. Desde entonces existe un fuerte sentimiento antinuclear en el país, apoyado por todos los partidos políticos.

El Foro contra Garoña ha convocado una concentración ante la sede central de la compañía Iberdrola en Bilbao para exigir el cierre definitivo de la central nuclear ubicada en el pueblo del mismo nombre en Burgos. (Foto: EFE/Miguel Toña)

• BULGARIA: Existe una sola planta nuclear, en Kozoloduy, a orillas del río Danubio. Sus cuatro reactores más antiguos fueron cerrados como condición para que el país pueda entrar a la UE en 2007. Los dos bloques que siguen funcionando, de origen ruso, funcionan desde hace 30 años, con una capacidad de 2.000 megavatios. Para este año se prevé una ampliación de la vida útil del primero por otros 30 años. Además, se planea instalar un tercer bloque.

•REPÚBLICA CHECA: Funcionan dos centrales nucleares que suministran un 30 % de la energía que consume el país. En Temelin, al sur del país, funcionan desde 2002 dos reactores de fabricación rusa y una potencia instalada de 2.000 megavatios. En Dukovany, al sureste, funcionan desde los años 1980 otros cuatro reactores, también rusos y con una potencia instalada de 1.760 megavatios. La empresa estatal CEZ tiene previsto construir otros dos bloques en Temelin.

• ESLOVAQUIA: Hay dos centrales, con una potencia instalada de 2.640 megavatios y que funcionan desde hace menos de 20 años. La central de Bohunice cuenta con dos reactores de diseño ruso mientras que la de la Mochovce tiene cuatro. Las autoridades eslovacas se proponen ampliar su capacidad nuclear hasta 2025, siempre con el objetivo de lograr la autosuficiencia energética.

• ESLOVENIA: Funciona la central de Krsko, terminada en 1984, con diseño estadounidense. La planta es gestionada por Eslovenia y Croacia de forma compartida, con una potencia de 2.000 megavatios y una vida útil actual hasta 2043. Krsko se encuentra en una zona de posibles movimientos tectónicos, por lo que ambientalista austríacos exigen desde hace años su cierre inmediato.

• RUMANÍA: La central Cernavoda, construida con diseño canadiense en la década de los años 1980, funciona desde 1996, con dos reactores y una capacidad de 1.400 megavatios, que cubren un 20 % de las necesidades energéticas del país. Los reactores tiene una vida útil de 30 años con una posible extensión por otros 25. En 2015, el Gobierno rumano firmó con China un acuerdo para ampliar la central con otros dos reactores y duplicar así su potencia. 

Para saber más:

► Miguel Arias Cañete: la UE deberá revisar el proyecto de inversiones de Garoña

Ecologistas en acción alertan sobre el peligro de la energía nuclear tras la explosión en Flamanville

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