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Bomberos españoles, franceses y portugueses ayudan a salvar Chile

DOSIERES | 10 de marzo de 2017

Bomberos combaten un incendio forestal de madrugada, el 30 de enero de 2017, en la localidad de Portezuelo, en la provincia de Ñuble, al sur de Santiago (Chile). (Foto: EFE/Alejandro Zoñes.)

Los incendios del pasado febrero que calcinaron casi 600.000 hectáreas en Chile han sido los peores de su historia. Con fuegos de más de 400 km de radio, ningún país moderno tiene un sistema de respuesta ante catástrofes de tales características. Ante esta situación, Chile recurrió a la ayuda que proporciona el Mecanismo de Protección Civil de la UE. Su intervención fue clave para poder extinguir los incendios, que tardaron más de 8 meses (de junio a febrero) en declararse controlados.

¿Qué es y cómo funciona?

El Mecanismo de Protección Civil de la UE es una organización internacional que asiste de manera coordinada y eficiente en emergencias y desastres que superan la capacidad de respuesta de un país. Está compuesto por todos los estados miembros de la UE además de Islandia, Noruega, Serbia, Turquía, Macedonia y Montenegro. Sin embargo, cualquier país del mundo puede realizar solicitudes de asistencia a dicho Mecanismo.

Cuando un país activa el Mecanismo, el Centro de Control de Emergencias de la UE (ERCC) pre-alerta a todos los puntos de contacto, es decir, a las capitales de las naciones participantes. El ERCC solicita equipos de expertos en las áreas en las que se necesita asistencia, y los países que quieren participar ofrecen profesionales de distintos perfiles que son seleccionados por la UE de acuerdo a sus capacidades.

Los módulos se forman manteniendo una heterogeneidad en las nacionalidades de los seleccionados.

Fernando Ambrona, Jefe de Gabinete del director general del Protección Civil y Emergencias, asegura que “todas estas decisiones se llevan a cabo en cuestión de horas”.

Equipos e intervención

El Mecanismo de Protección Civil actúa a través de diferentes módulos, que son equipos de intervención cuyos hombres están perfectamente preparados (gran capacidad de supervivencia, actuación y formación), para una coordinación perfecta. Estos módulos son enviados al terreno afectado por los países que quieren participar en cada ocasión, y es el país emisor el que financia la intervención, aunque la Comisión Europea subvenciona parte del transporte (el 55%).

Los módulos pueden registrarse por dos vías. La primera, a través de bases de datos comunes en las que se informa al Mecanismo la disponibilidad de cada país. España tiene 11 módulos registrados. Y la otra vía, es a través del Voluntary Pool, un sistema que permite que los países tengan módulos comprometidos siempre con el mecanismo. “Así la UE dispone de los módulos mucho más fácilmente y son los que solicita en primer lugar”, apunta Ambrona.

Los módulos siguen las órdenes de un equipo de coordinación, que se encarga de las tareas operativas y enlaza la autoridad local con el ERCC para realizar las solicitudes de apoyo, económicas y administrativas.

 

Fotografía cedida por Protección Civil que muestra al team leader y el equipo de Protección Civil Europea enviado a Chile.

“El Mecanismo no es una unidad conformada permanentemente, sino una red entre los distintos organismos de protección civil de los países participantes, los cuales ponen a disposición del país afectado sus medios, coordinados por la UE”, afirma Ambrona.

Julián Montero, Jefe de Área de Operaciones en Chile, aclara que “el Mecanismo de Cooperación no puede intervenir en un país a menos que este solicite ayuda”. “Nosotros actuamos bajo la autoridad del país anfitrión, legitimados por su bandera, actuamos bajo su autoridad y consentimiento. Aportamos lo que a ellos les falta, por incapacidad o porque nosotros tengamos más experiencia en el riesgo que les afecte. Y de esta forma, tampoco nos podemos replegar de un país hasta que no somos invitados a abandonarlo”, explica.

Siempre que los módulos se despliegan, se visten con el chaleco azul de la Comisión Europea, “lo que simboliza que mis jefes ya no son los directores de aquí, si no que pasan a ser los directores de la Comisión”, apunta. Además, todos los efectivos están preparados para comunicarse en inglés, puesto que es el idioma oficial en el que se trabaja en la UE y permite una coordinación perfecta entre los expertos de las distintas nacionalidades. La formación a la que han sido sometidos es la misma y les permite actuar de manera conjunta: “Nunca improvisamos”, añade.

“Una vez en terreno mis capacidades ejecutivas aumentan, se multiplican por 34. Para iniciar contacto me entrevisto con el LEMA (Local Emergency Management Authority) y tengo el honor de decirle: señor subsecretario, está usted hablando con 34 países”, cuenta Montero.

Los incendios de Chile y la activación del Mecanismo

La dirección general de Protección Civil con sede en España, a través del Centro Nacional de Seguimiento, al igual que las otras capitales, lleva el seguimiento de todas las emergencias que se están produciendo a nivel nacional y en el resto del mundo.

Los incendios en Chile captaron la atención de los expertos a finales de diciembre, y en enero ya habían sobrepasado las 200 mil hectáreas quemadas. Los efectos del fuego habían visto multiplicados por la alta velocidad del viento, las altas temperaturas, la poca humedad en el ambiente y la dificultosa geografía del terreno. Han sido los mayores incendios en la historia de Chile y los peores de los últimos 50 años.

Fernando Ambrona (i), Jefe de Gabiente del director general de Protección Civil de la UE, y Julián Montero (d), Jefe de área de operaciones en Chile, fotografiados en el Centro Nacional de Seguimiento.

Calendario de actuación:

25 de febrero: Chile solicita la activación del Mecanismo de Protección Civil. El ERCC pre-alerta a los puntos de contacto europeos.

26 de febrero: Chile pide equipos de extinción del fuego desde el suelo. El ERCC solicita expertos para formar el equipo de coordinación de la UE. Bruselas establece contacto con España, y seguidamente ofrece sus expertos y efectivos.

27 de febrero: La UE selecciona a tres expertos españoles, entre ellos, a Julián Montero como jefe de equipo. Los módulos elegidos parten de España, Francia y Portugal, volando esa misma noche hacia Santiago de Chile.

28 de febrero: Cuando llegan los módulos europeos, el equipo de coordinación de la UE ya está ahí y ha organizado junto con las autoridades locales el plan de actuación. Se hace la preparación logística y de seguridad y se traslada a los módulos a los escenarios, que estaban a más de 500 km de Chile.

29 de febrero: Los módulos comienzan a trabajar esa misma mañana.

Unos días después, a propuesta del equipo español, Chile solicita expertos analistas en el comportamiento del fuego para poder conocer las causas del mismo y poder prevenirlo en futuras ocasiones.

Además, tras la petición de equipamiento por parte de Chile, España dona gran cantidad de equipos de protección individual.

“Es necesario aclarar que no íbamos a auditar a Chile, si no a apoyarles. Chile es un país perfectamente homologable con cualquier país europeo, que tiene técnicos de primera categoría. Pero frente a un incendio con 400 km de radio, no existe ningún país que tenga un sistema de respuesta de esas características”, añade.

Los incendios de Chile tuvieron unas características muy particulares. “La capacidad de extinción con los medios actuales no supera los 10 mil kilovatios/hora/metro, y en Chile estábamos lidiando con 40 mil. Solo cabía poner a la población en seguridad y minimizar daños”, explica Montero.

“Los vientos internos provocados por el propio calor del fuego eran de 130 km por hora, partía por la mitad árboles de 30 y 40 años, los calcinaba como una bola de fuego”, destaca. “Y con semejante catástrofe solo hubo 11 muertos”.

Despedida del módulo español en el aeropuerto de Santiago de Chile, a su vuelta a España. (Haz click en la foto para ver el vídeo)

En todo el periodo de incendios desde junio hasta el 4 de febrero, que se declaró controlada la situación, se quemaron 600 mil hectáreas.

Pese a esta situación, toda la población afectada recibió con los brazos abiertos a todos los efectivos, aportándoles todo lo que podían. “Allí donde íbamos nos daban besos, abrazos, nos traían comida, lavaban la ropa... El único problema que teníamos era que no nos querían cobrar por nada. Era muy emocionante porque era gente que había perdido todo y nos daban todo lo que tenían”, recuerda Montero.

Por Beatriz Lapuente e Irene de Pablo

Para saber más:

"La gente lo perdió todo, pero no nos faltó ayuda" - Entrevista a Julián Montero y Fernando Ambrona

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