20 de septiembre de 2017
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De los huevos contaminados al aceite de colza, el historial sanitario de la UE

 Cocineros de la Hermandad de la Tortilla Gigante de Malmedy elaboran la tortilla durante el festival belga. (Foto: EFE/Stephanie Lecocq)

Cocineros de la Hermandad de la Tortilla Gigante de Malmedy elaboran la tortilla durante el festival belga. (Foto: EFE/Stephanie Lecocq)

El reciente escándalo de los huevos infectados por el fipronil, un insecticida solo autorizado para combatir parásitos de mascotas o animales domésticos, ha resaltado las fisuras del control alimentario europeo, que ya ha sembrado de preocupación a los consumidores a lo largo de los últimos veinte años con otros episodios similares.

Si Bruselas presumía antes de su implacable control alimentario y criticaba los casos fraudulentos en otras partes del mundo, ahora la Unión Europea (UE) debe poner solución a sus errores y reconquistar la confianza ciudadana.

Este es el historial de crisis alimentarias y sanitarias en la UE:

2013, caballo por vacuno

Las autoridades alimentarias de Irlanda se percataron de que varias cadenas de supermercados con presencia global vendían en el país y en el Reino Unido hamburguesas que contenían restos de carne de equino no declarados en el etiquetado.

Por su parte, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) manifestó que no entrañaba un problema de seguridad sanitaria, pero sí un evidente fraude al consumidor, puesto que no tenía conocimiento sobre la composición de los productos cárnicos adquiridos.

La estafa perjudicó a una veintena de países europeos y la Comisión Europea (CE) decidió reforzar los controles en todos los Estados miembro de la UE con el propósito de inspeccionar las elaboraciones cárnicas que tuvieran vacuno.

2011, “la crisis del pepino”

Tras un aumento de las enfermedades intestinales graves en Alemania, se recomendó a la población que no consumieran pepinos, lechugas y tomates crudos. Así, la exsenadora de Salud en la ciudad-estado de Hamburgo, Cornelia Prüfer-Storcks, señaló a los pepinos españoles como los causantes de las infecciones que, presuntamente, ya habían acarreado tres muertes.

El origen de la epidemia fue una variante de la bacteria “E.coli Enterohemorrágica” (EHEC), la “O104:H4”, especialmente agresiva y resistente a los antibióticos. Acabó, en el 20 por ciento de los casos, dando lugar al Síndrome Urémico Hemolítico (SUH), una peligrosa enfermedad que deteriora la sangre y los riñones.

La CE advirtió a toda la UE y señaló como foco de la infección dos productoras, una situada en Almería y otra en Málaga. Finalmente, Alemania rectificó tras comprobar que  la nueva cepa no concordaba con las descubiertas en los pepinos procedentes de España.

El Instituto Robert Koch, el organismo público responsable del control y la prevención de afecciones en Alemania, declaró el fin del brote con un balance de más de 4.000 contagios y 50 muertos en Alemania, a los que habría que sumar, al menos, otros dos fallecidos que se registraron en Suecia y los Estados Unidos.

2009, la gripe “A”

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió de que el virus causante de la gripe por “A”, (H1N1),  se había convertido en una epidemia mundial. Reconocida como una infección respiratoria y contagiosa de los cerdos, este virus manifiesta síntomas parecidos a los de la gripe estacional, pero su alcance puede variar hasta producir neumonías graves que causan la muerte de los pacientes.

Un año después y con 350 millones de personas vacunadas, el virus H1N1 dejó menos de 19.000 fallecidos, una cifra muy lejana de la que suele provocar la gripe corriente, que registra entre 250.000 y 500.000 muertes anuales, según la OMS.

Tampoco se hicieron esperar las condenas por las injerencias con respecto a los intereses comerciales que desencadenó la crisis, reportando 6.000 millones de euros en beneficios adicionales a la industria farmacéutica.

2001, benzopireno en el aceite de orujo

El Ministerio de Sanidad de España ordenó a las Comunidades Autónomas que detuvieran la venta de aceite de orujo de oliva porque hallaron la presencia de benzopireno, una sustancia cancerígena.

La toxicidad se produce, según los expertos entrevistados por Efe, tras una ingesta prolongada. El entonces ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, informó de que todos los aceites de orujo que habían analizado daban una cantidad residual superior a los límites establecidos.

Dicho aceite se produce a partir de la materia restante de la obtención del aceite de oliva mediante un proceso de calentamiento y combustión incompleta de la materia orgánica; en este procedimiento se forman hidrocarburos aromáticos policíclicos, uno de los cuales es el benzopireno.

1999, intoxicación por Coca-Cola

Tres escolares del Instituto San José de Brujas, ubicado en el norte de Bélgica, se vieron repentinamente indispuestos tras haber consumido Coca-Cola y fueron trasladados a un hospital.

Después, el entonces ministro de Sanidad, Luc Van den Bossche, mandó el retiro de todos los productos de la firma cuando registraron un total de 38 casos que provocaron malestar general, mareos y vómitos en los niños que bebieron refrescos en mal estado.

Francia señaló dos casos más e inmediatamente suspendió la comercialización en su territorio de todas las latas de Coca-Cola, incidiendo en la incompetencia de la compañía por no ser capaz de clarificar las partidas que podían estar contaminadas.

1999, dioxinas en pollos y cerdos belgas

El Ministerio de Agricultura belga prohibió la venta de pollos procedentes de cientos de granjas que utilizaron alimentos contaminados con dioxina, un componente altamente cancerígeno.

La inquietud se despertó al detectarse ciertas alteraciones en los pollos y las autoridades decidieron vigilar todas las granjas sospechosas de tener animales intoxicados por dioxina

Los entonces ministros belgas de Salud, Marcel Colla, y de Agricultura, Kael Pintxten, se vieron obligados a dimitir por el escándalo y diversos países prohibieron la venta de  pollos criados en Bélgica.

1995, “las vacas locas”

El llamado mal de “las vacas locas” se detectó por primera vez en el Reino Unido, donde varios jóvenes fueron diagnosticados con una variante de la enfermedad neuronal “Creutzfeldt-Jakob”, considerada irreversible. Dicha enfermedad presentaba síntomas parecidos a los del trastorno vacuno denominado “Encefalopatía Espongiforme Bovina” (EEB),  razón por la cual se conocía popularmente como la enfermedad de “las vacas locas”.

Se produjeron 170 muertes a consecuencia de la enfermedad, pero algunos estudios indicaron que todavía uno de cada 4.000 británicos la estaba incubando.

El origen del EEB fue por alimentar el ganado con harinas fabricadas a base de otros animales (ovejas, en concreto) que padecían la enfermedad neurodegenerativa de “Scrapie”.

Las exportaciones cárnicas de Reino Unido resultaron seriamente perjudicadas debido a las numerosas restricciones que impuso la comunidad internacional.

1981, el aceite de colza

Hace 36 años que falleció en España la primera víctima del aceite de colza que fue adulterado con anilina para uso industrial y que más tarde se distribuyó para el consumo humano, causando casi 30.000 afectados.
El denominado “Síndrome del Aceite Tóxico” (SAT) continúa dificultando las vidas de muchas personas con calambres, inmunodeficiencias y otro tipo de lesiones incurables. A través de la Plataforma Síndrome Tóxico “Seguimos Viviendo”, las víctimas insisten en su reivindicación por una vida digna de calidad.
El primer juicio por la colza comenzó en el mes de marzo de 1987 y se prolongó hasta junio de 1988.Comparecieron 1.500 testigos y 200 peritos, exigiendo el fiscal más de 60.000 años para los acusados principales.

En 1999, la Justicia  comenzó el pago de las indemnizaciones, que según sentencia del Tribunal Supremo oscilaban entre los 90.151 euros para los herederos de los fallecidos y los 300.000 euros para quienes sufrían incapacidades graves.