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"La gente lo perdió todo, pero no nos faltó ayuda"

PROTAGONISTAS | 10 de marzo de 2017

Fernando Ambrona, jefe de Gabiente del director general de Protección Civil de la Unión Europea (i) y Julián Montero, jefe de área de operaciones en Chile (d), en el Centro Nacional de Seguimiento. (Foto: Irene de Pablo/EuroEFE)

Chile ha vivido los peores incendios de su historia. El fuego arrasó una superficie de más de 600 mil hectáreas con unos 400 km de radio, un desastre con unas magnitudes que superarían la capacidad de respuesta de cualquier país, por lo que Chile se vio obligado a pedir ayuda al mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea. A través de este sistema, se proporcionaron tres módulos procedentes de España, Francia y Portugal coordinados por una serie de expertos elegidos por la Comisión Europea. Julián Montero, jefe de área de operaciones en Chile, y Fernando Ambrona, jefe de Gabiente del director general de Protección Civil de la Unión Europea, cuentan su experiencia a EuroEFE.

Una vez en Chile, ¿cómo reaccionó la gente autóctona a vuestra llegada? (Contesta: Julián Montero)

Allá donde íbamos nos daban besos, abrazos, nos traían comida, nos lavaban la ropa... Y en todos los establecimientos nos querían invitar, algo que nos suponía un problema porque si no nos cobraban, al día siguiente no podíamos volver y tardábamos en encontrar otro lugar. Tuvimos una gran acogida, cuando nuestros brigadistas estaban actuando a primera línea de fuego, la población les llevaba comida y agua. Fue muy emocionante porque era gente que lo había perdido todo.

Como por ejemplo el caso de Santa Olga, un pueblo de 4 mil habitantes que se quedó abrasado como si hubiese habido una explosión nuclear. Pasó una "carrera" de fuego a una velocidad de unos 130 km por hora. Esa gente que había perdido todo menos la vida, nos daban todo lo que podían.

¿Y como fue el primer contacto con las autoridades chilenas? (Contesta: Julián Montero)

Cuando llegué a Chile, recibí al subsecretario del Ministerio de Asuntos Exteriores de allí y le dije: “Señor subsecretario, está usted hablando con 34 países. Diga lo que necesita”. Así damos una ventanilla única, ellos saben como gestionar y nuestra capacidad de respuesta es ilimitada, lo que ayuda a ahorrar tiempo, 12 horas después los brigadistas ya estaban apagando fuegos.

Cuando partimos tenemos claro que cuando llegamos al país que solicita ayuda, estamos legitimados por su bandera, actuamos bajo su autoridad y consentimiento. Nunca se va a ningún sitio si no tenemos por escrito que hemos sido invitados a hacerlo y el ofrecimiento ha sido aceptado. Así como tampoco podemos replegarnos de un país hasta que no somos invitados a abandonarlo.

Además, aunque seamos equipos plurinacionales, siempre que nos desplegamos vestimos el chaleco azul de la Comisión Europea, por lo que mis jefes ya no son los directores de Protección Civil de España, sino que pasan a ser los de Bruselas.

¿Qué dimensión tenían los incendios provocados en Chile? (Contesta: Julián Montero)

Es muy importante dejar claro que nosotros no fuimos a auditar a Chile, sino a ayudarles. Chile es un país perfectamente homologable con cualquier país de la UE, pero ante un incendio con 400 km de radio no existe ningún país que tenga un sistema de respuesta. Nuestros expertos definieron el incendio de tamaño 'continental', la pluma de fuego tuvo 1.800 km.

Para comprenderlo: la capacidad de extinción de incendios con los medios actuales se termina cuando se alcanzan los 10.000 kilovatios/metro/hora de frente de incendio, y en Chile estábamos lidiando con 40.000. Solo nos quedaba poner a la población en seguridad. En todo el período de incendios, desde junio hasta el 4 de febrero (que se declaró controlada la situación), se quemaron 600.000 hectáreas.

¿Cómo se coordinaron los equipos para actuar ante unos incendios de estas dimensiones? (Contesta: Julián Montero)

La coordinación no se hace tan complicada sabiendo que todos los profesionales que participamos en el mecanismo nos formamos a diario y con las mismas pautas, todos hemos pasado por un mismo filtro al presentar nuestro currículum aunque seamos de distintas nacionalidades. Además, cuando me enviaron a Chile, yo ya conocía a un 30% del equipo de otras misiones.

El mecanismo no es una unidad, es un mecanismo de respuesta pre-organizado. Jamás improvisamos. Conseguimos que llegue la ayuda justa, en la cantidad justa, al sitio exacto, y nos aseguramos de que se apliquen los sistemas de seguridad homologados en Europa antes de actuar.

¿Cuántas víctimas hubo? (Contesta: Julián Montero)

El sistema de respuesta estuvo muy bien controlado. Con semejante catástrofe, solamente se produjeron 11 muertes. Los vientos internos provocados por el propio calor del incendio eran de 130 km/hora. Partía por la mitad pinos de 30 y 40 años, los calcinaba como una ola de fuego.

Con ese escenario solo hubo 11 muertos de origen chileno. Tres ancianas que se negaron a ser evacuadas, los tres brigadistas que intentaron sacarlas de la casa, y los demás fueron también efectivos que murieron por causa de accidentes de tráfico. El balance de víctimas fue extraordinariamente bueno.

¿Cómo se llevó a cabo la activación del Mecanismo en Chile? (Contesta: Fernando Ambrona)

El día 25 de febrero, Chile solicita la activación del mecanismo, y pide equipos concretos, equipos de extinción desde el suelo, ya que enviar aviones apagafuegos desde Europa era totalmente inviable. Desde el Centro de Control de Emergencias de la UE (ERCC) se prealerta a todos los puntos de contacto: las capitales de las naciones participantes del mecanismo.

El día 26 se establece desde el Centro de Protección Civil contacto con todos los Ministerios españoles: Exteriores; Agricultura, pesca y Medioambiente (es propietario de los aviones contra-incendios y de los equipos de intervención); Defensa (propietario de los aviones que pueden transportar estos equipos) y Nacional, para tener informada a la Presidencia del Gobierno. Las comunidades autónomas también proporcionaron su lista de expertos y los proponen como 'team leaders' (líderes de equipo).

Seguidamente la UE sopesa el CV de cada uno de estos expertos y decide quién es el más idóneo. Bruselas seleccionó a tres españoles: Julián Montero como jefe de operaciones, un experto de Castilla la Mancha y otro del Ministerio de Agricultura, Pesca y Medioambiente. Todas estas decisiones se llevan a cabo en cuestión de horas.

Una vez activado, ¿cómo se procedió? (Contesta: Julián Montero)

El día 27, tras la aprobación por parte del Consejo de Ministros, se decide que España participará en la misión chilena. Esa misma noche sale el equipo hacia Chile en un avión militar desde Torrejón. También se enviaron módulos de Francia y Portugal. A su llegada, el equipo de coordinación les estaba esperando, y ya habían contactado con las autoridades locales, organizando a dónde iba a ir cada módulo y las tareas que desempeñarían. Desde la misma sala VIP del aeropuerto de Santiago de Chile, salieron los módulos a terreno. Comenzaron a apagar fuegos la mañana del 29.

Además, unos días después, Chile solicitó analistas en el comportamiento del fuego a propuesta del equipo español. Por desgracia, en España tenemos mucha experiencia en incendios forestales, así que propusimos un grupo de expertos de varias CCAA, de los que fueron elegidos dos de Madrid y Cataluña.

Chile también pidió equipamiento, y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Medioambiente de España ofreció gran cantidad de equipos de protección individual. Donamos la totalidad de estos equipos a las fuerzas civiles para que pudieran reponer el material que se había deteriorado en la extinción del incendio.

Respecto a la financiación ¿quién soporta todos los costes? (Contesta: Fernando Ambrona)

La financiación la cubre el país que ofrece el módulo que va a participar en la misión, aunque la Comisión Europea colabora subvencionando parte del transporte (55%).

Hay dos maneras de registrar los módulos para que sean enviados a la emergencia: la primera de ellas es a través de una base de datos comunes que informa al Mecanismo de qué módulos dispone cada país. La segunda vía es a través del Voluntary Pool, en la que los países miembros tienen registrados unos módulos permanentemente de forma que la UE puede disponer de ellos más fácilmente, y los utiliza en primer lugar. Como contraprestación, la UE financia un 85% del transporte de estos módulos comprometidos.

Por Irene de Pablo y Beatriz Lapuente

Para saber más:

Reportaje: Bomberos españoles, franceses y portugueses ayudan a salvar Chile

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