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Ignacio Molina, investigador principal de Elcano: España debe estar entre los cuatro grandes de la UE

PROTAGONISTAS | 16 de marzo de 2017

Ignacio Molina (i), investigador principal del Real Instituto Elcano, durante la presentación del informe "España en el mundo en 2017: perspectivas y desafíos", en Madrid, el 15 de marzo de 2017. A su lado, el director del RIE, Charles Powell (c), y el investigador Federico Steinberg. Foto cedida por el RIE.

Madrid (EuroEFE).- España debe afianzarse entre los "cuatro grandes" de la Unión Europea (UE) que quede tras la salida del Reino Unido, defendió Ignacio Molina, investigador principal del Real Instituto Elcano, en una entrevista con Efe.

"La influencia española sigue estando muy por debajo de su pleno potencial", dice Molina, por lo que recomienda que el país responda a la "demanda" que existe en Europa, pero también en Iberoamérica y el Mediterráneo, especialmente en el Magreb, de que tenga "más protagonismo".

Ante el escenario del "brexit" España debe estar "en estado de alerta pero sin dramatismo" y defender una negociación que no castigue a los británicos porque "ella también resultaría castigada", según Molina.

Este experto en relaciones internacionales también advierte que no se deben hacer paralelismos entre Escocia y Cataluña.

Europa ha logrado poner el debate sobre el futuro de la UE por delante del "brexit". ¿Es este un signo de inteligencia o resilencia de la UE en momentos difíciles?

Ha sido una combinación, no ha habido más remedio,  después del "brexit" se abría el debate sobre qué va a pasar. El 23 de junio, el día del referéndum, la prioridad absoluta era que la herida quedará cauterizada para que no hubiera un contagio. Había miedo a un fallo sistémico. Ha habido suerte porque la opinión pública en general ha considerado que los británicos se han equivocado y que se han pegado un tiro en el pie. Eso ha ayudado.

Pero es verdad que de cara a los desafíos tan grandes de los próximos años, incluyendo la negociación del "brexit", la UE necesita tener un horizonte. Históricamente, Europa siempre ha funcionado con horizontes. En otoño (los líderes de la UE) se reunieron en Bratislava y vieron que la Defensa y la Seguridad podían ser elementos movilizadores y luego vino (el presidente estadounidense, Donald) Trump y ayudó a que tomaran conciencia de que tenemos que tomarnos eso en serio, y también avanzar en el  espacio de Justicia y en la gobernanza del euro. 

Además, resulta que hay una especie de cambio, de fin de ciclo, porque hay elecciones en Francia y en Alemania, que coinciden, lo que es una casualidad porque el ritmo electoral francés es de cinco años y el alemán es de cuatro, ha sido una coincidencia. Está también el "brexit" y los populismos. Eso hacia casi obligatorio que se abriese un debate coincidiendo con el sesenta aniversario del Tratado de Roma, donde habrá una declaración europeista.

La Comisión ha hecho un Libro Blanco, que más que presentar un proyecto como es normal, es un libro en blanco. La Comisión no tiene ideas y dice estas son las posibilidades, no toma partido por ninguna, dice vamos a escribirlo juntos.

La conclusión de Francia, Alemania y en cierto punto España y hasta de las propias instituciones es que a lo mejor no merece la pena detenerse porque lo que tiene por delante Europa son unos desafíos tan grandes, que necesitamos Estados que realmente estén comprometidos con el proyecto, que es de valores. 

Y si hay algún miembro en la Europa de los Veintisiete más pragmático, pues a lo mejor es mejor que no esté. 

El resultado de una UE con un núcleo duro puede posibilitar que los que no se sientan cómodos tengan un segundo cinturón, en el cual eventualmente hasta el Reino Unido podría estar.

No sería un desenlace malo, sería más coherente, pero esto va a causar tensiones.

En su informe "España en el mundo en 2017: perspectivas y desafíos", recién publicado, el Real Instituto Elcano reclama más protagonismo de España en la UE, en América Latina y en el Mediterráneo. ¿Cómo se concreta ese papel?

España tiene un peso institucional, demográfico y económico que le hace ser el cuarto estado miembro más importante de la UE, obviamente Francia y Alemania están en otra liga porque son los fundadores, pero a continuación están Italia y España. 

Esto no significa que no se tenga en cuenta a los pequeños porque en la UE siempre ha habido una tensión entre los Estados grandes y pequeños. España es un país partidario de que la Comisión sea fuerte y ayude a los pequeños y que no haya directorios. Pero obviamente, igual que España acepta que Francia y Alemania tengan un protagonismo especial, sí podemos conseguir que en ese protagonismo especial también esté España. 

Ese protagonismo no significa solamente ir a una cumbre en Versalles, significa generar ideas, estar en los debates, ser constructivo. 

Y cuando hablamos, por ejemplo, de Seguridad y Defensa hablamos de que España tiene que gastar más, gasta muy poco, y tiene que gastar más en recursos, en ideas, y esto puede ser impopular. 

Pero si uno realmente quiere jugar en la liga tiene unos costes políticos y tiene que saber hacer pedagogía de por qué España como estado miembro grande que es tiene unas obligaciones.

En vuestro informe sobre los retos de España en este 2017 habláis de la "encrucijada" que para la UE, y especialmente para España, supone el "brexit" y ponéis el acento en que no hay que hacer paralelismos entre Escocia y Cataluña. ¿Qué opinas sobre la polémica suscitada por las declaraciones del ministro de Exteriores, Alfolson Dastis, de que Escocia tendrá que ponerse a la cola en la negociación para entrar en la UE si se independiza del Reino Unido?

No hay una cola, esto de que Escocia tendrá que salirse y ponerse en la cola yo creo que eso es cuestionable. Lo que sí es cierto es que la doctrina de la Comisión Europea dice que si una parte de un Estado miembro se independiza sale también de la UE y pasa a ser un país tercero, con lo que tiene que negociar la adhesión. 

Esto de ponerse a la cola es más discutible porque Escocia forma parte de un Estado miembro que ya está en la UE y cumple el acervo comunitario y aunque obviamente tendría que negociar tendría más facilidades para entrar que Turquía, eso es bastante evidente.

Y, además, es un territorio europeista que en el caso de una eventual independencia lo estaría haciendo precisamente porque el Reino Unido se va de la UE. 

Los paralelismos hay que hacerlo con muchísimo cuidado porque pueden ser incluso desafortunados sobre todo porque en el caso de Escocia sería un procedimiento constitucional, legal, acordado con Londres, y no tiene nada que ver con un proceso unilateral.

Dastis, el ministro, no ha dicho nada que no sea totalmente correcto. ¿Va España a vetar a Escocia? Eso no lo ha dicho el gobierno español en ningún momento. 

Sería bueno que España no apareciera frente a Europa como un estado rígido porque es todo lo contrario, es un país descentralizado. España lo que tiene ahora es un desafío con una cuestión que es unilateral en Cataluña.

Son cosas distintas y hay que tener mucho cuidado para no contaminar el debate, y que eso nos condicione una posición de España en el "brexit" donde se juegan cosas más importantes que el estatus de Escocia, teniendo en cuenta cómo es la relación entre Reino Unido y España. 

¿Eres partidario de una negociación dura o flexible del "brexit"?

Yo soy partidario de que Europa no castigue al Reino Unido. No puede premiarle, pero tampoco castigarle. Una manera relativamente razonable de abordar esto aplicar el modelo que se ha elegido para Canadá, ya que el noruego o el suizo no parecen posibles. No concivo que al Reino Unido se le vaya a tratar peor que a Canadá. Tratarle como a Canadá no sería castigarle. Ese puede ser un horizonte bastante razonable.

Es un divorcio complicado, que puede descarrilar. Hay muchos ciudadanos europeos allí, muchos británicos aquí, tenemos muchos hijos y muchos intereses. A España no le interesa un horizonte de castigo porque saldría ella misma castigada. 

En vuestro informe os mostráis esperanzados en que los populismos se frenen en Europa, pese a las incertidumbres. Incluso no descartáis que las elecciones en Francia y Alemania de este año puedan traer aires europeistas, con Emmanuel Macron como presidente francés, y con Martin Schulz como canciller alemán.

Frente a (la ultraderechista) Marie Le Pen o el candidato conservador François Fillón que tienen discursos de Estados fuertes, Macron es muy distinto, más europeista. En cuanto a Alemania, tanto (la actual canciller, Angela) Merkel como Schulz son europeistas, aunque Merkel es un poco más rígida en cuanto a la gobernanza del euro. Pero lo bueno que tiene Schulz es que se renovaría el liderazgo y es tan o más europeista que el anterior.

Pero sí es preocupante que en Francia pueda Le Pen sacar un 33 por ciento de respaldo, es muchísimo, y eso va a condicionar a un presidente como Macron sin un partido fuerte detrás.

Pero el horizonte no es terrorífico como se podía haber pensado hace unos meses.

¿España debería potenciar también su papel de embajadora de América Latina en la Unión Europea?

Es verdad que uno de los grandísimos activos que tiene España, tanto con Estados Unidos como con la UE, es esa relación con América Latina. Hay intereses y valores que compartimos. Esta idea de que España pueda volver a convertirse en un buen compañero de viaje para latinoamericanos que quieren que la UE se fije en ellos es una oportunidad para el país. 

Una oportunidad sobre todo después de que el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) haya descarrilado y con unos gobiernos en Latinoamérica que son más propensos a la colaboración con Europa y con España.

Imaginemos además que se pueda recuperar el acuerdo Mercosur o que México, que ha sido ninguneado por Trump, ponga sus ojos en Europa para diversificar un poco su enorme dependencia económica con Estados Unidos. 

La España de ahora no es la de hace siete u ocho años, que estaba débil, sino una España un poco más fuerte, y también con una cura de modestia, que no mira a América Latina con condescendencia paternalista. 

España tendría que ser embajadora mutua: embajadora de América Latina en Europa y de Europa en América Latina. 

Por Catalina Guerrero.

Para saber más:

► Informe completo de "España en el mundo en 2017: perspectivas y desafíos".

 El RIE anima a España a que asuma el protagonismo que se le reclama en la UE

España debería ser "embajadora" de UE en Latinoamérica y viceversa, dice el RIE

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