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España recupera su lugar en la UE, tras casi un año de “interinidad europea”

ESPAÑA EN LA UE | 19 de noviembre de 2016

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama (3i), saluda al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy (2d), en presencia del presidente francés, François Hollande (i), y los primeros ministros del Reino Unido, Theresa May (2d), e Italia, Matteo Renzi (2i), a su llegada a la reunión que mantuvieron el viernes 18 de noviembre de 2016 en la sede de la Cancillería alemana. (Foto: EFE/Diego Crespo/Presidencia del Gobierno)

Tras casi un año de gobierno en funciones, España ha recuperado plenamente su lugar en el escenario europeo e internacional, una vez formado el nuevo ejecutivo con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, del conservador Partido Popular (PP), al frente de una segunda legislatura, posiblemente menos estable que la precedente dada su posición de “mayoría minoritaria”, lo cual le obligará a pactar.

El complejo contexto internacional, sobre todo tras el resultado favorable al “Brexit” (salida de Reino Unido de la Unión Europea, UE), en junio pasado, y la reciente victoria del populista Donald Trump en las elecciones presidenciales de EE.UU., pondrán a prueba a la diplomacia española y al ejecutivo de Madrid.

A pesar de la complejidad del tablero político mundial, España está dispuesta a asumir los retos, entre ellos la tragedia humanitaria de la inmigración ante las puertas de Europa, o el auge nacionalista, con las amenazas al proyecto de unidad europea por parte de la ultraderecha xenófoba del Frente Nacional, de Marine Le Pen, en Francia, o de Alternativa para Alemania (AfD), formaciones que conquistan cada vez más terreno y alimentan las fuerzas eurófobas en todo el continente.

España quiere volver a darle al botón de “play”

La voluntad de España por recuperar su espacio en la UE quedó patente en las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Alfonso Dastis Quecedo, poco después de asumir su cargo, quien dejó claro que tras más de 300 días en los cuales el país ha paralizado su impulso por la situación de forzosa interinidad, su objetivo es “volverle a dar al botón del ‘play’ y demostrar que España está de verdad de vuelta” en la escena europea y mundial.

España, la cuarta economía más importante de la eurozona, retoma su velocidad de crucero en la agenda comunitaria, con numerosos retos y “deberes” sobre la mesa. Entre las tareas menos agradables figura el recorte de miles de millones de euros en 2017 para cumplir con su compromiso de reducir el déficit al 3,1 % del Producto Interior Bruto (PIB).

Bruselas había concedido a España una “tregua” temporal en el necesario calendario del ajuste hasta que el país (que este año se anotará una tasa de crecimiento del 3,2% del PIB, según previsión de Bruselas, la mayor de la UE), tuviera un Ejecutivo con plena capacidad de acción.

Desde que el pasado 29 de octubre Mariano Rajoy fuera investido presidente del Gobierno para una segunda legislatura consecutiva, el “reloj de Bruselas” se ha vuelto a poner en marcha.

¿Un gobierno condicionado o un gobierno que puede condicionar?

No obstante, el gabinete “Rajoy-II”, con algunas caras nuevas respecto al anterior ejecutivo, no tiene las manos totalmente libres. Tras largos meses de incertidumbre, dos elecciones generales (en diciembre de 2015 y en junio de este año), la segunda victoria del PP en la última convocatoria a las urnas, aunque más abultada que la de diciembre, no fue suficiente para que Rajoy alcanzara la mayoría absoluta, con lo cual el Gobierno deberá pactar y consensuar muchas de sus decisiones, entre ellas una de las más delicadas: los presupuestos para 2017. 

Rajoy y la llave de la “disuasión electoral”

No obstante, según apuntan numerosos analistas locales, la aparente debilidad del segundo gobierno de Mariano Rajoy, quizás no sea tan evidente. De hecho, dado que las últimas encuestas muestran un refuerzo notable del PP frente al resto de partidos, el presidente del Gobierno podría contar con la llave de la “disuasión electoral”, interpretada como un “chantaje” en potencia en las filas de la izquierda radical de Podemos.

En ese sentido, si otros partidos (en especial el Partido Socialista Obrero Español, PSOE) bloquean la aprobación de las cuentas de 2017, Rajoy podría convocar nuevos comicios, los cuales –según las últimas encuestas- podrían ser especialmente nefastos para los socialistas, en caída libre.     

La “mayoría minoritaria” de la que dispone Rajoy (137 diputados frente a 123 tras los comicios de diciembre de 2015) le obliga a apoyarse en otros partidos, entre ellos su aliado Ciudadanos (liberal), una de las formaciones políticas de nuevo cuño surgidas en España en los últimos dos años. La otra formación nueva es Podemos, nacido en la izquierda antisistema al calor del descontento ciudadano tras el desgaste del bipartidismo tradicional encarnado por PP y PSOE.

La crisis aguda del PSOE, cuyo ex secretario general Pedro Sánchez intentó hasta la extenuación un pacto de gobierno con las fuerzas radicales de izquierdas que, forzosamente, incluía a los independentistas catalanes (los cuales plantean un referéndum inconstitucional sobre una hipotética independencia de la comunidad autónoma de Cataluña), fue uno de los factores que prolongó la interinidad del último ejecutivo, ya que la postura de los socialistas era clave para desbloquear la situación, a favor o en contra de una abstención a Rajoy.

La “rosa socialista” quiere volver a florecer

Las luchas intestinas del PSOE, que fracturaron a la más que centenaria formación en partidarios y detractores de un gobierno de izquierdas radical que se apoyara (de manera activa o pasiva) en las fuerzas independentistas catalanas (entre ellas Esquerra Republicana de Catalunya, ERC) para evitar otro gobierno del PP, colocaron al partido en su nivel más bajo en apoyos desde la recuperación de la democracia en España, tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975 y el inicio de la “transición española” desde ese año hasta 1978.

Sánchez chocó frontalmente con el ala menos extrema del PSOE, que decidió neutralizarle y forzar su dimisión en octubre pasado, y se decantó, en un proceso democrático interno, por abstenerse para facilitar la formación de un nuevo gobierno de Rajoy.    

Mientras el PSOE trabaja a marchas forzadas para superar su crisis, liderado por el sector más moderado, Podemos le disputa el papel de oposición al PP.

De hecho, la urgencia de un “aggiornamiento” de los socialistas quedó patente tras la publicación del último barómetro del estatal Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), del pasado  octubre, que coloca al partido populista antisistema como la segunda fuerza, tras el PP (que consolida su liderazgo), y al PSOE en un inédito tercer lugar.

Trump, la OTAN y España

Es en ese contexto nacional menos estable en el que España vuelve a retomar el pulso de la política internacional y europea. En el país, que desde mediados de los años 50 del pasado siglo alberga cuatro bases militares (Torrejón, Zaragoza, Rota y Morón), también preocupan algunas de las posturas de Trump, especialmente en materia de defensa.

No falta quien –tras la victoria del magnate inmobiliario- se ha preguntado por la continuidad de esas bases, las cuales, además de su papel operativo concreto en el marco de la Alianza Atlántica, indirectamente generan muchos puestos de trabajo en las poblaciones aledañas a sus instalaciones.

Las declaraciones de Trump durante la pasada campaña electoral han disparado el temor en Europa a que el próximo inquilino de la Casa Blanca no apueste al igual que Barack Obama por la relación euro-atlántica en materia de defensa, con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como principal ariete de protección a Europa ante amenazas exteriores.

¿Quién pagará la factura europea de defensa?, es una de las preguntas más recurrentes, también en España.

Por si acaso Trump no cumple, más defensa europea

En este punto, el secretario general de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg, advertía esta semana del riesgo de apartarse del pacto defensivo: “nos enfrentamos a los mayores retos para la seguridad en una generación. No es el momento de cuestionar el valor de la asociación entre Europa y Estados Unidos”, aseguraba.

No obstante, Obama intentó tranquilizar a Europa, al afirmar que tras su última entrevista con Trump, este le había transmitido  su “compromiso con la OTAN y la alianza transatlántica”.

Ante la eventualidad de que las palabras de Trump no se traduzcan plenamente en hechos, la UE, y España, comienzan a reflexionar sobre una nueva estrategia europea de defensa, que no dependa tan estrechamente de Washington.

En ese sentido, Dastis, afirmó este lunes que España está dispuesta a entrar en un “núcleo duro de países” que estén en el centro de la nueva estrategia con la que la UE quiere potenciar su política de defensa, una posición en la cual España ha cerrado filas con Alemania, Francia e Italia. “Queremos estar en la vanguardia de la Europa de la defensa”, subrayó Dastis.

En la misma línea de “más Europa” se manifestó esta semana en entrevista con EFE, el ex ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, quien aseguró que por un lado está “Libia, Siria e Irak, que nos interesa mucho más a nosotros (la UE) que a EEUU, y que nos están creando un problema de refugiados, especialmente en Grecia”. Y, por otro, añade, está "toda la Europa del Este que teme que haya un entendimiento entre (el presidente ruso, Vladimir) Putin y Trump”. “O nos defendemos o aquí no hay defensa", subrayó García-Margallo.

Por Fernando Heller

Para saber más:

► Secretaría de Estado para la UE (España)

► España en la OTAN

► España en los organismos internacionales de seguridad y defensa

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