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Europa, en sus horas más bajas, halla en el "brexit" el único motivo de unión

IDEAS | 21 de octubre de 2016

La primera ministra británica, Theresa May (d), conversa con el presidente francés, François Hollande (c) junto al primer ministro luxemburgués, Xavier Bettel (i) al comienzo de la cumbre de la Unión Europea que se celebra el 20 y 21 de octubre de 2016 en Bruselas. EFE/Olivier Hoslet

El anuncio de que el Reino Unido abandonará la Unión Europea ha traído como consecuencia un cierre de filas de sus socios continentales, que han encontrado en el riesgo de fractura un inesperado cemento para sus graves divergencias, argumenta en este análisis José Manuel Sanz, director del Departamento Internacional de la Agencia EFE.

Los líderes europeos se han vuelto a reunir el 20 y 21 de octubre en Bruselas para una de sus cumbres periódicas en la que se estrenó Theresa May, la primera ministra conservadora que promete cumplir el mandato del pueblo británico de sacar al país de la Unión.

La dureza de su discurso hace quince días, en Birmingham, ante el congreso del partido tory, ha provocado en el resto de sus todavía socios una reacción unánime de rechazo, incluso entre los que por alianzas históricas o simpatías políticas podrían parecer más proclives a mostrar indulgencia con el Reino Unido.

En esta impresión coinciden la mayoría de los diputados y funcionarios europeos que participaron esta semana en un seminario para los medios de comunicación organizado por el Parlamento Europeo con el fin de debatir sobre el futuro de la Europa unida.

El "riesgo de desintegración" de la UE es muy real, advierte Martin Schulz

La atmósfera en Bruselas es, en general, muy sombría y el "riesgo de desintegración" de la UE muy real, según reconoció sin ambages el propio presidente de la Eurocámara, el socialdemócrata alemán Martin Schulz.

Pero al menos el "brexit", exponente mayor de la "policrisis" política, económica y social que aqueja a la UE -en palabras del líder liberal Guy Verhofstadt- está suscitando un movimiento de unidad entre los demás miembros del club.

"Todo indica que vamos a un 'brexit' duro", daba por hecho un alto funcionario del PE conocedor del problema y subrayaba que, en el Consejo, "los ministros de los Veintisiete están más unidos que nunca".

Aunque nadie quiere entrar en negociaciones mientras Londres no notifique formalmente su decisión de salir, los socios europeos ya han fijado una primera "línea roja": el Reino Unido no mantendrá el acceso al mercado interior -ni el codiciado "pasaporte único" para sus operadores financieros-, si no acepta la libre circulación de trabajadores comunitarios dentro de su territorio.

Una doble negociación

Parece claro que el desenganche británico de la UE tendrá que realizarse en dos partes

Por un lado, Londres deberá pactar con sus socios algo así como las "cláusulas de divorcio", es decir, todo lo que afecta a la validez de los contratos, el pago de compromisos vigentes, los derechos de los ciudadanos que sigan residiendo a uno y otro lado, etc.

Por otro, tendrá que negociar, mediante un tratado internacional -sujeto, por lo tanto, a la ratificación de cada parte- su relación futura, comercial y de toda índole, con la UE.

La lógica indica que los Veintisiete esperarán a que lo primero quede resuelto antes de negociar lo segundo, con un Reino Unido que ya se habrá convertido en país tercero y no disfrutará por tanto de ninguna de las ventajas de estar, al mismo tiempo, con un pie dentro y el otro fuera.

El Parlamento Europeo, adalid de los derechos ciudadanos, ha dejado claro que, sin su refrendo al final del proceso, no habrá arreglo posible y que, sea como fuere, la salida del Reino Unido tendrá que haberse consumado antes de las elecciones europeas de 2019, porque no tendría ningún sentido que participara en la campaña a una Asamblea de la que no va a forma parte.

Menos Europa, no más

"La campaña del 'brexit' fue profundamente deshonesta",  se lamenta el conservador británico Charles Tannock.  "Hicieron muchas promesas que no iban a cumplir. Valía la pena mentir porque, una vez que consigues la victoria, no importan las explicaciones, y la prensa no estaba preparada para desmontar las mentiras", asegura el diputado Tannock, quien dice no sentirse vinculado por el resultado del referéndum del 23 de junio.

Entre los eurodiputados españoles que siguen a diario esta crisis el estado de ánimo no es precisamente festivo.

El socialista Juan Fernando López Aguilar denuncia que "campea la desconfianza mutua" y que asistimos a una "descomposición multifactorial".

La representante del Partido Popular Pilar del Castillo reconoce, por su parte, que "estamos en una situación de repliegue" y advierte de que la salida del Reino Unido "no va a ser la ocasión para una mayor integración".

Para el nacionalista catalán Ramón Tremosa, estamos "bajando por la escalera de la integración" y, si hay en estos momentos una demanda ciudadana, es "para menos Europa, no para más".

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