Euroefe
 
Euractiv

Reflexiones sobre el CETA: ¡Europa debería dejar de mirarse el ombligo!

IDEAS | 27 de octubre de 2016

Parlamentarios de izquierdas muestran carteles contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Canadá (CETA) en el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia) el 26 de octubre de 2016. (Foto: EFE/Patrick Seeger)

Las campañas contrarias al tratado comercial entre la Unión Europea (UE) y Canadá (conocido como CETA por sus siglas en inglés) y las protestas masivas contra el acuerdo no sólo han puesto contra las cuerdas a ese texto, sino que cuestionan la política comercial del bloque europeo en su conjunto: ¿cómo saldrá Europa de este enredo?, se pregunta Daniel Caspary, coordinador del grupo del Partido Popular Europeo (PPE) en el Comité de Comercio Internacional (INTA) de la Eurocámara.

Caspary, quien es además Secretario Parlamentario de la delegación de la CDU/CSU alemana en Estrasburgo, asegura en una tribuna que publica EurActiv.com, socio de EuroEFE, que no sólo el CETA está en peligro, también el futuro acuerdo comercial entre la UE y Estados Unidos (conocido como TTIP) y otros acuerdos de similar factura.

(Las opiniones vertidas en esta tribuna reflejan exclusivamente la posición de su autor y no pueden ser atribuidas a EuroEFE.euractiv.es ni a ninguno de los asociados de la red europea de EurActiv).

Pocos días han transcurrido desde que se acordó el calendario para la firma y ratificación del acuerdo comercial entre la UE y Canadá, y partes de ese texto ya se han quedado obsoletas.

En lugar de un apoyo activo al CETA, la supervivencia del acuerdo está en grave peligro y podría acabar en papel mojado. Nadie parece darse cuenta de que un fracaso del CETA también supondría un golpe mortal a la política comercial común de la UE. ¿Cuál es la salida de esta crisis existencial autoimpuesta?

Una crisis existencial autoimpuesta

¿Qué lectura tendría para la democracia representativa en Europa si la ola de descontento público en el continente se acaba ejemplificando en el rechazo general al CETA?  

La base legal es clara. Los Estados miembros han transferido a la UE la competencia exclusiva de las negociaciones comerciales y de los acuerdos comerciales. En respuesta a la presión pública, la Comisión Europea decidió implicar a los parlamentos nacionales en el proceso de toma de decisiones. 

Como consecuencia de ello, el CETA sólo puede entrar en vigor si es ratificado por los 28 Estados miembros, de acuerdo con sus respectivos procedimientos nacionales de ratificación. Antes de ello, las instituciones europeas competentes, y por encima de todas ellas el Parlamento Europeo además del Consejo (jefes de Estado y de gobierno), deben dar su voto positivo. 

No obstante, el acuerdo encallaría si el CETA es rechazado por un solo Estado miembro: de esta manera, una mal interpretada concesión de la Comisión otorga poder de veto a los Estados miembros, lo cual nos sitúa ante un dilema: los Estados miembros no tienen autoridad para negociar acuerdos comerciales, y bloquean los esfuerzos de la UE para hacerlo en su nombre.       

La encrucijada del CETA es también la encrucijada de Europa

Se pueden sacar dos conclusiones, a corto y largo plazo: en primer lugar el CETA -el acuerdo comercial más avanzado jamás negociado antes por dos partes- fracasaría. En segundo lugar, arrojaríamos la toalla en la (tarea) de moldear la globalización.  Otras potencias comerciales fijarían las normas del futuro comercio internacional (sin la UE). 

Los críticos del CETA se olvidan demasiado a menudo de que el comercio ha desempeñado un papel vital en la forja de la prosperidad de Europa. Las ventajas del mercado común son universalmente aceptadas y apreciadas. La política comercial común de la UE ha contribuido mucho a esa prosperidad: Europa es la mayor potencia comercial del mundo. 

En relación directa con el CETA Europa podría estar en una posición de fuerza. En cambio, tenemos que preguntarnos: ¿con quién será capaz Europa de firmar acuerdos si la UE no es capaz de negociar un acuerdo con socios tan cercanos como Canadá? ¿Quién querría negociar algo con nosotros, a secas?

Si el actual debate sobre el CETA se cierra con la incapacidad de la UE para concluir acuerdos comerciales, las futuras negociaciones comerciales tendrán que llevarse a cabo de manera separada. Una parte de las negociaciones para esas áreas políticas recaen bajo competencia exclusiva de la UE, y una segunda parte de las negociaciones para todas esas áreas políticas son competencia de los Estados miembros.

Ambas partes de las negociaciones conducirían a acuerdos comerciales separados. Por ello, el peligro de un bloqueo, como con el CETA, se evitaría, dado que la ratificación por parte de los Estados miembros no sería una condición para que los acuerdos comerciales de la UE entraran en vigor.  

La complejidad de las ratificaciones parlamentarias

Los acuerdos que fracasaran, lo harían de manera individual, sin tener que mantener como rehén a toda la política comercial de la UE. Los socios comerciales tendrían que saber que los acuerdos no se presentarían como un "paquete de acuerdos", sino que se reforzarían mutuamente unos a los otros en caso de que ambos fuesen aprobados.

Este escenario es una segunda mejor solución sólo cuando se compara con una verdadera política comercial común. La cacareada "democratización" de la política comercial por la implicación superflua de los parlamentos nacionales enterraría la aún existente política comercial común.     

No obstante, la propuesta de realizar las negociaciones comerciales de manera separada ofrece una salida a esta crisis existencial autoimpuesta. No repararía todo el daño, pero es un enfoque pragmático coherente con el objetivo general de las negociaciones comerciales: reforzar e impulsar el intercambio económico y el comercio para garantizar la seguridad de Europa.    

Versión española: Fernando Heller

Para saber más:

Daniel Caspary (Parlamento Europeo)

El CETA (Comisión Europea)

 

Ideas

Acepto Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, realizar análisis estadísticos sobre los hábitos de navegación de nuestros usuarios y facilitar la interacción con redes sociales. Si continua navegando consideramos que acepta el uso de cookies.