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En pos del "sueño europeo": la peligrosa travesía de unas mujeres valientes

IDEAS | 01 de noviembre de 2016

Fotorreportaje MSF/SOS Méditérranée.  

Hace pocos días Sarah Giles, doctora de urgencias a bordo del “Aquarius”, barco de rescate operado conjuntamente por Médicos Sin Fronteras (MSF) y SOS Méditerranée, narraba en exclusiva para EuroEFE.EurActiv.es, sus experiencias con mujeres que han pasado por situaciones extremas, y huyen de zonas de conflicto en pos del "sueño europeo".

Giles hablaba de "las supervivientes", unas pocas "afortunadas" que han logrado esquivar a la muerte mientras cruzaban el Mar Mediterráneo en precarias embarcaciones, jugándose la vida para "cumplir sus sueños de manera segura y legal"  en países de la Unión Europea (UE) que les ofrezcan un futuro mejor a ellas y sus hijos.

"Es irónico que las mujeres que conozco en el 'Aquarius' sean las afortunadas: las supervivientes. Anhelo el día en que puedan cumplir sus sueños de una manera segura y legal cumplimentando una solicitud en vez de arriesgando la vida intentando escalar enormes muros fronterizos o cruzando peligrosos mares", asegura Giles.

"Les recuerdo que el camino que les queda por delante será muy complicado, pero no es nada nuevo para ellas", explica.

A pesar de la crudeza de los testimonios, nada más elocuente que las imágenes para ilustrar el sufrimiento y la incertidumbre de las peligrosas travesías por las cuales han tenido que pasar estas mujeres valientes.

Por Fernando Heller

Fotorreportaje

La falta de vías seguras y legales hasta Europa obliga a las mujeres a poner su vida en riesgo en la ruta migratoria más peligrosa del mundo: el Mediterráneo central. De las más de 144.000 personas que han cruzado el Canal de Sicilia en lo que llevamos de 2016, un 14% son mujeres. Fotografía: Mohammad Ghannam/MSF

 

Desde el inicio de las operaciones, los tres barcos que Médicos Sin Fronteras (MSF) tiene desplegados en el Mediterráneo central han rescatado a más de 14.000 personas. Los testimonios de las rescatadas muestran un punto en común: Libia es un país extremadamente peligroso para migrantes y refugiados.  Fotografía: Andrew McConnell/Panos Pictures.

 

La proporción de mujeres que llega a Italia se incrementa a más del 20% en el caso de nigerianas (28%), somalíes y camerunesas (25%), etíopes (24%) eritreas (22%) e iraquíes (21%) según ACNUR. Independiente de su país de origen, la inmensa mayoría partió de Libia. Fotografía: Gabriele François Casini/MSF.

 

La mitad de las personas entrevistadas en los barcos de MSF afirmaron haber sido detenidas durante meses en contra de su voluntad en el transcurso de su estancia en Libia “Nada más llegar a Libia nos encerraron. Algunas estuvimos dos semanas y otros pasaban cuatro meses si no tenían dinero. Era horrible; nunca podría volver a Libia, pase lo que pase”, relató a los equipos de rescate una mujer que viajaba junto a otras cinco mujeres de Eritrea y Somalia. Fotografía: Alessandro Penso.

 

Las personas que atraviesan Libia sufren, cada vez con mayor frecuencia, abusos a manos de traficantes, grupos armados y particulares. Los abusos denunciados incluyen violencia (incluida la sexual), detenciones arbitrarias en condiciones inhumanas, torturas y otras formas de malos tratos, explotación económica y trabajos forzados. Fotografía: Anna Psaroudakis/SOS Mediterranee.

 

“Una madre no asume arriesgar la vida de sus hijos en estos barcos, a no ser que el peligro de quedarse sea superior al que implica el viaje”, sentencia una refugiada siria. Shirak, refugiada de Eritrea, descansa junto a su hijo Yordans a bordo del Dignity1. Fotografía: Fernando Calero/MSF.

 

Los traficantes sitúan a las mujeres en la parte inferior de las embarcaciones. Un lugar donde los derrames de combustible les provoca quemaduras y en el que la falta de espacio les lleva, en ocasiones, hasta la asfixia. Tras ser rescatadas, estas tres mujeres repiten una y otra vez “ahora estamos a salvo”. Fotografía: Sara Creta/ MSF.

 

Mujeres y niños desembarcan del Dignity1 en el puerto italiano de Vibo Valentia.  Tras el desembarco, comienza la incertidumbre. “El sistema de asilo está desbordado.  Se quedan atrapadas en centros de recepción de emergencia durante largos períodos de tiempo.  La incertidumbre que les produce les puede provocar una intensa ansiedad y generarles otras condiciones de estrés”, explica Silvia Mancini, experta en salud pública y autora del informe sobre salud mental ‘Heridas ignoradas, los traumas que Europa contribuye a agravar’.  Fotografía: Sara Creta/ MSF.

Para saber más:

► Las supervivientes: un testimonio desgarrador a bordo del barco “Aquarius” (EuroEFE)

► MSF-España

► Fernández Díaz: "La política de retorno de inmigrantes es fundamental pero no única (EuroEFE)"

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