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¿Cómo detener la creciente marea de muertes en el Mediterráneo?

IDEAS | 21 de enero de 2017

Personal de socorro de las organizaciones humanitarias Médicos sin Fronteras y SOS Méditerranée ayudando, el 22 de diciembre de 2016, a los refugiados y migrantes de un barco a la deriva al norte de las costas de Libia. (Foto: MSF/ Kevin McElvaney)

La cifra de personas que fallecieron tratando de llegar a Europa a través del Mediterráneo ha alcanzado un máximo histórico, y está alcanzado cotas comparables a lo que Médicos Sin Fronteras (MSF) está acostumbrada a ver en zonas de guerra. La Organización Internacional de Migraciones registró en 2016, al menos, 5.079 muertes. ¿Cómo poner freno a esta tragedia?, se pregunta, en una tribuna exclusiva para EuroEFE, Jens Pagotto, coordinador de MSF en Libia y de las operaciones de búsqueda y rescate en el Mediterráneo.

(Las opiniones vertidas en esta tribuna reflejan exclusivamente la posición de su autor y no pueden ser atribuidas a EuroEFE.euractiv.es ni a ninguno de los asociados de la red europea de EurActiv ni a EFE).

Pero el número de muertes es probablemente mucho mayor. No sabemos cuántos botes sobrecargados con pasajeros aterrorizados partieron desde Libia en dirección a Italia cada día. Ni cuántos de ellos se hundieron sin dejar rastro antes de alcanzar las rutas comerciales del Mediterráneo o de poder pedir ayuda. Conforme al Derecho Marítimo Internacional, todos los buques de la zona, ya sean mercantes, militares o naves de rescate operados por organizaciones como MSF, deben prestar asistencia y trasladar a las personas rescatadas a un lugar seguro. Pero si no son localizadas a tiempo, la gente se hunde en el fondo del mar junto con sus balsas. Algunos cuerpos acaban en las costas norteafricanas o quedan atrapados en las redes de pescadores semanas después.

Uno de las momentos más terribles a los que se enfrentan nuestros equipos en los barcos de rescate es cuando tienen que recuperar los cuerpos de hombres, mujeres y a veces niños muy pequeños que se han ahogado. Nuestros médicos están totalmente seguros de que no hay posibilidad de reanimar a estas personas, no hay nada más que se pueda hacer.

Muchos de los fallecidos se quedarán para siempre sin nombre

En estas situaciones, subimos los cuerpos a bordo, estimamos su edad y tomamos fotografías de cada una de ellas que, más tarde, se facilitarán a las autoridades italianas. Los reglamentos marítimos estipulan que, en caso de muerte en el mar, todas las posesiones deben guardarse cuidadosamente junto al fallecido. Sin embargo, en muchas ocasiones, no llevan nada consigo. A veces ni tan siquiera un par de zapatos.

Comprobamos si hay llevan apuntado algún nombre o número de teléfono en su ropa. Con demasiada frecuencia, los certificados de defunción que nuestros médicos escriben incluyen la mención: persona desconocida. Muchos de los fallecidos se quedarán para siempre sin nombre. En casa, sus familias estarán esperando ansiosamente una llamada que nunca llegará.

Muchos de los rescatados con vida, necesitan tratamiento para la hipotermia, sufren deshidratación o quemaduras ocasionadas por derrames de combustible. Las marcas que vemos en su piel son testimonio del alarmante nivel de violencia y explotación que la gran mayoría ha padecido en Libia y a lo largo de sus viajes.

Recuerdo los casos de una mujer que había sido golpeada en los dientes y el de otra persona con un tímpano perforado tras recibir golpes en la cabeza. Vemos huesos rotos, desnutrición, cicatrices por tortura, supervivientes de violencia sexual, heridas de bala infectadas y embarazos no deseados.

Mientras tanto, dentro de Libia, la inestabilidad política, el colapso económico y la ruptura de la ley y el orden no muestran signos de mejora. Los combates continúan en varias partes del país. Muchos migrantes no pueden regresar a sus hogares. Los refugiados y los solicitantes de asilo no pueden recibir protección debido a la falta de un sistema de asilo funcional, al limitado papel de ACNUR y a la falta de legislación firme en Libia para brindar protección a los refugiados. En este contexto, muchas personas no encuentran otra opción que intentar cruzar el Mediterráneo para tratar de alcanzar seguridad en Europa.

Condiciones insalubres e inhumanas

Los esfuerzos de la Unión Europea para evitar la pérdida de vidas humanas en el mar a través del fortalecimiento del control fronterizo, el aumento de la militarización y el enfoque en la interrupción de las redes de traficantes solo se han traducido en un aumento de las personas ahogadas, no en una reducción de las muertes. Los traficantes sin escrúpulos han sido rápidos en adaptar su forma de operar y la ruta del Mediterráneo se ha vuelto aún más mortífera. La formación de los guardacostas libios para interceptar a personas en el mar y devolverlas a Libia, a pesar de su discutible historial en materia de derechos humanos, tampoco es la respuesta. Quienes son devueltos a Libia se enfrentan a una detención arbitraria en condiciones insalubres e inhumanas durante largos períodos de tiempo, sin posibilidad de recurrir sobre la legalidad o no de su detención, sin prácticamente contacto alguno con el mundo exterior, y padeciendo malos tratos y falta de acceso a la atención médica.

Cualquier solución para detener las muertes en el Mediterráneo debe incluir ofrecer a las personas una alternativa factible. La Unión Europea debe adoptar medidas urgentes para proporcionar vías legales y seguras para que las personas soliciten asilo. Así mismo, las autoridades europeas tienen que crear canales de migración legal que posibiliten un uso más amplio de los marcos legales de entrada. Entre ellos se incluyen vías como la reunificación familiar, los visados humanitarios, la simplificación de los requisitos de visado, y los programas de reasentamiento y reubicación.

Las personas que buscan trabajo o seguridad en Europa podrían así hacerlo legalmente en lugar de tener que recurrir a traficantes. Aquellos que tienen solicitudes de asilo legales u oportunidades de trabajo deben poder subir a un avión en lugar de tener que emprender largos y peligrosos viajes o arriesgar sus vidas en el mar. Hasta que se ponga en marcha una solución integral, continuarán  los naufragios y la pérdida de vidas en el Mediterráneo.

Reportaje fotográfico por Kevin McElvaney

Para saber más:

► MSF-España

► Unión Europea (migración)

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