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El Parlamento y el enojo del prisionero

IDEAS | 09 de abril de 2017

El europarlamentario del partido UKIP Nigel Farage a su llegada a una sesión del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia) el 5 de abril de 2017. EFE/Patrick Seeger

El eurófobo Nigel Farage proporcionó esta semana la mejor prueba de que el Parlamento Europeo ha encarrilado bien la negociación sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea.
 
Su enojada y agresiva respuesta del pasado miércoles a la resolución de la Eurocámara sobre el denominado "brexit" es la confirmación de que el Parlamento ha sabido pinchar donde duele. Farage no dudó en tildar a sus colegas de "gangsters" (después de que el presidente de la Asamblea, el italiano Antonio Tajani, lo llamara al orden por haberse dirigido a ellos con el calificativo igualmente insultante de "mafiosos").
 
Farage y sus seguidores tienen razón para estar enojados, muy enojados. Seguramente, no se esperaban una toma de posición tan clara, ni tan dura, ni tan ampliamente respaldada por la Cámara: la resolución contó con el apoyo de los cinco principales grupos políticos (populares, socialistas, liberales, verdes y comunistas) y fue aprobada por 516 votos a favor, 133 en contra y 50 abstenciones.
 
El decálogo de líneas rojas que establece la resolución parlamentaria aprobada el 5 de abril es contundente. Recordémoslo con algún comentario:
 
  1. El Reino Unido (RU) no podrá dar marcha atrás en su notificación de salida sin el consentimiento de todos los demás estados (esta cláusula trata de prevenir toda "argucia procedimental" que se encamine, no a la salida efectiva, sino a mejorar las actuales condiciones de pertenencia del RU).
  2. Se negociará primero un "acuerdo de retirada" y sólo despúes el relativo a la "relación futura" (esto es, primero saldamos las cuentas del divorcio -que Farage denuncia como un injustificado "rescate"- y luego hablamos de comercio, lo único que interesa a los euroescépticos).
  3. Si no se llega a un acuerdo de retirada antes del 30 de marzo de 2019, el Reino Unido saldrá "automáticamente" de la UE "de modo desordenado" (un recordatorio de que el tiempo juega en contra de los negociadores británicos).
  4. Antes de su retirada, el RU no podrá entablar negociaciones sobre posibles acuerdos comerciales con terceros países (es decir, el RU seguirá siendo miembro pleno hasta el último minuto y deberá someterse a la disciplina de la política comercial común. Farage protestó diciendo que esta cláusula equivaldría a "prohibirle al preso buscar alojamiento antes de salir de prisión").
  5. El RU será excluido de los procedimientos comunitarios, si tratara durante este período de dos años hasta su salida de "influir en la legislación, las acciones o las políticas comunes de la Unión con el fin de favorecer sus propios intereses de Estado miembro saliente, en vez de los intereses de la UE" (otro serio aviso de que no se consentirá que el RU se comporte como un miembro desleal o un 'caballo de Troya').
  6. El RU se abstendrá igualmente de celebrar acuerdos bilaterales con uno o varios miembros de la UE-27 en ámbitos que sean competencia de la Unión, sin el consentimiento de los Veintisiete (el RU puede querer jugar la carta del "divide y vencerás" y atraerse el favor -y el voto- de algunos socios continentales concediéndoles dinero u otros beneficios individuales).
  7. El Parlamento no aprobará ningún acuerdo final que contradiga el principio de que un Estado que se retira de la UE no puede beneficiarse de las mismas ventajas que las que disfruta un Estado miembro (en una palabra, abandonar el club ha de tener un precio, si se quieren prevenir futuras deserciones).
  8. El RU deberá cumplir todas las obligaciones "jurídicas, financieras y presupuestarias" que venzan "en la fecha de su retirada o en una fecha posterior".
  9. Todo acuerdo futuro estará subordinado a la condición de que el RU siga respetando las normas internacionales, especialmente en los ámbitos del "medio ambiente, el cambio climático, la lucha contra la evasión y elusión fiscal, la competencia leal, el comercio y los derechos sociales" (léase: el Parlamento no tolerará la aparición de ningún macroparaíso fiscal o del dumping social al otro lado del Canal de la Mancha).
  10. El Tribunal de Justicia de la UE seguirá siendo competente para resolver los posibles litigios entre las dos partes (en definitiva, los eurófobos no se librarán de su aborrecido Tribunal de Luxemburgo).
 
El Parlamento, la primera institución comunitaria que fija su posición tras la notificación oficial de la retirada británica, completó su mensaje en Estrasburgo con un respaldo entusiasta al negociador europeo para el "brexit", el excomisario francés Michel Barnier, y un llamamiento solemne a la "unidad" de los Veintisiete.
 
En efecto, mantener la unidad durante estas negociaciones, inéditas y extraordinariamente complejas, va a ser el gran reto para los socios que seguirán en la Unión.
 
Consciente de ello, el representante del PE para el "brexit", el exprimer ministro belga Guy Verhofstadt, líder del grupo liberal, plantea que la UE-27 asuma como propias las reinvidicaciones de todos y cada uno de los veintisiete socios. "Tenemos que defenderlas juntos", aseguró el miércoles en una charla con un grupo de periodistas.
 
El primer botón de muestra de esta estrategia lo aportó el jefe de los populares europeos, Manfred Weber: "Los españoles no van a estar solos cuando se hable de Gibraltar", prometió el socialcristiano alemán ante el plenario.
 
Por José Manuel Sanz
 
Para saber más:
 
 
 

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