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Pozzallo, playas limpias y aduana migratoria en el sur de Sicilia

INMIGRACIÓN MEDITERRÁNEO | 17 de marzo de 2017

Inmigrantes nigerianos esperan el pasado martes a que varios autobuses los trasladen desde el "punti di crisi" de Pozzallo, vigilado por agentes italianos y europeos de la agencia Frontex. (Foto: EFE/Julia R. Arévalo)

Pozzallo (Italia), 10 mar (EFE).- La pequeña Pozzallo, destino turístico por sus playas limpísimas en el sureste de Sicilia, alberga hoy uno de los principales centros de cribado de inmigrantes que llegan a la Unión Europea (UE), donde se determina quiénes tendrán más oportunidades de quedarse en Europa.

En un antiguo depósito de aduanas en el puerto fuertemente vigilado por agentes italianos y europeos de la agencia Frontex, Pozzallo tiene uno de los cuatro "punti de crisi" montados en Italia en respuesta a la exigencia de la UE. Dos más operarán en breve en Sicilia.

En ellos, los inmigrantes son registrados, examinados por un médico, identificados con toma de huellas y foto e interrogados de forma aleatoria, además de recibir asistencia de la agencia europea de asilo EASO y de organizaciones como la Acnur o Save the Children.

El objetivo es que "al final del proceso en el 'hotspot' esté claro en qué categoría caen": con derecho a asilo, inmigrante económico o la "especial" otorgada a los "eligibles para reubicación" dentro de la UE, fundamentalmente sirios y eritreos, explica una fuente comunitaria.

La prensa italiana recoge numerosas críticas por las "presiones" de la UE sobre Italia para montar este esquema, donde según algunas versiones el proceso que determinará la suerte del migrante puede tardar apenas 15 minutos.

"Traumatizadas y agotadas por el viaje, las personas que llegaban eran entrevistadas a toda prisa por funcionarios de policía que no tenían formación (...) y que no les proporcionaban información adecuada sobre sus derechos y las consecuencias jurídicas de sus declaraciones", denunció Amnistía Internacional (AI) en su informe anual 2016-2017.

Según AI, hubo casos de "uso excesivo de la fuerza" en estos puntos críticos.

Fuentes comunitarias niegan la mayor y explican que se les entrega un folleto informativo sobre sus derechos y obligaciones antes de la identificación.

"Su futuro no se determina en el puerto", garantizan.

Gracias a los puntos críticos, el 97 % de los inmigrantes que entraron en Italia en 2016 quedaron identificados. La toma de huellas permitirá retornarlos a este país si decidieran seguir ruta hacia el norte de Europa.

"Queremos evitar (que Europa sea) un supermercado del asilo", dice una portavoz de EASO.

A Pozzallo llegaron el 6 de marzo medio millar de migrantes rescatados en el mar por Médicos Sin fronteras, la mayoría de Nigeria y Bangladesh, y el martes varios autobuses ya trasladaban a decenas de nigerianos a otros centros de segunda acogida en Italia, donde legalmente podrán estar un máximo de dos meses.

Un grupo de periodistas españoles fue el primero en entrar en la instalación: una nave enorme con literas azules para los varones, vigilados por agentes de Frontex y donde se forman corrillos alrededor de trabajadores de Acnur o de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Mujeres y niños, a los que no hubo acceso, son albergados en una zona separada. Alrededor de la nave, contenedores de mercancías se han reconvertido en una guardería, un centro de asistencia a las mujeres y los jóvenes y oficinas varias.

"God bless Italy" (Que dios bendiga a Italia), escribió Yusif a su paso por Pozzallo. Otros dejaron de recuerdo dibujos de un Mediterráneo nuboso, de barcos y banderas, hasta de un portal de belén, expuestos hoy en un panel frente a la oficina de toma de fotos y huellas.

La mayoría de los inmigrantes llegan indocumentados pero tendrán difícil esconder su origen -países como Egipto, Túnez o Nigeria suponen expulsión casi inmediata desde Italia- porque son sometidos a un test exhaustivo que demuestre el conocimiento del país del que declaran venir.

"Tienes que ser un James Bond para pasarlo", dice una fuente de Frontex.

En 2016, Frontex coordinó la repatriación de 10.698 migrantes.

Para el 27 de febrero pasado, según datos de la EASO, habían sido reubicados en la UE 13.270 refugiados, apenas el 8,3 % de los 160.000 -fundamentalmente sirios, iraquíes y afganos- llegados en 2015 a Italia y Grecia que deberían estar acogidos en otros países para septiembre próximo.

Tras asumir el fracaso del plan de reparto de refugiados -una fuente comunitaria admite que "puede ser prolongado" después de septiembre-, la Comisión Europea pone ahora el acento en la expulsión del millón estimado de inmigrantes "económicos" en la UE.

En Italia, la mayoría de los llegados en 2016 son de Guinea Conakry, Costa de Marfil, Nigeria y Gambia.

Un policía italiano destinado en Pozzallo, corpulento y de aspecto bonachón, entiende que la miseria empuje a estos seres humanos a jugarse la vida llegando a Libia y en un bote por el Mediterráneo. "Necesitan ayuda -dice- pero... ¡son tantos!". Por Julia R.Arévalo

Vídeo: Pozzallo: playas limpias y aduana migratoria en el sur de Sicilia

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