El líder saharaui lamenta «profundamente» las consecuencias de su estancia en España

El líder saharaui Brahim Gali habla sobre las consecuencias de su estancia en España

El secretario general del Frente Polisario y presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Brahim Gali, ayer jueves a su llegada a la cumbre de la UE y la Unión Africanaen Bruselas. EFE/EPA/JOHN THYS / POOL

Bruselas (EuroEFE).- Aunque no se siente «en absoluto» responsable, el secretario general del Frente Polisario y presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Brahim Gali, lamenta «profundamente» las consecuencias que tuvo para el Gobierno español su estancia en España la pasada primavera por razones médicas debido a la COVID-19 y que, según denunció, Marruecos «instrumentalizó políticamente».

«Todo el mundo sabe las condiciones de mi llegada a España y se sabe de sobra el móvil detrás de mi acogida, que fue exclusivamente humanitario. Se instrumentalizó políticamente, como es la tradición por parte de Marruecos, para chantajear al gobierno de turno en España, que es el gobierno de (Pedro) Sánchez», afirmó Gali en una entrevista con Efe en Bruselas, con motivo de su presencia en la cumbre entre la Unión Europea y la Unión Africana (UA).

Para el líder saharaui es «lamentable» que la entonces ministra de Exteriores, Arancha González Laya, haya «pagado con su carrera profesional por haber hecho un gesto humanitario».

«Complacer a Marruecos a cualquier precio acabará llevando a este tipo de situaciones y excesos», advirtió Gali, quien agradeció «profundamente el gesto humanitario del Gobierno de España» para recibir atención médica.

«Agradezco profundamente el gesto humanitario del Gobierno de España, que me permitió ser tratado en Logroño. Agradezco también el esfuerzo y la calidad de profesionalismo y tratamiento por parte de todo el personal médico del hospital San Pedro», señaló Gali, quien no se siente «responsable, en absoluto», de las consecuencias que tuvo su estancia en España.

En cuanto a la vertiente judicial de la misma, Gali se limitó a comentar que tiene «fe total en la justicia española».

Su presencia en la cumbre de la UE y la Unión Africana, celebrada durante dos días en Bruselas, en la que ha coincidido con Marruecos, para Gali no tiene nada de excepcional, ya que se justifica de «pleno derecho, como estado miembro fundador de la UA».

SÁHARA OCCIDENTAL

En este sentido, Gali incidió en que es un «mensaje» para Europa y para la Comunidad Internacional «de que la presencia de un estado saharaui, junto a su vecino marroquí, en un marco de paz, estabilidad buena vecindad y respeto mutuo, representa la única solución legítima y duradera para el conflicto del Sáhara Occidental».

Hizo hincapié en que «tanto Estados Unidos, como todos los miembros del Consejo de Seguridad (de la ONU) y España deben implicarse más rotunda y claramente en la solución» de este conflicto, en el que el enviado especial de Naciones Unidos, Staffan de Mistura, «no logrará ningún avance» sin ese «firme» apoyo.

En cuanto al reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara por parte del expresidente de Estados Unidos Donald Trump, Gali estimó que fue como «regalar lo que no es suyo a quien no lo merece».

En su opinión, a algunos miembros del Consejo de Seguridad les falta «aún la sincera voluntad, la seriedad y la firmeza en su compromiso con la Legalidad Internacional, con la carta y las resoluciones de la ONU sobre el Sáhara Occidental».

En cuanto a España, «no puede abandonar unilateralmente su responsabilidad jurídica, histórica, política y moral, hacia el pueblo saharaui. Es la potencia administradora del Sáhara Occidental y le corresponde asumir su rol esencial en la culminación de la descolonización del territorio», incidió.

Pero rechazó que la salida pase por algún tipo de autonomía del Sáhara Occidental, la opción propuesta por Marruecos, ya que «no plantea una solución sino un hecho consumado de ocupación ilegal».

Gali reconoció su «enorme frustración» por la última resolución de la ONU, que el Polisario rechaza, pero dijo que sigue confiando en que la Comunidad Internacional, representada por la ONU, «puede y debe garantizar la autodeterminación y la independencia para un pueblo pacífico y paciente como el pueblo saharaui», como ya hizo con «conflictos similares, como el de Timor Oriental y Namibia».

«El último caso de descolonización en África no puede ser una excepción», subrayó.

En cuanto a la Misión de la ONU para el Referendo en el Sáhara Occidental (Minurso), Gali denunció que se ha convertido en «un simple instrumento en manos de Marruecos para legalizar su ilegal ocupación, limitando su tarea en mantener el alto el fuego», con el objetivo de «enterrar su mandato principal, que lleva su nombre, a saber el referendo de autodeterminación».

Y, en este sentido, consideró que el Consejo de Seguridad de la ONU debe «asumir su responsabilidad para poner las cosas en su lugar para que la Minurso cumpla con la misión que él mismo le encargó hace treinta años».

Editado por Sandra Municio