África pide a la UE pasar de las palabras a los hechos en su nueva relación

África pide a la UE pasar de las palabras a los hechos en su nueva relación

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente de Egipto, Abdel Fattah al-Sisi, el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, el presidente de Senegal y el presidente de la Unión Africana, Macky Sall, presidente del Consejo Europeo Charles Michel, el presidente francés Emmanuel Macron, el presidente de Kenia Uhuru Kenyatta, el presidente tunecino Kais Saied y el director general de la OMS,Tedros Adhanom Ghebreyesus, asisten al segundo día de la cumbre Unión Europea-Unión Africana en Bruselas, Bélgica , 18 de febrero de 2022. EFE/EPA/OLIVIER HOSLET / POOL

Bruselas (EuroEFE).- Los países de la Unión Africana (UA) pidieron a la Unión Europea (UE) que pase de las palabras a los hechos de cara a su voluntad de convertir al continente africano en un socio privilegiado del bloque comunitario para contrarrestar el ascenso de China y Rusia.

«Se nos brinda una oportunidad de oro histórica para demostrar con los actos que hemos renovado esa asociación», declaró el presidente de Senegal y de la Unión Africana, Macky Sall, al término de una cumbre de dos días en Bruselas diseñada para impulsar un nuevo vínculo entre los países situados al norte y al sur del Mediterráneo.

Al término del encuentro, en el que participaron unos setenta líderes europeos y africanos, se aprobó una declaración conjunta que, entre otros puntos, subraya que el desafío más inmediato es «garantizar un acceso justo y equitativo a las vacunas» contra la covid-19.

En ese sentido, la UE se ha comprometido a donar al menos 450 millones de dosis a mediados de 2022, más allá de ayudar al continente a desarrollar capacidades para producir sus propias vacunas, con el objetivo de que en 2040 África fabrique el 60 % de los fármacos que consume.

La estrategia de Europa es impulsar ese y otros objetivos, como desarrollar el «hidrógeno verde, redes de transporte, conexiones digitales, satélites, agricultura sostenible, agricultura y educación», según resumió la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, movilizando en siete años 150.000 millones de euros de inversiones públicas y privadas, para contrarrestar la Ruta de la Seda china.

No obstante, las instituciones de la UE han sido incapaces de desgranar de dónde saldrá el dinero, que algunos cálculos periodísticos sitúan en unos 6.000 millones de euros anuales de fondos públicos.

«Vamos a trabajar para ser transparentes, también de cara a ustedes», dijo el presidente de Francia, Emmanuel Macron, al ser cuestionado en la sala de prensa sobre la ambigüedad de la promesa de financiación mediante la que la UE espera convertirse en el «socio de referencia para la inversión en África en términos de infraestructuras».

La declaración sí recoge, en cambio, otros aspectos más concretos de esa nueva relación que aspiran a relanzar dos bloques con una delicada historia colonial, como avanzar hacia la «restitución» del patrimonio cultural y artístico africano en manos europeas.

En las mesas temáticas en las que se estructuraron los debates en la cumbre -en las que no coincidieron países con un legado colonial directo, como Bélgica y la República Democrática del Congo o Países Bajos y Sudáfrica- se otorgó especial importancia a la paz y la seguridad, copresidida por España, Mauritania y Ghana.

«Hay que proceder de otra forma (…). No es cuestión de que militares franceses, alemanes o daneses vayan a morir en África. Necesitamos tecnología, experiencia y medios de financiación y equipamiento par hacer frente a esta terrible amenaza a la paz y la estabilidad», declaró el presidente de la comisión de la Unión Africana, Moussa Faki.

También se habló de inmigración ilegal, para abordar la cuestión desde sus «dos vertientes», dijo Macron, cuyo país ejerce este semestre la presidencia rotatoria del Consejo de la UE, tanto la lucha contra el tráfico de personas como el «retorno de aquellos que hayan llegado de manera ilegal a territorio europeo».

En definitiva, el encuentro intentó cimentar en el siglo XXI la relación de Europa y África, que «disponen de recursos indispensables para el otro», dijo Sall, quien subrayó que es necesario construir «una visión de asociación y no sólo una relación de ayuda».

«La inteligencia colectiva europea y africana, juntas, pueden conseguir muchos logros», resumió el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en una cumbre en la que los líderes europeos estuvieron muy pendientes de los últimos acontecimientos en torno a la tensión entre Rusia y Ucrania.

Editado por Sandra Municio

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