España propugna flexibilizar la futura PAC en un contexto de guerra y precios

España pide flexibilizar la PAC. Vista del ministro español de agricultura Luis Planas en Bruselas

El ministro español Luis Planas habla a los medios a su llegada a la reunión de los titulares de Agricultura de la UE en Luxemburgo, el 13 de junio de 2022. EFE/EPA/JULIEN WARNAND

Luxemburgo (EuroEFE).- El ministro español de Agricultura, Luis Planas, defendió este lunes que se flexibilice la aplicación de la futura Política Agrícola Común (PAC), que entrará en vigor en 2023 y reforzará la sostenibilidad de la producción, para tener en cuenta «el contexto actual», marcado por la guerra en Ucrania y los precios elevados.

«Es muy importante mantener el rumbo estratégico de esta nueva PAC desde el punto de vista de la sostenibilidad, pero, como siempre ha defendido España, sostenibilidad no está reñida con competitividad empresarial y, por tanto, tenemos que adoptar aquellas medidas que sean necesarias desde el punto de vista de la flexibilización de la aplicación de la PAC para tener en cuenta el contexto actual», declaró el político.

Planas se expresó así a su llegada a la reunión de titulares de Agricultura de la Unión Europea (UE) que se celebra en Luxemburgo, donde se debatirá la situación de los mercados agrarios, en particular, a la luz de la invasión rusa de Ucrania.

El ministro español consideró que sería «bueno que durante este verano, por parte de la Comisión Europea», tras mantener discusiones con España y con otros Estados miembros, se tuviera «una idea certera sobre lo que va a significar de cara a las siembras de otoño, de otoño-invierno». Recalcó que la flexibilización de la nueva PAC es «necesaria».

Sobre los planes estratégicos enviados a la Comisión Europea en los que los países especifican cómo van a aplicar la nueva Política Agrícola Común, Planas indicó que España mantiene «contactos técnicos» con Bruselas y que enviará en julio «el texto definitivo».

«Esperamos que este verano esté aprobado», confió.

En cuanto a la situación de los mercados agrarios, destacó un escenario caracterizado por «precios al alza» y «una tremenda volatilidad».

«Es muy importante que tengamos datos certeros sobre las siembras y sobre las próximas cosechas, sobre su realidad dentro de la Unión Europea y fuera de la Unión Europea», expuso.

En ese sentido, señaló que la estimación de la cosecha mundial de cereales se sitúa en 2.250 millones de toneladas, lo que será «aproximadamente 40 millones de toneladas más bajo que en la campaña anterior».

«Pero debería ser suficiente para alimentar al conjunto de la población. España producirá, probablemente, entre 21 y 23 millones de toneladas en ese contexto. Pero el gran problema no es ese, sino la disponibilidad y los precios altos», constató.

Ante el «problema de precio» y el «problema de volatilidad en los precios», opinó que la «transparencia de los mercados y las medidas que podamos adoptar a nivel internacional son absolutamente clave».

En lo referente a la transparencia de datos, recordó que el club comunitario ya ha adoptado el reglamento para que los países miembros proporcionen datos sobre cereales, oleaginosas, arroz o semillas «para que sean públicamente conocidos».

«Pero esto sería muy importante que se hiciera a nivel internacional», afirmó.

SEGURIDAD ALIMENTARIA

También puso el acento sobre el restablecimiento de las vías de comunicación para la salida del cereal y del girasol procedente de Ucrania, un actor clave para la seguridad alimentaria en África y Oriente Medio.

En ese contexto, no parecen dar resultado las negociaciones impulsadas por Turquía para desbloquear los puertos del mar Negro, la principal vía para que los productos agrícolas ucranianos lleguen al resto del mundo.

Planas admitió que existen «algunas opciones» alternativas que son «limitadas», así como «de volumen inferior y dificultad superior».

«Es verdad que están saliendo algunos barcos en proveniencia de Constanza, en Rumanía, o algún otro de otra proveniencia, de algún otro origen, pero es verdad que la situación es muy, muy compleja de resolver», asumió.

Recordó que ha habido «contactos por parte de Turquía, por parte del Secretario General de Naciones Unidas», António Guterres, con Rusia, y que Ucrania solicita «garantías de que esa circulación (de barcos) y el levantamiento del minado del puerto de Odesa no sea un riesgo de seguridad».

Reconoció no saber «en qué medida» Naciones Unidas está en condiciones de dar a Ucrania esas garantías.

Además de la transparencia y el restablecimiento de las rutas, Planas hizo referencia a «cómo se lleva a cabo la coordinación de las medidas internacionales que están desarrollándose, hasta seis en materia de prevención de la crisis alimentaria».

«España defiende que haya una coordinación eficaz de esas medidas», declaró.

También citó el «problema vinculado a los fertilizantes» y consideró necesario «intentar el aprovisionamiento regular, aunque sea a precios mucho más elevados» y disponer para el futuro de fertilizantes «menos vinculados al gas».

ESTÁNDARES DE LA UE A LAS IMPORTACIONES

Por otra parte, Planas aseguró que la posibilidad de que la UE exija a las importaciones agroalimentarias de países terceros los estándares sanitarios y medioambientales impuestos dentro del club comunitario no debe dar lugar a distorsiones comerciales.

El titular español de Agricultura señaló que las llamadas cláusulas espejo deben ser «compatibles a nivel internacional» y, por tanto, «no crear distorsiones de comercio, no ser medidas ocultas de retorsión o de freno al comercio».

«Esto es importante y hay que aceptarlo y, por tanto, hay que llevar a cabo un trabajo muy importante dentro de la Organización Mundial del Comercio (OMC), pero también en la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y en el Codex Alimentarius en particular», declaró.

Los ministros de los Veintisiete van a debatir este lunes un informe de la Comisión Europea en el que la institución dice ver margen para poder exigir a los alimentos importados por la Unión Europea los estándares de producción ambientales y sanitarios que rigen para los productos europeos, siempre que se respeten las normas de la OMC.

Francia, que ocupa este semestre la presidencia de la UE, ha convertido el objetivo de impulsar la reciprocidad en los estándares de producción en una de sus principales prioridades, si bien la guerra de Ucrania ha restado protagonismo a esa posibilidad.

Planas dijo que a España le parece un «buen» informe el que ha elaborado el Ejecutivo comunitario.

El ministro español subrayó la importancia de aplicar «medidas concretas» si se quiere que los agricultores y ganaderos tengan «condiciones competitivas semejantes» y que «todo el efecto medioambiental positivo» de las iniciativas adoptadas en los Veintisiete para conseguir una producción alimentaria más sostenible «no sean sustituidas por emisiones paralelas más elevadas fuera de la Unión Europea».

«El informe es correcto en el sentido de que identifica unas áreas concretas: salud, los temas medioambientales y también los temas de bienestar animal como posible foco en relación con medidas que deban adoptarse», afirmó.

FIJAR CUOTAS PESQUERAS CON DATOS ACTUALES

En materia pesquera, Planas exigió que las cuotas para el año 2023 en el Mediterráneo se fijen teniendo en cuenta datos actualizados sobre las existencias de peces, ya que la información más reciente es del año 2019.

«¿En qué actividad se puede tomar una decisión con datos que tienen más de tres años de antigüedad? Qué ha pasado en esos tres años? Eso es lo que le pedimos a la Comisión, que nos explique qué ha pasado desde el punto de vista biológico en esos tres años», declaró.

En la reunión de titulares de Agricultura también se examina un informe de la Comisión  en el que se revisa la gestión de la pesca en los Veintisiete y se describen las prioridades para 2023, antes de que en diciembre los países acuerden las cuotas pesqueras para el próximo año.

El documento indica que la situación en el Mediterráneo ha mejorado, si bien también se señala que hacen falta medidas adicionales para garantizar la sostenibilidad de las poblaciones de peces.

En cualquier caso, Planas incidió en la falta de datos actualizados y consideró que si se toman decisiones a partir de cifras antiguas no se sigue «el auténtico espíritu de la Política Pesquera Común», que dice que hay que basarse «en datos científicos ciertos».

«Si esos datos científicos no están aseverados y no son ciertos, hacemos un ejercicio, yo diría, de cálculo que no tiene absolutamente ningún sentido», constató.

«Los datos se agotan en el año 2019, se detienen ahí, y las medidas más serias y más comprometidas desde el punto de vista de la pesca sostenible en el Mediterráneo se han adoptado desde esa fecha», evidenció

Agregó que si en diciembre se quieren adoptar medidas que sean «coherentes con la situación existente desde el punto de vista medioambiental, es necesaria una revisión a mitad de periodo de la aplicación del reglamento comunitario sobre el Mediterráneo, que no está prevista en el propio reglamento, pero que España ha solicitado repetidas veces a la Comisión».

En cualquier caso, Planas calificó de «positivo» el informe de la Comisión, puesto que señala que ha habido «una mejora de los ‘stocks’ biológicos como consecuencia de la pesca sostenible».

En el Mediterráneo también destacó «datos muy positivos», como que desde 2003 haya tenido lugar el periodo de menor mortandad por pesca y que desde 2015 exista «una mejora clara» de las poblaciones de peces.

Aun así, el ministro recordó el contexto de guerra en la seguridad alimentaria e instó a «continuar extrayendo y produciendo pescado».

«Es muy necesario que la actividad continúe», apuntó, y dijo que la Comisión Europea «debería plantearse qué hacer» al respecto.

«Los pilares económico y social son clave, sobre todo, porque nuestras comunidades pesqueras, no lo olvidemos, son vulnerables. Hablamos mucho de las zonas despobladas del interior y menos de la costa, pero es verdad que ahí es una actividad fundamental. Y es fundamental porque sin ella, si se detiene la pesca, se detiene una de las fuentes fundamentales de actividad económica», resumió.

También llamó a evitar el abandono y desguace de buques pesqueros.

Editado por Sandra Municio y M. Moya

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