Kosovo vota entre el hartazgo ciudadano y la esperanza de renovación política

Kosovo

Simpatizantes del candidato a primer ministro de la Alianza para el futuro de Kosovo (AAK) con una bandera de EEUU y de Albania durante un mitin en Prístina, el 3 de octubre de 2019. [EFE-EPA]

Belgrado (EuroEFE).- Kosovo, que declaró su independencia unilateral de Serbia en 2008, celebra este domingo unas inciertas elecciones anticipadas que pueden renovar el panorama político y relanzar el estancado proceso de normalización con Belgrado.

El adelanto de los comicios se debe a la dimisión en julio del primer ministro, Ramush Haradinaj, líder de la nacionalista Alianza para el Futuro de Kosovo (AAK) y antiguo comandante guerrillero, que encabezaba el Gobierno desde 2017.

El entonces jefe del Gobierno abandonó el cargo tras ser citado como sospechoso por el tribunal especial encargado de juzgar los crímenes cometidos en Kosovo entre 1998 y 2000.

La joven república de 1,8 millones de habitantes elige un nuevo Parlamento en medio de la frustración de la ciudadanía por la corrupción, el alto desempleo (29 %) y las malas relaciones con la vecina Serbia, que debe tratar de encauzar si quiere acercarse más a la Unión Europea.

El diálogo entre Pristina y Belgrado, impulsado por la UE, lleva casi un año congelado.

-¿ES POSIBLE UN CAMBIO EN KOSOVO?

Los analistas coinciden en que el Gobierno tripartito de Haradinaj -la AAK, el Partido Democrático de Kosovo (PDK) y Nisma, todas formaciones con orígenes en el UCK, la guerrilla que luchó contra las fuerzas serbias hasta que la intervención de la OTAN en 1999 las expulsó- ha sido el Ejecutivo más ineficaz de Kosovo desde que se independizó en 2008.

Además, su decisión el año pasado de imponer aranceles del 100 % a productos serbios ha contribuido a deteriorar las ya difíciles relaciones con Belgrado.

Haradinaj aspira a volver al poder, pero su reelección no es segura. Los sondeos difundidos hasta ahora difieren mucho entre sí y algunos vaticinan la victoria de otras formaciones, como el nacionalista partido Autodeterminación (Vetevendosje) de Albin Kurti, o el PDK de Kadri Veseli.

También puede ganar la Liga Democrática de Kosovo (LDK, centro-derecha), cuya candidata es Vjosa Osmani, que se convertiría así en la primera mujer en la jefatura del Gobierno kosovar.

Algunos observadores creen posible que el momento sea bueno para que de las urnas surja un Gobierno capaz de mejorar el diálogo con Serbia, que sigue sin reconocer la independencia de su antigua provincia.

Bruselas no solo ampara las negociaciones iniciadas en 2011, sino que exige que ambas partes alcancen una solución vinculante si quieren acercarse a la UE.

Si bien el desbloqueo del proceso no depende solo de Kosovo, un Ejecutivo diferente podría sentar las bases para relanzarlo antes de las elecciones generales de marzo próximo en Serbia, coincidiendo además con la asunción de las nuevas autoridades comunitarias.

En la Comisión Europea que presidirá a partir de noviembre la alemana Ursula von der Leyen la responsabilidad de mediar e impulsar el proceso entre Serbia y Kosovo pasará a las manos del nuevo alto representante de la UE para la Política Exterior, el español Josep Borrell.

Sea como sea, “seguro que habrá una gran presión de la comunidad internacional, sobre todo de Estados Unidos y de la UE, para que Kosovo se ponga a negociar con Serbia. Eso es inevitable”, vaticina el analista albanokosovar Idro Seferi.

-¿QUIÉN SE PRESENTA A LAS ELECCIONES?

Los principales partidos kosovares son la opositora Liga Democrática de Kosovo (LDK), el nacionalista Vetevendosje (Autodeterminación) y el centroderechista PDK, que se enfrentan a la alianza formada por el AAK con el Partido Social-Demócrata de Kosovo (PSD), una escisión de Vetevendosje.

“Tenemos cuatro bloques (principales). Serán unas de las elecciones más inciertas en Kosovo después de la guerra”, indica Seferi tras estimar que los cuatro “están bastante igualados”.

“Lo que está claro es que ninguna de estas formaciones ganará para gobernar en solitario, y la incógnita es si el Gobierno tendrá dos, tres o más integrantes”, indica.

En total, 25 partidos y coaliciones compiten por integrar el Parlamento de 120 escaños, de los que 20 están reservados a los serbios y otras minorías.

Se trata de un pluralismo político que, si bien contrasta positivamente con el panorama político de otros vecinos, donde una sola fuerza tiene un dominio aplastante del país, genera inestabilidad al complicar la formación del nuevo gabinete.

Éstas son las cuartas elecciones parlamentarias que Kosovo celebra desde 2008, y todas han sido adelantadas pues en los 11 años de su historia como país soberano, ningún Gobierno ha completado una legislatura.

¿POR QUÉ SE ENCUENTRAN SUSPENDIDAS LAS NEGOCIACIONES CON SERBIA?

Hace once meses, el Gobierno de Haradinaj impuso aranceles del 100 % a las importaciones desde Serbia, una medida que, aunque viola acuerdos regionales, es defendida por Pristina como reacción a supuestas acciones del Ejecutivo serbio para impedir que Kosovo sea aceptado en organismos internacionales, entre ellos, la Interpol. Kosovo ha sido reconocido por unos cien países, incluido Estados Unidos y la mayoría de los socios de la UE (todos menos cinco, entre ellos, España), aunque no es miembro de la ONU.

¿CÓMO ES LA SITUACIÓN SOCIAL EN KOSOVO?

Kosovo tiene la población más joven de Europa, con una edad media de 29 años, y, a pesar del crecimiento económico, muchos ven en la emigración la única opción para mejorar su vida. Desde 2008 unas 200.000 personas han emigrado, más del 10 % de la población.

Según el analista Idro Seferi, Kosovo acude a las urnas en unos momentos “bastante dramáticos”, en los que sus ciudadanos se sienten “aislados” y discriminados porque son los únicos en los Balcanes que aún necesitan visado para viajar a la UE.

La falta de inversiones y la percepción generalizada de que la clase política es corrupta y que los contactos son más valiosos que la formación empuja a irse a los más preparados.

Todo ello con salarios muy bajos, con una media de 384 euros mensuales en el sector privado y de 500 euros en el estatal.