Primer ministro de Macedonia del Norte: deseamos buena suerte a Ucrania, pero con nosotros la UE no ha cumplido

El primer ministro de Macedonia del Norte, Dimitar Kovacevski (iz), es saludado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tras una reunión bilateral en Bruselas, el 4 de febrero de 2022. [) EFE/EPA/YVES HERMAN]

Bratislava/Bruselas (EA.com)/Madrid (EuroEFE).- A falta de pocos días para que, quizás este viernes, Bruselas otorgue a Ucrania el estatus de candidato a sumarse a la Unión Europea (UE), el primer ministro de Macedonia del Norte, Dimitar Kovačevski, no oculta su decepción con el bloque comunitario por tener a su país, dice, «en la sala de espera», sin haber movido ficha hasta la fecha.

En entrevista con la red EURACTIV, socio de EFE, Kovačevski recordó que la concesión de estatus de candidato a los países de los Balcanes occidentales no es ningún “regalo”, sino una verdadera necesidad de seguridad, en un contexto extremadamente volátil desencadenado por la guerra en Ucrania.

A pocos días de la trascendental cumbre de Bruselas, los próximos 23 y 24 de junio, en la cual los jefes de Estado y de Gobierno europeos debatirán, entre otros temas, la ampliación del bloque, Kovačevski recordó  que Skopje ha demostrado su compromiso para enfilar su “camino europeo”, un esfuerzo que sin embargo no ha sido correspondido por la UE, que todavía no ha aceptado iniciar formalmente las conversaciones de cara a una adhesión del país balcánico.

«No podemos hacer y deshacer a nuestros gobiernos antes y después de cada cumbre de la UE, es simplemente insostenible», subrayó, al tiempo que advirtió que la ampliación del bloque comunitario (en dirección a los Balcanes occidentales) ya no es «sólo una cuestión (…) política o económica».

«Tras la invasión rusa de Ucrania, y tras constatar la influencia de terceros en la región de los Balcanes occidentales, que son los más vulnerables del continente europeo, la ampliación se ha convertido en una cuestión de seguridad», subrayó  Kovačevski en entrevista con EURACTIV.com, socio de EFE, al margen del último foro GLOBSEC celebrado en Bratislava.

Está previsto que los líderes de la UE se reúnan el próximo 23 de junio con sus homólogos de los seis países de los Balcanes Occidentales, entre los cuales hay dos que ya han iniciado conversaciones de adhesión, y dos firmes candidatos a sumarse al bloque, antes del Consejo Europeo, en el cual se debatirá sobre el posible estatus de candidato de Ucrania.

Aunque son “candidatos oficiales”, Albania y Macedonia del Norte llevan años en la sala de espera de la UE, virtualmente paralizados por casos de corrupción, y en el caso de Skopje, por el veto que le ha impuesto su vecina Bulgaria.

«Macedonia del Norte ha sido un país candidato a la UE durante 17 años, y durante estos 17 años, hemos demostrado nuestro compromiso y nuestra dedicación con ese proceso de integración», subrayó Kovačevski, al tiempo que agregó que su país ha adaptado el 45% de su legislación a las normas de la UE, y ha llevado a cabo una profunda reorganización de sus instituciones.

“REHENES” DE BULGARIA

«Hemos tomado muchas decisiones difíciles para el país, una de ellas el acuerdo de Prespa, con el que logramos superar la disputa por el nombre con la vecina Grecia y convertirnos en miembros de la OTAN», subrayó en referencia al histórico acuerdo de 2018.

No obstante, recordó, “la UE no ha cumplido (sus promesas) de iniciar las negociaciones y Macedonia del Norte y Albania son casi unos rehenes en el proceso de ampliación, a petición de Bulgaria», añadió.

Sofía ha bloqueado el camino de Skopje hacia la UE debido a varias disputas sobre la historia y el origen de la lengua macedonia, pero se enfrenta a la presión de sus aliados occidentales en la UE para levantar ese veto.

Desde que Bulgaria y Macedonia del Norte firmaron un trascendental acuerdo de amistad en 2017, una comisión conjunta centrada en las disputas históricas ha estado trabajando contrarreloj para intentar superar los graves desencuentros entre ambos países.

Pero no ha habido avances tangibles, lamenta el alto funcionario.

«Hasta la fecha, no hay ningún documento que pueda ser acordado por ambas partes», según confirmó Kovačevski a EURACTIV.com

«Las comisiones históricas no son nada nuevo, hay otras similares que funcionan entre otros países -entre Alemania y Polonia o entre Macedonia del Norte y Grecia- que analizan hechos históricos, y deberían ser la base (de negociación) entre esos países», subrayó.

No obstante, en opinión de Kovačevski, esas comisiones “no deben ser instrumentalizados por ninguna de las partes (…), porque esas cuestiones sensibles pueden ser (mal) utilizadas con un sentido político y fomentar una posición negativa en la opinión pública», añadió.

En los últimos meses han crecido los temores a que un acuerdo rápido con Skopje pueda desbancar al gobierno del primer ministro búlgaro, Kiril Petkov, y llevar al poder a una coalición de gobierno “títere” vinculada al Kremlin.

INFLUENCIA DE TERCEROS

Kovačevski recordó el peligro latente que supone la influencia y la injerencia de países terceros en la región.

«Hemos visto esa influencia durante la preparación del acuerdo de Prespa, durante el proceso de adhesión a la OTAN, durante la crisis del COVID-19 con todas sus campañas anti-vacunas, y la vemos siempre antes de cada cumbre de la UE», explicó.

«Siempre que baja la credibilidad de la UE por no tomar decisiones, la influencia de esos actores (terceros) y de esos países aumenta, al igual que el nacionalismo. Por eso la UE tiene que tener una estrategia clara, tiene que ser más audaz, en su proceso de toma de decisiones», añadió.

Preguntado por cómo reaccionará Macedonia del Norte si este viernes la UE decide conceder a Ucrania el estatus de país candidato, algo que muchos países de los Balcanes occidentales consideran el equivalente a “saltarse la cola” en la sala de espera,  Kovačevski señaló que «merecen luchar por su prosperidad y por su futuro en la UE».

«Sólo podemos desearles suerte en sus aspiraciones (europeas), pero la UE tiene que ser consciente de que tiene que cumplir, no sólo prometer», subrayó.

Editado por F.Heller