Día Internacional del Pueblo Gitano: el covid aumentó su exclusión en la UE

La cineasta y activista rumana Alina Serban, durante una entrevista con Efe en Bucarest. EFE/EPA/ROBERT GHEMENT

Viena/Bucarest/Belgrado(EuroEFE).- La covid y las medidas para su contención han generado una “tormenta perfecta” que ha aumentado la exclusión que sufren los gitanos en Europa, según ha advertido la Agencia de Derechos Fundamentales (FRA) de la UE con motivo de la celebración hoy del Día Internacional del Pueblo Gitano.

“Ya presionados en los márgenes de la sociedad, han experimentado aún más privación, discriminación y acoso”, denuncia el director de la FRA, Michael O’Flaherty, en un comunicado conjunto con la Oficina sobre las Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (ODIHR) de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa.

En esa nota, las dos instituciones piden a los Gobiernos que ayuden a los gitanos y los pongan en el centro de los esfuerzos de la lucha contra los efectos de la pandemia.

“Es hora de prestar más atención a comunidades vulnerables como los gitanos y los sinti que, de nuevo, han sido los chivos expiatorios de una situación por la que ellos mismos han sufrido mucho”, reclama en el comunicado Matteo Mecacci, director de la ODIHR.

Esta oficina denunció ya el año pasado que el discurso de odio contra los gitanos en los medios de comunicación había crecido mucho durante la pandemia.

En la nota se recuerda cómo las restricciones de movimiento para prevenir la pandemia redujeron los ingresos de muchos gitanos europeos dedicados a la venta ambulante, y cómo aquellos dedicados a la economía sumergida quedaron además exentos de ayudas sociales.

Además, el confinamiento complicó aún más el acceso a la educación de los niños gitanos, debido a la falta de equipos electrónicos o de acceso a internet, aumentando el riesgo de “dejarlos aún más atrás”.

“Las comunidades gitanas necesitan asistencia inmediata y urgente para recuperarse rápida y eficazmente de la pandemia”, concluye la nota.

UN PASADO DE ESCLAVITUD CONTADO POR ALINA SERBAN

Dar a conocer a los rumanos uno de los más oscuros capítulos de su historia: el de la esclavitud del pueblo gitano. Ese objetivo de la cineasta y activista Alina Serban con su película “Bilet de iertare”, accesible hoy de forma gratuita en la red.

Con motivo del Día Internacional del Pueblo Gitano, la cinta, estrenada el año pasado y cuyo título puede traducirse al español como “Carta de Emancipación”, podrá verse “online” durante tres días.

“El tema de la esclavitud de los romaníes no forma parte del imaginario colectivo en Rumanía, no se enseña en los libros de texto ni se menciona en el debate público”, explica a Efe Serban, al referirse a ese régimen de explotación que Rumanía abolió formalmente a mediados del siglo XIX.

Esta directora de cine, actriz y activista rumana de 33 años aspira a hacer partícipe al gran público de la compleja y a menudo dramática realidad de un pueblo marcado por siglos de esclavitud en el este de Europa.

“Mi trabajo busca ser un antídoto contra todo tipo de discriminación”, dice Serban sobre el sentido social que vertebra toda su obra, en la que destaca su primer trabajo como directora de cine.

Su película, en la que ella misma interpreta a la protagonista, cuenta la historia de una esclava gitana que en la Rumanía de 1855 lucha por obtener la liberación de su hijo.

La cineasta no solo ha llegado a prestigiosos festivales internacionales como el de Cannes, sino que también ha presentado su filme en “universidades, institutos y comunidades romaníes” sin un interés evidente en el cine o los temas de su obra.

“Mi objetivo ha sido siempre no dirigirme únicamente a públicos elitistas predispuestos a aceptar un discurso políticamente correcto; mi empeño es llegar a la gente que no sabe nada de los temas de los que hablo”, cuenta.

Con el mismo tesón que le llevó a superar una primera juventud marcada por el estigma racial y las privaciones en una comunidad gitana pobre de la capital rumana, Serban ha atraído con su trabajo y seguridad en sí misma la atención de muchos compatriotas.

“Me emociona recibir mensajes de romaníes que no sabían nada de su propia historia, igual que me emociona que personas de mi edad que no sabían que había existido esclavitud en Rumanía me escriban agradeciéndome mi trabajo”, explica.

Rumanía, donde según el censo oficial viven más de 600.000 gitanos en niveles mucho mayores de pobreza que el resto de sus casi veinte millones de habitantes, ha dado grandes pasos en la lucha contra la discriminación desde que ingresó en 2007 en la Unión Europea (UE).

Sin embargo, algunos de esos avances son, a juicio de Serban, meramente cosméticos.

“Rumanía abolió la esclavitud para quedar bien ante las potencias europeas”, opina Serban, que denuncia la persistencia del estigma étnico, reflejada en el desdén sistemático hacia el gitano también entre muchos de quienes presumen de apego a los valores de igualdad y tolerancia europeos.

DISCRIMINACIÓN EN SERBIA

La ministra de Derechos Humanos y de Minorías de Serbia, Gordana Comic,  admitió este jueves que la discriminación de los gitanos es uno de los mayores problemas de su país, donde persisten grandes prejuicios contra los romaníes.

“Es más difícil romper el átomo que los prejuicios en la mente humana”, declaró Comic, citada por la agencia local Tanjug, con motivo del Día Internacional del Pueblo Gitano.

En este contexto, criticó el que existiese la “costumbre” entre muchos de sus conciudadanos de tratar a los gitanos como si valieran menos que los demás, algo que considero uno de las mayores problemas de Serbia.

Tras pedir el respeto a las leyes que prohíben la discriminación, Comic anunció que su ministerio abrirá una web donde se recopilarán “historias personales” de conciudadanos gitanos y sus problemas, “que deberá oír cada ciudadano de Serbia”.

También dijo que habrá esfuerzos para lograr que más miembros de esa comunidad sean abarcados por el próximo censo de la población, que se prevé para otoño de 2022.

En Serbia, según datos oficiales, viven unos 150.000 gitanos, en torno al 2 % de la población total, pero se estima que la cifra real ronda los 500.000.

“La pobreza es el mayor problema de la población romaní”, declaró a Efe Mirjana Lukovic, activista de “Praxis”, una ong defensora de los derechos humanos.

“Aquí cuando se dice gitano de repente se piensa en la pobreza y los prejuicios”, dijo Lukovic, y lamentó que no se piensa “en la rica cultura o el espíritu alegre” de los romaníes.

La discriminación reduce en diez años la vida de los gitanos europeos

Viena (EuroEFE).- Malas condiciones sanitarias, una carestía generalizada e incluso hambre. Los gitanos europeos, incluso los que viven en los países más ricos, padecen condiciones de pobreza y discriminación tan duras que su esperanza de vida es, de media, diez …

Indicó que esos y otros problemas, como la discriminación, trabajos mal pagados y en la economía informal, así como un escaso nivel de educación se han vuelto aún más visibles durante la pandemia de la covid-19.

Muchos de los serbios gitanos carecen de documentos de identidad, lo que les impide acceder a la protección social y las ayudas financieras que el Estado proporciona a la población durante la crisis sanitaria.

Según Lukovic, aunque ha habido progresos en los años pasados para mejorar la situación de la población gitana, en Serbia queda aún mucho por hacer, sobre todo en el área de la educación.

La pandemia ha puesto de relieve la gravedad de la marginación de la población gitana, en especial de los muchos que viven en asentamientos informales sin agua potable ni electricidad.

Según una investigación de la ONG Opre Roma publicada en febrero, el 55 % de ciudadanos de esas zonas informales no tenían acceso al agua potable ni electricidad, un 5 % más que antes de la pandemia.

El 70 % de la población romaní vive en 593 asentamientos de este tipo. Un 38 % no tiene acceso a agua potable. La ONG estima que la tasa de desempleo entre los gitanos se sitúa en torno al 80 %.

Editado por Virginia Hebrero