Una mayoría del Parlamento Europeo respalda el derecho al aborto

Una mayoría del Parlamento Europeo respalda el derecho al aborto

Roberta Metsola (C) pronuncia un discurso tras ser elegida nueva presidenta del Parlamento Europeo en la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo. EFE/EPA/JULIEN WARNAND

Estrasburgo (Francia) (EuroEFE).- Cinco de los siete grupos que conforman el Parlamento Europeo, incluyendo al Partido Popular Europeo, se pronunciaron este jueves en favor del derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, aunque la competencia para legislar sobre ello recae únicamente en los Estados miembros y varios países europeos restringen el aborto.

El debate, impulsado por el grupo socialdemócrata, llega tras una semana de pleno en la que el derecho al aborto ha permanecido en lo más alto de la agenda parlamentaria, por la elección de Roberta Metsola como presidenta de la Eurocámara y sus polémicos votos en contra de este derecho y por la propuesta del francés Emmanuel Macron de incluirlo en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

«Prohibir el aborto no significa que vayan a nacer más niños, sino que van a morir más mujeres», resumió la presidenta de los socialdemócratas, Iratxe García, que lamentó que las mujeres que pierden la vida abortando son principalmente las que no pueden permitirse acceder a un procedimiento seguro para interrumpir su embarazo.

«Cuando hablamos de salud sexual y reproductiva, algunos dan un paso atrás y nos lo niegan a las mujeres», lamentó la española, que recordó que las cifras globales apuntan a unos 25 millones de abortos anuales practicados de forma insegura, de los que miles de ellos acaban en la muerte de la mujer.

Tanto la comisaria europea de Valores, Vera Jourová, como el secretario de Estado francés para Asuntos Europeos, Clément Beaune, señalaron su apoyo a un mayor acceso a la educación sexual y a una asistencia sanitaria de calidad en la que se incluya la salud reproductiva y sexual, aunque ambos recordaron que en este ámbito la competencia sobre la política sanitaria recae en cada Gobierno nacional.

Desde el Partido Popular Europeo, la irlandesa Frances Fitzgerald se refirió primero a la lacra de la violencia machista y la vinculó a la lucha por la igualdad de género y por la salud sexual reproductiva, en la que dijo ver «retrocesos».

«Las mujeres deben poder tomar ellas mismas sus decisiones y no permitírselo es violencia contra las mujeres», aseguró la diputada.

«PARTE DE LA AUTODETERMINACIÓN DE LA PERSONA»

También la liberal neerlandesa Samira Rafaela consideró «absurdo» que este debate esté teniendo lugar en el siglo XXI y que estos derechos no sean «algo evidente pese a que son parte de la autodeterminación de la persona de decidir sobre su propio cuerpo».

En este sentido sugirió que, si bien la Unión Europea no puede legislar sobre el aborto en los Estados miembros, al menos se llegue a un acuerdo para facilitar que las mujeres que no pueden acceder a un aborto seguro en sus países de origen tengan el derecho de hacerlo en otro y se les ayude a hacerlo.

Los grupos del bloque progresista (socialdemócratas, Verdes e Izquierda) coincidieron por su parte en recordar que los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres «no están garantizados», mientras que la diputada española de la Izquierda María Eugenia Rodríguez Palop consideró que estos derechos «no son solo servicios sanitarios sino derechos humanos», por lo que sí son competencia de la UE.

En la postura opuesta se situaron las diputadas de los grupos conservador y de ultraderecha; la primera, la polaca Jadwiga Wiśniewska, rechazó que la Carta de Derechos Fundamentales de la UE necesite ser actualizada porque «del derecho a la vida se derivan el resto de derechos» y el derecho al aborto «no entra en ningún tratado internacional».

La segunda, la italiana Silvia Sardone, acusó por su parte al resto de la Eurocámara de «hacer la vista gorda ante la visión de la mujer que tiene el islam» y dedicó la mayor parte de su discurso a criticar la «inmigración no gestionada y la integración fallida» de los migrantes en Europa.

Editado por María Moya