Vallecas como epicentro de la solidaridad europea en pandemia

Maria del Mar Amoedo y Víctor Jaro reciben la medalla al proyecto "Somos Tribu VK", una red solidaria vecinal creada tras la crisis del coronavirus para ayudar a las personas más vulnerables del distrito madrileño de Puente de Vallecas que recibió uno de los premios Ciudadano Europeo 2020 del Parlamento Europeo, este viernes en el Mirador del Cerro de Tío Pío. EFE/Fernando Alvarado

Madrid (EuroEFE).- Dina, Raúl, Josefa, Claudia, Aaron. Como ellos, más de 4.000 personas han pasado en el último año para colaborar y recibir alimentos en alguna de las cinco despensas vecinales de la red Somos Tribu Vallecas, en Madrid, que este viernes ha recibido uno de los premios Premio Ciudadano Europeo 2020 por su ejemplo de solidaridad durante la pandemia.

Con sus carros y bolsas, algunos de estos vecinos han hecho cola este viernes frente a la puerta de la despensa de Entrevías para recoger productos de primera necesidad.

En las cestas hay alimentos no perecederos, fruta y pan. Pero también pañales, libros para los más pequeños, juguetes y ropa para quien lo necesita y grandes dosis de dignidad y del apoyo que tanto han necesitado en algún momento.

La solidaridad es el pilar de esta red vecinal que, como tantas otras, surgió en marzo de 2020 con la idea de hacer la compra a aquellas personas que tenían dificultades para salir de casa en el principio del confinamiento. Hasta que se percataron de que lo que mucha gente necesitaba, más que ayuda, alimentos.

“Hay muchísimo trabajo: recoger alimentos, traer la mercancía, colocar, controlar las fechas de caducidad?”, dice Josefa, de 58 años, sin ningún ingreso en casa desde el fallecimiento de su madre.

Raúl, de 56 años, acompaña a Josefa en la cola. “Me quedé en el paro y tengo una edad que no me quiere nadie. Con una ayuda por discapacidad de 430 euros, ¿cómo pago la hipoteca y la luz?”, pregunta.

Como ellos, más de 1.500 personas colaboran cada semana en alguna de las cinco despensas de la red que ya existen en el barrio, que reparten alrededor de 340 cestas semanales a algunas de las familias más vulnerables.

Este viernes se han sumado al reparto de las cestas las eurodiputadas Mónica Silvana (S&D) y María Eugenia Rodríguez Palop (La Izquierda) y otros miembros del jurado que ha elegido el proyecto de Somos Tribu Vallecas merecedor de uno de los premios Ciudadano Europeo 2020.

La edición 2020 de este premio, que concede anualmente el Parlamento europeo desde 2008, ha distinguido a 30 proyectos de 25 Estados miembros, entre los que se encuentra, como galardonado español, esta red de solidaridad vecinal.

“Es un reconocimiento a todas las redes vecinales que han surgido este año, que han sido capaces de mantener lo que no han sido capaz de mantener la administración y quienes tenían que velar por que estos derechos no se vulneraran”, dice a Efe Iñaki Olazabal, portavoz de Somos Tribu Vallecas.

Tras el reparto de cestas, dos de los impulsores de la red, Mar y Víctor, han recogido el premio en el mirador del Cerro del Tío Pío de Vallecas.

“Es evidente que alguien no lo está haciendo bien, y no somos nosotros, entendemos este premio como el reconocimiento por parte de la Unión Europea, que en el territorio de una de las principales instituciones del llamado primer mundo aún no está asegurado el derecho a la alimentación”, ha dicho Mar.

Por su parte, Víctor ha asegurado que no pretendieron nunca “sustituir los deberes de la administración”.

“Siempre nuestro discurso ha sido el de sumar, pero a veces nos lo ponen tan difícil que agota: nos cierran espacios vecinales, despensas solidarias, nos llaman subvencionados y mantenidos, nos llaman chiringuitos, estercoleros multiculturales y cosas muy feas”, ha lamentado.

Hoy su alegría por recibir el premio, como la del resto de personas que pusieron en marcha la red y que han colaborado con ella desde hace más de un año, lo era solo a medias.

En marzo de 2020, dicen, no habrían creído que 14 meses después el apoyo solidario de los vecinos seguiría siendo necesario para que tantas familias del barrio pudieran llenar la nevera.

Editado por Miriam Burgués