El derecho al voto de las personas con discapacidad es una cuestión de dignidad humana

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Una persona deposita su voto en el polideportivo Can Ricart del barrio del Raval de Barcelona (España). EFE/Quique Garcia/Archivo

La Comisión Europea hará pública esta semana la nueva Estrategia de la UE sobre los derechos de las personas con discapacidad para la próxima década, que debería ayudar a mejorar la situación de millones de europeos que viven en situación de discapacidad y siguen sufriendo discriminación en muchos frentes. Krzysztof Pater, miembro del Comité Económico y Social Europeo (CESE), escribe sobre uno de los ámbitos en los que la discriminación aún es patente: el derecho al voto, denegado en la práctica a muchas personas con discapacidad en toda Europa.

Desde la perspectiva actual, parece increíble e incluso escandaloso que, en el territorio de lo que hoy es la UE, la última prohibición del derecho de voto de las mujeres no se anulase hasta finales de 1976, setenta años después de que Finlandia se convirtiera en el primero de los actuales Estados miembros en abrir sus colegios electorales a las mujeres.

Sin embargo, la mayoría de la gente parece admitir sin pestañear que ese mismo derecho se niegue actualmente a millones de ciudadanos de la UE por el mero hecho de tener algún tipo de discapacidad.

En ocho Estados miembros, las personas no pueden votar por su candidatura deseada en las elecciones europeas ni en ninguna otra elección si, por motivos de salud, son físicamente incapaces de acudir al lugar de votación. En dieciocho Estados miembros no se facilita a las personas ciegas la posibilidad de votar sin asistencia. Si una discapacidad impide el uso de las manos, en nueve países no es posible votar porque es obligatorio escribir en la papeleta el nombre o número de identificación del candidato o partido al que se vota.

Menciono estas cifras con conocimiento de causa: entre 2016 y finales de 2018 estudié la situación en los veintisiete Estados miembros y expuse detalladamente todas las limitaciones y obstáculos a los que se enfrentan los votantes con discapacidad. Para ello obtuve información de numerosas fuentes, como comisiones electorales estatales y organizaciones de personas con discapacidad.

Ni un solo país de la UE garantiza elecciones plenamente accesibles

Al término de mis investigaciones concluí que, debido a estos obstáculos jurídicos y técnicos, no había ni un solo país de la UE que pudiese garantizar unas elecciones plenamente accesibles para todos.

Los resultados de mi estudio se publicaron en el Documento informativo «El derecho real de voto en las elecciones al Parlamento Europeo de las personas con discapacidad», que fue aprobado por el Comité Económico y Social Europeo (CESE) dos meses antes de las elecciones al Parlamento Europeo celebradas en mayo de 2019.

Poco después, mis conclusiones fueron confirmadas por noticias e informes poselectorales de los medios de comunicación y de organizaciones de la sociedad civil.

Algunos cambios positivos introducidos en Alemania y Francia inmediatamente antes de las elecciones al Parlamento Europeo redujeron a la mitad el número de personas excluidas del voto debido a trastornos mentales o discapacidad intelectual, pero aun así la cifra continuó siendo elevada: 400 000 personas no pudieron ejercer ese derecho por ese motivo en 14 países de la UE.

Millones de ciudadanos no pudieron emitir su voto debido a disposiciones técnicas u organizativas. La situación no mejorará por sí sola y, si no se introducen cambios jurídicos para eliminar estos obstáculos, el número de ciudadanos potencialmente privados del derecho al voto no dejará de crecer, ya que el rápido envejecimiento de la población de la UE hace que la proporción de personas con algún tipo de discapacidad aumente por término medio en un punto porcentual cada seis años.

¿Cómo es posible que, en pleno siglo XXI, haya o vaya a haber pronto tantos ciudadanos que no puedan votar a causa de una discapacidad y los responsables políticos hagan tan poco para cambiarlo?

Es urgente actuar de cara a las elecciones al Parlamento Europeo de 2024

El CESE considera que esta discriminación es inaceptable y contraria a los valores fundamentales de la UE, al Tratado y a importantes actos jurídicos y políticos internacionales.

Es urgente actuar para que, en 2024, cuando se celebren las próximas elecciones al PE, todas las personas con discapacidad tengan garantizado el ejercicio efectivo de su derecho de voto.

El 2 de diciembre de 2020, la víspera del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, el CESE aprobó un Dictamen que da seguimiento a mi informe de 2019 y en el que pide al Parlamento Europeo, al Consejo de la UE y a los Estados miembros que modifiquen urgentemente el Acta Electoral de la UE de 1976.

Más concretamente, pedimos que en el texto del Acta se aclaren los principios de universalidad, secreto y carácter directo del sufragio.

Instamos a que en el Acta se haga constar que la legislación nacional de los Estados miembros no podrá privar a ningún ciudadano de la UE del derecho de voto en las elecciones al Parlamento Europeo a causa de una discapacidad o enfermedad.

Esto aclararía el principio del sufragio universal recogido en el Acta e impediría que las modalidades de voto para las personas con discapacidad difieran de un país a otro, como ocurre ahora.

Por ejemplo, en determinados países las personas obligadas a guardar cama tienen derecho a votar por correo, urna móvil o internet, mientras que en otros países esas mismas personas no podrían votar en absoluto.

Para aclarar los principios recogidos en el Acta en relación con el carácter directo y secreto del sufragio proponemos la introducción de un conjunto de normas que garanticen que todas las personas con discapacidad —sea esta cual sea— puedan votar sin asistencia y en secreto.

Entre otras cosas, estas normas implican la adopción de las medidas técnicas necesarias para garantizar el voto sin asistencia a aquellas personas con discapacidad que necesiten un apoyo significativo, como las personas sordas, ciegas, con discapacidad visual o con limitaciones de la destreza manual.

También conllevan la modificación de las disposiciones nacionales de doce países de la UE que aún impiden que los ciudadanos puedan sustituir el colegio electoral que se les haya asignado por otro en el que resulte más fácil el voto para las personas con una discapacidad como la suya.

Como órgano consultivo de la UE, el CESE solo puede ocuparse de las elecciones al Parlamento Europeo, pero los cambios en la legislación electoral de la UE se reflejarían sin duda en las normas nacionales que rigen las elecciones locales o estatales.

El CESE considera que la UE podría aprovechar la experiencia positiva de muchos países para aplicar las soluciones propuestas: en mi informe de 2019 se enumeran hasta doscientas buenas prácticas de todos los Estados miembros. Creemos que si se aplicasen todas ellas y se abandonasen todas las malas prácticas, las elecciones al PE de 2024 serían plenamente accesibles para todos.

El derecho de voto es un derecho fundamental y constituye una piedra angular de la democracia europea. Pero, sobre todo, es también una cuestión de dignidad humana. ¿Por qué les seguimos negando ese derecho a tantos conciudadanos?

 

Krzysztof Pater es miembro de la delegación polaca en el Comité Económico y Social Europeo (CESE). Es el autor de un informe sobre el derecho al voto en las elecciones europeas de las personas con discapacidad, publicado en 2019 tras una meticulosa investigación sobre las prácticas electorales en la UE.