¿Cuándo empezará el “círculo virtuoso” con el Reino Unido?

Banderas del Reino Unido ondean frente a las Casas del Parlamento en Londres. EFE/EPA/FACUNDO ARRIZABALAGA/Archivo

Bruselas (EuroEFE).- “Crear un círculo virtuoso, no un círculo vicioso” entre la Unión Europea y el Reino Unido. Es el espíritu que mueve al embajador de la UE en Londres, Joao Vale de Almeida, a quien el Gobierno británico niega el estatuto diplomático desde que fue nombrado jefe de la delegación europea el 1 de febrero de 2020, el mismo día en que el país pasó a ser un “país tercero”.

“Tenemos que construir una relación madura con el Reino Unido y aumentar los niveles de confianza. A todos nos interesa crear un círculo virtuoso, no un círculo vicioso. Juntos podemos hacer mucho bien”, tuiteaba hace unos días Vale de Almeida, más de un año después de afincarse en la capital británica.

 

“No hay nada nuevo que podamos decir públicamente sobre el tema. Mientras continúe el compromiso con nuestros socios en Londres no comentaremos públicamente los detalles del trabajo diario del jefe de nuestra delegación. Él, al igual que toda la delegación, son totalmente operativos y tratan de hacer lo mejor posible en las circunstancias actuales”, dijo a Efe el portavoz de Exteriores de la Comisión Europea, Peter Stano.

Las relaciones entre Bruselas y Londres, tensas por años de dolorosas conversaciones sobre el Brexit, se crisparon el mes pasado cuando la UE amagó con usar medidas de emergencia para evitar que las vacunas contra el coronavirus ingresaran a Irlanda del Norte, pero la primera señal de turbulencia empezó hace ya más de un año.

ESPERANDO UNA SOLUCIÓN

“Esa señal de alarma existía ya desde hace un año, hasta que salió a la prensa ahora”, explicó a Efe la jefa en funciones del Grupo de Trabajo de la UE para las Relaciones con el Reino Unido, Clara Martínez Alberola, mano derecha de Michel Barnier en la negociación del Acuerdo Comercial y de Asociación alcanzado en la pasada Nochebuena.

“Nuestro embajador Joao Vale de Almeida tomó posesión y entonces ahí ya empezaron con problemas”, desveló Martínez Almeida sobre la situación con la que se encontró al llegar a Londres quien fuera su jefe cuando ambos formaban parte del gabinete del entonces presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.

El Gobierno británico dice desde entonces que “es muy complicado porque él (Vale de Almeida) va a ser un embajador de una organización internacional, de la cual ellos no son parte, y eso no está previsto en su legislación y la tienen que cambiar”, continúa Martínez Alberola, quien fue jefa del gabinete del sucesor de Durao Barroso al frente del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker.

“Y así estamos desde entonces. Lo que pasa -aclara- es que esos intercambios de cartas, una carta firmada por el alto representante (de Política Exterior de la UE, Josep) Borrell salió a la prensa y ahí fue cuando estalló ese problema” públicamente.

Un problema que a Martínez Alberola no le preocupa “demasiado”, ya que está convencida de que “se va a arreglar”.

Para ella es “cuestión de sentarse” y negociar los “privilegios e inmunidades” del estatuto del embajador de la UE en Londres, que no corresponde a un país tercero ni a una organización internacional.

Y es que “el respeto mutuo es esencial para el desarrollo constructivo de las relaciones”, escribía Borrell en un artículo en su blog titulado: “¿Cómo pueden la UE y el Reino Unido cooperar mejor en materia de política exterior después del Brexit?

Por eso, Bruselas no puede aceptar la decisión del Reino Unido de no conceder al embajador de la UE en Londres el estatuto diplomático, un estatuto que Vale de Almeida ha tenido en sus dos destinos anteriores en Washington y en Naciones Unidas.

Esta actitud va en contra de las declaraciones del Reino Unido sobre la búsqueda de una relación entre “iguales y soberanos”, según Borrell, quien recordó que el propio Reino Unido apoyó, cuando era miembro de la UE, que sus delegaciones tuvieran un estatuto diplomático pleno, algo que conceden otros 143 países en los que hay abierta una delegación de la UE.

Esa señal “no amistosa”, en palabras de Borrell, debe cesar “lo antes posible” para que las dos partes puedan centrar sus “energías combinadas” en colaborar en el tablero geopolítico mundial.

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UNA POSTURA “INCOMPRENSIBLE”

“Justamente cuando se acaba de producir el episodio del Brexit lo que no necesitamos son tonterías diplomáticas por parte del Gobierno de Boris Johnson”, dice a Efe Tono López-Isturiz, eurodiputado del PP y secretario general del Partido Popular Europeo (PPE).

Se trata de “un insulto innecesario y absurdo cuando todavía quedan flecos por cerrar en las futuras relaciones de la UE y el Reino Unido, añade López-Isturiz, para quien este tipo de “acciones de bajo nivel contra protocolos diplomáticos no contribuyen a una relación fluida” y advierte que “la paciencia de la UE es finita”.

“Haría bien el Reino Unido, en vez de perder el tiempo con estos asuntos innecesarios que lo único que hacen es enturbiar las relaciones, dedicarse a facilitar la vida de las personas y a la economía, solventado los problemas que han creado a raíz del Brexit”, concluye el eurodiputado popular.

En parecidos términos se expresa Nacho Sánchez Amor, eurodiputado socialista y miembro de la comisión de Asuntos Exteriores de la Eurocámara, para quien es “lamentable” que Johnson “corra a ocupar el sitio que (el expresidente estadounidense Donald) Trump ha dejado vacante en la política internacional, cuando representa además a un país con la larguísima tradición diplomática del Reino Unido”.

“Es una posición simplemente incomprensible. Lo que en un primer momento puede ser un bache administrativo se convierte en un problema político cuando no se resuelve de inmediato”, dice a Efe.

Este gesto, según López Amor, “sirve, sin duda, para que no nos confiemos”, aunque quiere “confiar” en que “la parte británica va a entrar en razón y podremos pasar página pronto”.

Es hora, subraya también Vale de Almeida, de “un nuevo comienzo con viejos amigos”.

Editado por Miriam Burgués