Bruselas activa el frente jurídico y emplaza a Londres a soluciones pactadas

Bruselas responde al Reino Unido por la modficiación del Protocolo Irlanda del Norte

El comisario para Relaciones Interinstitucionales, Maros Sefcovic, durante una rueda de prensa en Bruselas, Bélgica, este miércoles 15 de junio de 2022. EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

Bruselas / Londres (EuroEFE).- Dos meses es el plazo que ha dado de facto este miércoles la Comisión Europea (CE) al gobierno del primer ministro británico, Boris Johnson, para que dé marcha atrás en su decisión de saltarse lo pactado en el acuerdo del Brexit y si no lo hace le llevará ante el Tribunal Europeo de Justicia (TJUE).

Aun así, Bruselas mantiene la mano tendida al diálogo para buscar soluciones rápidas y concretas, hizo públicas sus propuestas y apeló a las «buena fe» de Londres para explorar su «potencial».

Es el primer paso concreto que Bruselas da después de que Johnson activara hace dos días el proceso parlamentario para aprobar una ley que modifica unilateralmente lo pactado para Irlanda del Norte en el acuerdo del Brexit.

«La violación de los acuerdos internacionales no es aceptable», dijo, tajante, en rueda de prensa, el vicepresidente de la Comisión Europea responsable de las Relaciones Interinstitucionales, Maros Sefcovic, para quien no hay «ninguna justificación legal o política para cambiar de forma unilateral un acuerdo internacional» y no tiene duda de que es «ilegal» lo que ha hecho Londres.

TRES PROCEDIMIENTOS DE INFRACCIÓN

En esta línea de acción-reacción, el Ejecutivo comunitario anunció que va a reactivar, por un lado, un procedimiento de infracción contra Londres que había lanzado y «congelado» en marzo pasado y, por otro, que va a poner en marcha dos nuevos expedientes.

Además, la Comisión advierte que está «dispuesta a tomar nuevas medidas».

En concreto, el primer procedimiento, que ahora se descongela, denuncia que el Reino Unido no aplica el acuerdo en relación con los certificados exigidos para el movimiento de productos agroalimentarios.

Bruselas va a enviar ahora al Reino Unido un dictamen motivado, segundo paso del procedimiento de infracción y, en caso de que Londres no responda la Comisión considerará llevarle ante el TJUE, que tiene «todos los poderes» para «imponer una suma a tanto alzado o una multa coercitiva».

Los otros dos nuevos procedimientos se deben al incumplimiento por Londres, por un lado, de las obligaciones sobre las reglas europeas sanitarias y fitosanitarias, en particular por la falta de los controles necesarios y por no contar con personal e infraestructuras adecuados, y por otro, por no enviar datos sobre estadísticas comerciales relativas a Irlanda del Norte, como exige el Protocolo.

Las cartas de este miércoles sobre estos dos nuevos procedimientos de infracción solicitan al Reino Unido que tome medidas correctivas rápidas para restablecer el cumplimiento de los términos del protocolo. Londres dos meses para responder.

LO QUE ESTÁ EN JUEGO EN IRLANDA DEL NORTE

El protocolo establece que Irlanda del Norte sigue vinculada al mercado único comunitario para bienes, por lo que las mercancías que cruzan entre el resto del Reino Unido y ese territorio deben pasar controles aduaneros en los puertos de la región, de manera que se asegure que la frontera entre las dos Irlandas sigue siendo invisible.

Esa frontera invisible está establecida en el acuerdo de paz del Viernes Santo (1998), el texto que puso fin al conflicto.

Sin embargo, esos controles han causado inquietud y malestar en la comunidad unionista probritánica por considerar que ponen en peligro su relación con el Reino Unido.

El proyecto de ley británico prevé eliminar la jurisdicción del TJUE sobre las disputas referidas a Irlanda del Norte, contempla la creación de un «carril verde» que eximiría de controles aduaneros a los bienes procedentes de Gran Bretaña destinados al consumo en Irlanda del Norte y mantendría un «carril rojo» reservado para los productos dirigidos a la República de Irlanda, integrada en el mercado único comunitario.

Para la Comisión Europea es «legalmente inconcebible» que el Reino Unido decida qué tipo de bienes pueden entrar en el mercado único, recalcó el vicepresidente Sefcovic, tras subrayar que los Estados miembros están «unidos» en esta posición y que «no» van «a reabrir todo el protocolo negociado hace dos años».

VOLUNTAD DE BUSCAR SOLUCIONES

Pero la voluntad de resolver las diferencias sigue en pié, aseguró el vicepresidente ejecutivo, y apeló a la «voluntad política» de Londres para encontrar soluciones.

Y en un gesto de transparencia, Bruselas hizo públicos detalles sobre posibles soluciones en cuestiones aduaneras y sanitarias y fitosanitarias que presentó el pasado octubre para facilitar la circulación de mercancías entre el Reino Unido e Irlanda del Norte.

Por ejemplo, presentó acuerdos de «gran alcance e impacto» para facilitar el flujo de mercancías con un «carril rápido» con procedimientos aduaneros «drásticamente reducidos y simplificados en una escala sin precedentes», con una «reducción del 50% en el papeleo», por ejemplo, destacó la Comisión.

Para solventar los escollos sanitarios y fitosanitarios en materia de salud alimentaria, vegetal y animal propone una reducción de aproximadamente el 80 % en los controles para una amplia gama de productos minoristas que se trasladan desde Gran Bretaña para ser consumidos en Irlanda del Norte.

Se requeriría un formulario simplificado para un camión completo de mercancías y sólo tendría que ser presentado una vez al mes.

El objetivo de publicar estos documentos es mostrar que las soluciones «se pueden encontrar dentro del Protocolo y se pueden encontrar rápidamente», como ocurrió con los medicamentos.

REINO UNIDO VE «DECEPCIONANTE» LA REACCIÓN DE LA UE

Por su parte, el Gobierno británico describió como «decepcionante» que la UE active acciones legales.

«Es decepcionante que la UE haya decidido relanzar procedimientos legales en relación a los periodos de gracia actualmente en vigor, que son vitales para evitar los problemas que provoca el Protocolo» de Irlanda del Norte, afirmó un portavoz del Ejecutivo en un escueto comunicado.

«La preferencia del Reino Unido continúa siendo una solución negociada», recalca la nota del Ejecutivo británico, que considera que las medidas que puso sobre la mesa la Comisión Europea para suavizar la implementación del protocolo norirlandés «son las mismas que llevamos meses discutiendo y no solucionarían los problemas».

El portavoz del Ejecutivo también sostuvo que «el protocolo está minando el acuerdo de Viernes Santo, dificultando el comercio y provocando que los ciudadanos de Irlanda del Norte sean tratados de forma distinta respecto a los del resto del Reino Unido».

«La UE continúa insistiendo en que no quiere cambiar el protocolo, así que estamos obligados a actuar por nosotros mismos para cambiar las partes que están causando problemas», dijo ese portavoz, que declaró que la nueva ley aporta «soluciones prácticas y razonables» y protege «tanto el mercado único de la UE como el comercio norte-sur (entre las dos Irlandas)».

Editado por Sandra Municio y María Moya

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