Irlanda del Norte espera una solución para los problemas del protocolo

Un mapa de Reino Unido en una imagen de archivo.

Un mapa de Reino Unido en una imagen de archivo. EFE/EPA/CHRISTOPHE PETIT/Archivo.

Dublín (EuroEFE).- Irlanda del Norte cierra 2021, el primer año del Brexit, con grandes dudas sobre el impacto que seguirá teniendo este divorcio en la provincia británica, donde se espera que Londres y Bruselas lleguen a un acuerdo en 2022 para afinar el funcionamiento del controvertido Protocolo para la región.

 

Este mecanismo ha mantenido abierta la frontera entre las dos Irlandas -clave para sus economías y el proceso de paz-, pero ha impuesto controles aduaneros a los bienes que llegan al Ulster procedentes de Gran Bretaña (Escocia, Gales e Inglaterra), con una nueva carga burocrática que ha provocado escasez de productos en la región y tensiones políticas.

El Reino Unido y la Unión Europea (UE) retomarán ahora sus contactos para abordar las soluciones propuestas por Bruselas, en lo que supone un reto para la nueva negociadora británica, la ministra de Exteriores Liz Truss, quien debe satisfacer las demandas de los «brexiteros» más duros, como el norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP), y evitar, al mismo tiempo, un fin abrupto de las negociaciones que ponga de nuevo sobre la mesa el fantasma de un Brexit salvaje.

En sus primeras declaraciones tras suceder a David Frost este mes, Truss ha querido transmitir que existe «continuidad» en la posición británica, como demuestra el hecho de que «mencionó intencionadamente» el Artículo 16, la cláusula del protocolo que permite a una de las partes suspender unilateralmente algunas disposiciones que considere demasiado dañinas, explicó a Efe Katy Hayward, profesora de la Queen’s University Belfast.

LONDRES APUESTA POR LA DIPLOMACIA

«No obstante, ha habido un cambio de personalidades y, además, el puesto de negociador del Brexit está integrado ahora en Exteriores, lo que significa que habrá algunos ajustes en la relación entre Londres y Bruselas», señala la experta.

Cree, asimismo, que Truss haría más alarde de su «su fortaleza y capacidad» si llega a un pacto con la UE que a través del Artículo 16.

Frost, subraya Hayward, estaba «listo para activarlo», mientras que la jefa de la diplomacia británica no querrá, quizá, «iniciar esta misión elevando aún más la tensión».

En su opinión, Frost ya «dio la impresión al final» de que estaba «suavizando su posición» respecto a la exigencia británica de eliminar totalmente del acuerdo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), una de las cuestiones más espinosas sobre la mesa y «de importancia totémica» para el exnegociador.

Mientras Londres y Bruselas siguen negociando los partidos norirlandeses se preparan para las elecciones autonómicas.

Aunque están previstas para la próxima primavera, podrían adelantarse si el DUP abandona el Gobierno de poder compartido con nacionalistas, tal y como ha amenazado en caso de que no haya cambios sustanciales en el protocolo.

Un cartel de «No a la frontera dura» en la frontera irlandesa en Newry de Irlanda del Norte) EFE/EPA/AIDAN CRAWLEY /archivo

INESTABILIDAD EN IRLANDA DEL NORTE

«El DUP se siente un poco expuesto por la marcha de Frost, ya que éste les aseguró que sería duro con la UE y que lograría transformar radicalmente el funcionamiento del protocolo o, incluso, eliminarlo completamente», expuso Hayward.

Los unionistas, no obstante, no afrontan este año electoral desde una posición de fuerza. Están debilitados por los problemas -reales o percibidos- que ha causado el Brexit y por la fractura interna que provocaron las luchas por el liderazgo el pasado mayo.

En este contexto, el Sinn Féin, antiguo brazo político del ya inactivo IRA, podría convertirse, por primera vez en la historia de la provincia, en la formación más votada y el DUP podría, incluso, verse adelantado por otros partidos unionistas, según algunas encuestas.

EL PROTOCOLO DIVIDE A LOS NEGOCIOS NORIRLANDESES

De hecho, 2021 ha sido un año de «dos mitades claras, como en un partido de fútbol», sostiene Stephen Kelly, consejero delegado de Manufacturing Northern Ireland (MNI, sus siglas en inglés).

«Los negocios que exportan han tenido un gran año porque tienen acceso al mercado interior comunitario y al británico. Sin embargo, los que dependen de la cadena de suministro con Gran Bretaña han padecido el aumento de la burocracia y controles. Uno de cada cinco fabricantes nos dice que sus suministradores en Gran Bretaña ya no quieren mandar productos a Irlanda del Norte», señala Kelly.

El empresario destaca que las exportaciones de Irlanda del Norte al sur de la isla crecieron el 60 % en los primeros nueve meses del año respecto a ese mismo periodo en 2020, mientras que las de Irlanda a la provincia británica aumentaron el 48 % en el mismo periodo.

Editado por María Moya