La Comisión Europea propone reducir un 80 % los controles de bienes entre Gran Bretaña e Irlanda

Alt = El vicepresidente de la Comisión Europea Maros Sefcovic este miércoles en Bruselas. EFE-EPA-OLIVIER HOSLET

El vicepresidente de la CE Maros Sefcovic este miércoles en Bruselas. EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

Bruselas/Londres (EuroEFE).- La Comisión Europea propuso este miércoles reducir en un 80 % los controles sanitarios y fitosanitarios a los que son sometidos los bienes que transitan de Gran Bretaña a Irlanda del Norte, con el objetivo de facilitar la implementación del protocolo norirlandés incluido en el acuerdo del Brexit. El Gobierno británico, por su parte, sigue reclamando «cambios significativos en aspectos fundamentales» del documento.

La iniciativa se incluye en un paquete de medidas que el Ejecutivo comunitario presentó hoy y que también cubre las aduanas, las medicinas y la participación de las instituciones políticas, empresas y sociedad civil norirlandesas en los procesos del protocolo.

Dicho protocolo evita el regreso de una frontera comercial entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, pero crea nuevos controles sobre las mercancías que viajan de Gran Bretaña a Irlanda del Norte, región del Reino Unido en la que se siguen aplicando las normas del mercado único comunitario.

La nueva carga burocrática ha provocado escasez de productos y tensiones políticas en Irlanda del Norte.

Además, el Reino Unido está retrasando la implementación plena del protocolo y ayer mismo el secretario de Estado británico para el Brexit, David Frost, insistió en renegociar esa parte del pacto.

En ese contexto, Bruselas presentó hoy las medidas con las que pretende facilitar la circulación de productos de Gran Bretaña a la provincia británica.

En el caso de los controles sanitarios y fitosanitarios, se propone eliminar «aproximadamente» el 80 % de los chequeos «para una amplia gama de productos al por menor» que viajen desde Gran Bretaña para consumirse en Irlanda del Norte, incluidos los que se pueden encontrar en los supermercados, como las salchichas, indicaron fuentes comunitarias.

 

Los controles de documentos seguirán siendo virtuales, mientras que los chequeos físicos y de identidad experimentarían la disminución del 80 %, de modo que se pararían menos camiones y habría menos inspecciones.

Las fuentes precisaron que con la nueva propuesta un camión que transporta entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte productos alimenticios como lácteos, pescado, carne, frutas y verduras necesitaría un solo certificado en el que se especificara que todos esos bienes de diferente clase cumplen la legislación de la UE.

Detallaron que si un vehículo transporta cien tipos de productos solo necesitará un certificado, salvo si son bienes «muy específicos de alto riesgo».

En cuanto a las aduanas, se plantea reducir a la mitad los trámites administrativos y aumentar la cobertura del esquema sobre productos que se considera que no plantean riesgo de entrar en el mercado único, para que abarque más bienes y empresas, como pymes.

Las mercancías que lleguen a Irlanda del Norte desde el resto del Reino Unido y no corran riesgo de pasar después a la UE no tendrán que abonar los derechos de aduana.

Una empresa norirlandesa que compre bienes en Gran Bretaña, como componentes de automóvil, solo tendrá que proporcionar información básica como el valor de la factura y las partes de la transacción, en vez del conjunto completo de información del código aduanero de la Unión.

Por lo que a las medicinas se refiere, las empresas farmacéuticas de Gran Bretaña que den suministro a Irlanda del Norte podrán mantener sus funciones regulatorias donde se encuentren en la actualidad, sin necesidad de instalar infraestructura en la provincia británica.

El objetivo es garantizar el suministro de medicamentos de Gran Bretaña a Irlanda del Norte en el largo plazo sin un aumento de costes.

Sobre la participación «democrática», se busca mejorar los intercambios de información con las partes interesadas de Irlanda del Norte, como autoridades, sociedad civil o empresas, de modo que la aplicación del protocolo sea más transparente para ellas.

 

LONDRES PIDE CAMBIOS SIGNIFICATIVOS

El Reino Unido se mostró, por su parte, dispuesto a entablar «conversaciones intensivas» sobre las propuestas formuladas por la Comisión Europea (CE) y por el propio Gobierno británico al respecto del Protocolo de Irlanda del Norte, aunque reclamó «cambios significativos en aspectos fundamentales» del documento.

«Estamos estudiando en detalle (las propuestas de la CE) y las miraremos seria y constructivamente, por supuesto. El próximo paso deberían ser conversaciones intensivas sobre ambas propuestas, llevadas a cabo rápidamente, para determinar si hay un terreno en común para hallar una solución», dijo un portavoz del Ejecutivo británico.

Pese a todo, Londres espera «cambios significativos que aborden los aspectos fundamentales en el núcleo del protocolo, incluida su gobernanza» si se quiere que haya «un acuerdo duradero que reciba apoyo en Irlanda del Norte», reiteró el portavoz.

Londres persigue, además de suavizar los controles, que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) no sea quien supervise la aplicación de ciertas normas europeas en Irlanda del Norte, tal como prevé el texto, y propone en cambio un sistema de arbitraje conjunto.

La alusión, en su primera respuesta a las propuestas lanzadas hoy por Bruselas, a que los cambios en el protocolo incluyan su gobernanza puede hacer prever que el Reino Unido no se contentará con las medidas aduaneras e insistirá en su exigencia de apartar a la Justicia comunitaria del acuerdo.

«Necesitamos encontrar una solución que ambas partes puedan respaldar en el futuro, que proteja el Acuerdo de Viernes Santo y que ponga la relación entre el Reino Unido y la UE en una base más fuerte», señaló el portavoz de Downing Street.

Editado por Miriam Burgués