La UE y el Reino Unido se encaminan hacia su nueva relación posbrexit

La presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, muestran el acuerdo firmado que regulará la relación entre la UE y el Reino Unido desde el 1 de enero. EFE/EPA/JOHANNA GERON/POOL

Bruselas (EuroEFE).- Los líderes de la Unión Europea (UE) y del Reino Unido rubricaron los tres tratados que regularán las relaciones entre ambos bloques a partir de mañana,  1 de enero, cuando la legislación comunitaria deje de aplicarse en el Reino Unido y éste se convierta en un país tercero tras haber abandonado la UE hace once meses.

Bruselas y Londres cerraron así el miércoles (30/12/2020) el último capítulo de un libro histórico que comenzó a escribirse en junio de 2016, cuando el Reino Unido votó a favor en referéndum de abandonar la Unión Europea; que ha estado trufado de altibajos, rondas negociadoras más y menos fructíferas, cambios de Gobierno e incluso una pandemia global, y que marcará para siempre la historia de la integración comunitaria.

“Ha sido un camino largo. Ahora podemos dejar el Brexit atrás. Nuestro futuro se hace en Europa”, dijo en Twitter la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tras firmar los documentos con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. Las mismas palabras que pronunció en Nochebuena, cuando se cerró el acuerdo.

La coreografía de la firma comenzó en Bruselas a las 9.30 hora local (8.30 GMT) del miércoles en una ceremonia sobria y sin declaraciones con Michel y Von der Leyen, quienes frente a una nube de fotógrafos han suscrito dos copias de cada uno de los tratados acordados el día de Nochebuena tras una negociación agónica.

Son el Acuerdo Comercial y de Cooperación entre la UE y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom), de un lado, y el Reino Unido, del otro; el Acuerdo sobre Procedimientos de Seguridad para intercambiar y proteger información clasificada entre la UE y el Reino Unido, y el Acuerdo para la Cooperación para los Usos Seguros y Pacíficos de la Energía Nuclear, entre Euratom y el Reino Unido.

Posteriormente, las dos copias firmadas de cada pacto viajaron a Londres en un avión de la Fuerza Aérea británica, acompañadas de funcionarios de ambas partes, para que añadiera su rubrica el primer ministro británico, Boris Johnson.

“Al firmar este pacto, cumplimos el deseo soberano de los ciudadanos británicos de vivir bajo su propias leyes, redactadas por su propio Parlamento elegido”, escribió Johnson en su cuenta de Twitter tras dejar su autógrafo en el histórico documento.

Después de la firma en la capital británica, una de las copias originales –encuadernada en una carpeta de piel azul con las estrellas de la bandera europea– volvió a los archivos del Consejo en Bruselas, mientras la otra, idéntica, se quedó en Londres.

 

APLICACIÓN PROVISIONAL A FALTA DE LA RATIFICACIÓN COMPLETA

La firma de los tratados a ambos lados del Canal de la Mancha permite la aplicación provisional del acuerdo a partir de este viernes, 1 de enero, el primer día en casi medio siglo en el que el Reino Unido no estará sujeto a la legislación comunitaria, evitando así un periodo de descontrol en las relaciones entre ambos bloques.

Por lo ajustado del calendario, la aplicación será únicamente provisional a falta de que se complete el proceso de ratificación, ya que, mientras el Parlamento británico acabó el trámite  el miércoles –tan solo seis días de haberse cerrado la negociación–, la Eurocámara necesitará más tiempo para hacer un escrutinio completo de lo que se ha acordado.

La aplicación provisional se completará cuando la reina Isabel II dé al texto su asentimiento oficial, por parte británica, y se publique en el Diario Oficial de la UE, por parte europea.
Ambos trámites deben finalizarse antes de que acabe el 2020 y, con él, el periodo de transición que se inició el pasado 1 de febrero.

Es la primera vez que la Unión Europea concluye un tratado para definir su relación comercial y de cooperación con un socio que abandona el bloque; un acuerdo que, pese a contemplar el intercambio de bienes sin cuotas ni aranceles, sí que vuelve a introducir controles en las fronteras entre ambas zonas y restricciones a las libertades de los ciudadanos para desplazarse, vivir o trabajar en el otro lado, entre otros derechos de los que ambos disfrutaban cuando eran parte de un único bloque.

Por ejemplo, el Reino Unido será considerado un país tercero en cuanto a las restricciones temporales a los desplazamientos no esenciales hacia la UE y, por el momento, no se encuentra en la lista de países que quedan exentos, si bien cada Estado miembro es soberano para aplicar o no esta lista.

Editado por Miriam Burgués