Los materiales avanzados son la clave de transición europea hacia la sostenibilidad

Lars Montelius

El director del Laboratorio Ibérico de Nanotecnología (INL), Lars Montelius. EFE/Foto cedida por el INL

Madrid (EuroEFE).- El uso de los materiales avanzados para desarrollar productos y servicios sostenibles es clave para que Europa lidere la transición verde, algo que solo ocurrirá si hay un verdadero intercambio de conocimiento entre países y se acelera la innovación, según el director del Laboratorio Ibérico Internacional de Nanotecnología (INL), Lars Montelius.

La «necesidad» de hacer la transición hacia la sostenibilidad está ahí y el objetivo es que «Europa pueda tomar una posición de liderazgo», explica en una entrevista con Efe el director del INL, que ha impulsado junto a otros expertos el manifiesto «Materiales 2030».

En él afirman que «la evidencia científica muestra que la acción sobre el cambio climático debe tener una respuesta sistémica e interconectada, y aquí es exactamente donde los materiales avanzados pueden y deben ofrecer soluciones«.

En ese sentido, destacan que «el 70 % de todas las innovaciones técnicas están directa o indirectamente atribuidas a los materiales avanzados», más resistentes y duraderos que los convencionales, y orientados a desarrollar productos más baratos, con mejores prestaciones y mayor valor añadido.

 

Cada era de la humanidad «ha estado basada en nuestra habilidad para utilizar materiales», como pasó con la piedra o el bronce, «y ahora estamos en la sociedad de los materiales avanzados«, lo que exige de Europa «un nuevo modo de pensar para dar forma a nuestro poder de innovación», argumenta Montelius.

HOJA DE RUTA Y AGENDA ESTRATÉGICA EUROPEA

En esa línea, el manifiesto «Materiales 2030» llama a «establecer una hoja de ruta» en el corto plazo y a traducirla en un año como máximo en «una nueva agenda estratégica europea para una sociedad sostenible a través de la próxima generación de materiales avanzados».

Según Montelius, el manifiesto y la Ley Europea de Chips, con la que Bruselas prevé movilizar 45.000 millones de euros en inversiones para que al final de esta década el 20 % de los chips del mundo se produzcan en la UE, «son complementarios» y hay «una muy buena sinergia entre ambos».

China es ahora mismo «la manufactura del mundo» y «necesitamos hacer cosas en Europa» para crear empleo, impulsar la recuperación económica y «no ser dependientes de otros», sostiene el director del INL, con sede en la ciudad de Braga (norte de Portugal) y nacido en 2009 de un acuerdo entre los gobiernos español y portugués.

Además, «hay que involucrar a los ciudadanos», porque no se trata de hacer la transición hacia un mundo más sostenible «para ellos, sino con ellos«, remarca.

A su juicio, las organizaciones de consumidores deben ser tenidas en cuenta, al igual que las plataformas tecnológicas, para adoptar una «perspectiva holística» que permita que Europa, «con una verdadera colaboración entre los Estados miembros, pueda fomentar esta transición tan necesaria».

CONOCIMIENTO FRAGMENTADO E INNOVACIÓN LENTA

Uno de los problemas que persiste en el continente y que está recogido en el manifiesto es la «fragmentación» del conocimiento, algo que, según Montelius, ha quedado expuesto con la pandemia de la covid-19, ya que cada país «ha reaccionado individualmente» en materia de restricciones y medidas sanitarias.

«Si hubiéramos tomado las decisiones de forma más combinada la base de conocimiento habría sido mayor», reflexiona el físico sueco.

Hay una «tendencia a hacer compartimentos, a poner las cosas en cajas», comenta antes de afirmar que «cada tipo de innovación de un sector automáticamente se traslada a otro solo si hay discusión» entre ellos.

«La innovación es un poco lenta ahora mismo» en Europa porque de alguna forma se fuerza a los investigadores a «elegir un solo sector» o a «centrarse en un único asunto», insiste Montelius.

Urge «acelerar la innovación», porque si se consigue «podemos liderar, tener más oportunidades de empleo y menos desperdicio de conocimiento», concluye.

Editado por Jesús García Becerril