Las empresas europeas se preparan para el golpe de posibles sanciones a Rusia

El impacto de las sanciones a Rusia en las empresas europeas es tratado por el presidente de Eurochambers

El nuevo presidente de Eurochambres, Luc Frieden, posa en una imagen cedida sin fechar. EFE/ Eurochambres

Bruselas (EuroEFE).- Las empresas europeas ya se están preparando para el impacto que tendrían las sanciones económicas que la Unión Europea y Estados Unidos prevén imponer a Rusia si agrede a Ucrania, sobre todo aquellas que exportan al país o dependen de la energía de Moscú y serían las más afectadas.

Las tensiones geopolíticas se suman a los problemas de suministro de materias primas, el acceso a la energía o la elevada inflación como los desafíos más importantes en los próximos dos años para las empresas europeas, que además tienen pendientes las transiciones ecológica y digital, explica en una entrevista con Efe el nuevo presidente de Eurochambres, Luc Frieden.

«Todavía no se han dado pasos concretos, así que no hay un impacto directo aún, pero obviamente habrá algunas empresas y países más afectados que otros», señala este exministro luxemburgués de Finanzas, Defensa y Justicia, que este mes ha tomado las riendas de la red de cámaras de comercio europeas y en marzo visitará España.

Los países vecinos de Rusia y aquellos con lazos más estrechos con Moscú, las empresas que exportan al país o tienen actividad en él y los sectores que dependen de la energía rusa, algo que «hasta cierto punto impacta directa o indirectamente a todos», serían los principales perjudicados, según Frieden.

También sufriría en particular el sector financiero, ya que se espera que los flujos de capital se vean afectados por unas sanciones cuyos detalles no se conocen, pero entre las que se baraja cortar el acceso de Moscú a los mercados financieros y restringir sus exportaciones.

Con este telón de fondo, desde Eurochambres llaman a «hacer todo lo posible para seguir dialogando y encontrar soluciones pacíficas», mientras que las empresas europeas ya «están analizando el impacto que las sanciones podrían tener en su negocio», especialmente en aquellos sectores directamente afectados, dice Frieden.

De materializarse, las sanciones llegarían tras un año marcado por un encarecimiento de la energía ante el que la organización reclama acciones a nivel europeo para garantizar «energía suficiente y a precios aceptables».

«Puede haber algunos sectores en algunos países que necesiten apoyo financiero o beneficios fiscales para sobrevivir a este periodo difícil, pero desde un punto de vista estructural, para asegurar que tienes suficiente energía en tiempos de tensiones geopolíticas y a precios aceptables, la UE es mucho más fuerte que los países individuales», considera Frieden.

En particular, a la hora de negociar con terceros países como Rusia, «el único camino posible es que la UE lidere», añade el presidente de Eurochambres, que se muestra favorable a las compras conjuntas de gas propuestas por países como España, aunque advierte de que no sería tan fácil como la adquisición conjunta de vacunas contra la covid.

Molinos del parque eólico de la localidad de Costa Calma, España

Molinos del parque eólico de la localidad de Costa Calma en Fuerteventura, España. EFE/Carlos de Saá/Archivo

Reclama también más coordinación europea para impulsar las energías renovables «lo más rápido posible» y apoyo para que las empresas acometan una transición ecológica que requerirá inversiones millonarias.

«Los políticos con frecuencia subestiman las dificultades de esta transición, incluyendo su enorme impacto financiero», apunta Frieden, para quien se requiere «más realismo» y diálogo con los distintos sectores para saber «qué necesitan y qué es realista» para la descarbonización.

En este área, una de las prioridades de la UE este año será aprobar el nuevo mecanismo de ajuste de carbono en frontera (CBAM), que gravará las importaciones de países con legislaciones medioambientales más laxas para evitar una competencia desleal con los productores europeos.

Aunque preferirían una solución global, el presidente de Eurochambres reconoce que será difícil lograrla y, en su ausencia, «no hay alternativa» a este mecanismo europeo para evitar la fuga de carbono, la deslocalización de actividades fuera de la UE y la desigualdad con terceros países.

«A corto plazo quizá tenga un efecto sobre los precios (de las importaciones), pero a largo plazo es necesario», afirma.

También contribuirá a financiar la transición ecológica en los próximos años el fondo de recuperación Next Generation. Frieden subraya que no se puede «gastar por gastar» este dinero (800.000 millones en total) y llama a utilizarlo para apoyar a los sectores que aún lo necesitan, acelerar la transición verde y digital y «modernizar la economía europea».

Si se sigue este camino «las compañías europeas saldrán muy fuertes de la crisis», pero » de lo contrario, los altos niveles de duda será muy negativos para Europa», advierte.

Frieden prevé además que durante todo 2022 las empresas europeas sigan sufriendo la escasez de materias primas vista el año pasado, que «tiene un impacto negativo sobre los precios y el crecimiento».

Los problemas de suministro han reforzado la idea de que la UE debe ganar «autonomía estratégica», aunque el presidente de Eurochambres prefiere hablar de «liderazgo económico europeo» puesto que «Europa no puede ser completamente independiente de otros, necesita cadenas de suministro globales».

Cree, sin embargo, que necesita identificar en qué áreas debe reducir su dependencia y qué cosas puede producir dentro del continente. Europa, dice, tiene potencial para «hacer más», pero para ello tiene que crear un entorno favorable a la industria, tener en cuenta cómo regulan otras potencias como Estados Unidos y explotar más su mercado único.

En todo caso, la autonomía estratégica «no debería ser un instrumento para el proteccionismo», apunta Frieden, que llama a «hacer todo lo posible para firmar, aprobar e implementar cuanto antes» acuerdos comerciales negociados por la UE, incluidos los del Mercosur y México.

Editado por Sandra Municio