Borrell plantea evitar un «colapso» afgano y eludir la posible oleada migratoria

Borrell

Josep Borrell, en una imagen de archivo. [EFE-EPA]

Bruselas (EuroEFE).- Afganistán está atravesando una grave crisis humanitaria y se avecina un «colapso» socioeconómico, dice el alto representante de la Política Exterior de la Unión Europea (UE), Josép Borrell, que en una entrevista con cuatro medios españoles, entre ellos Efe, alerta del peligro que ese escenario tiene para una eventual «oleada migratoria» y la seguridad internacional.

«El problema fundamental que se plantea ahora es de qué manera se puede evitar que la economía del país colapse, esta es una preocupación que comparte todo el mundo, incluso los Estados Unidos», dijo Borrell en una conexión telefónica desde Abu Dabi, escala intermedia de su primera gira por el golfo, que comenzó el jueves en Doha y terminó este lunes en Riad.

Una visita centrada en la situación en Afganistán tras la llegada de los talibanes al poder en agosto, las paralizadas negociaciones sobre el pacto nuclear iraní, que coordina Borrell, y el refuerzo de lazos bilaterales con Catar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí.

Desde que los talibanes tomaron el poder la UE ha aumentado la ayuda humanitaria de 57 millones de euros a 200 millones de euros y, junto a sus estados miembros, ha comprometido 677 millones. Borrell dijo que ya ha empezado a «fluir» la ayuda y han aterrizado dos aviones en Kabul con normalidad.

Paralelamente, la UE, al igual que gran parte de la comunidad internacional, incluido el FMI y el Banco Mundial, ha congelado activos y la ayuda al desarrollo, por lo que Afganistán se ha quedado «sin liquidez».

«La preocupación que hay es que, si todos hemos cortado a la vez la aportación de fondos y los fondos del Banco Central de Afganistán están congelados en el exterior, haya un colapso de la economía» y «entonces sí que los problemas migratorios se presentarán con mucha gravedad», advirtió.

Por ello, recalcó, «si queremos evitar una oleada migratoria hay que evitar el colapso del país».

Ahora bien, añadió que por el momento no se ha observado una salida masiva de afganos, pero «pudiera ocurrir o ocurrirá con tanta o más probabilidad cuanto más frágil sea económicamente el país».

Cómo evitar el colapso del país y una oleada migratoria

Lo que está claro, según Borrell, es que la ayuda humanitaria servirá para «aliviar» a la población, pero no resolverá el problema y hará falta «inyectar liquidez» a un país en el que se está produciendo una rápida devaluación de la moneda y alta inflación.

Afganistán es uno de los países más pobres del mundo, con más de un tercio de la población que vive con menos de 2 dólares al día y gran dependencia exterior, según el Banco Mundial.

Con los talibanes gobernando, el problema que se plantea es «cómo y a cambio de qué garantías» ayudar a que la economía no colapse.

Para Borrell es «obvio» que el G20 tratará este problema en su próxima reunión y la UE, por su parte, lo estudiará antes en una reunión extraordinaria de ministros de desarrollo.

Diálogo

Pero esa eventual ayuda dependerá del comportamiento del gobierno talibán que, según Borrell, por el momento no ha pedido ayuda más allá del reconocimiento, la liberación de activos congelados y el levantamiento de las sanciones de la ONU, y cuyas señales en lo que respecta a la educación de las niñas no son positivas.

Borrell recordó que la UE fijó cinco puntos de referencia para reanudar relaciones con las nuevas autoridades afganas: que el país no sirva de base al terrorismo, que respete los derechos humanos, que el gobierno sea inclusivo y representativo, libre acceso a la ayuda humanitaria y permitir la salida de los afganos en riesgo.

 

 

Este enfoque coincide, según Borrell, con lo que Qatar está tratando de hacer para moderar el comportamiento de los talibanes, y por eso Doha pide a Occidente que «no les planteen cosas imposibles» y que les den «tiempo» para que evolucionen «positivamente».

La clave, dicen, está en apoyar a los talibanes del sector que negoció en Doha y que tienen «posiciones más flexibles» que el grupo de Kandahar, que luchó en la guerrilla» y que «bajó de la montaña con la metralleta al hombro».

Catar dice «apoyen ustedes a los más aperturistas para que ganen fuerza porque si gana la otra (fracción) se van a cerrar y el país se va a hundir», dijo Borrell.

Lecciones

Borrell reflexionó que «llevamos 20 años de ocupación militar y no hemos conseguido que cambien la mentalidad», por lo que se abrió a la posibilidad de «buscar otras formas».

«La gran lección de lo de Afganistán es que las intervenciones militares masivas no han servido para resolver prácticamente ninguno de los conflictos de la posguerra fría (…) ninguna ha servido para hacer evolucionar las sociedades hacia lo que sería un modelo a la occidental», zanjó.

Nueva estrategia de defensa

La nueva estrategia de defensa de la Unión Europea (UE) podría retrasarse por la urgencia de otras cuestiones en las instituciones comunitarias, como la crisis en Afganistán o el alza de los precios de la energía, indicó el alto representante de la Política Exterior, Josep Borrell.

«El objetivo sería plantearla en el Consejo (de ministros de Defensa de la UE) de noviembre pero no sé si llegaremos a tiempo», afirmó Borrell en declaraciones telefónicas a medios españoles en el marco de su actual gira por Catar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, que concluye hoy.

Según indicó, la situación en Afganistán y la cuestión de los precios de la energía, que incluso ha entrado en la agenda de la cumbre de líderes comunitarios de finales de octubre, podrían retrasar la nueva estrategia.

«Afganistán y los precios de la energía está quitando mucho tiempo y energía política a los trabajos que hacemos», reconoció el jefe de la diplomacia comunitaria, que en cualquier caso recalcó que «nosotros seguimos trabajando con el objetivo de llevarlo al Consejo de Defensa de noviembre, pero es posible que se atrase».

En opinión de Borrell, la crisis en Afganistán, de donde las fuerzas occidentales salieron precipitadamente en agosto sin poder llegar a evacuar a todos sus colaboradores desde el aeropuerto de Kabul, «ha servido también para que el debate sobre la Brújula Estratégica tome cierta dimensión política».

«Estamos testando las posiciones de los países», entre los que hay «diversidad de opiniones» sobre la estrategia, reconoció.

«No puedo ocultar que hay una manifiesta discrepancia», apuntó, y añadió que «nos queda un mes para redondear la operación».

Una de las apuestas de la iniciativa que presentará Borrell incluye la propuesta de crear una fuerza de intervención rápida con unos 5.000 efectivos que pudieran intervenir ante urgencias o situaciones de crisis como, precisamente, la evacuación que los occidentales llevaron a cabo de su personal en Kabul, que solo pudo realizarse gracias al envío de varios miles de tropas estadounidenses que garantizaron la seguridad y operabilidad del aeropuerto.

La UE ya cuenta desde 2007 con batallones que en teoría podrían desplegarse en esas tareas pero que en la práctica nunca se han usado, y se plantea ahora más capacidades para estar operativa en escenarios donde tiene interés pero Estados Unidos no está presente.

Borrell también admitió que la reciente fricción con Australia por su cancelación de un contrato multimillonario para que Francia le suministrase submarinos tras haber rubricado una nueva alianza de seguridad con Estados Unidos y el Reino Unido, igualmente «ha ayudado a plantear el tema en términos más políticos».

La «Brújula Estratégica» es una profunda reflexión sobre qué tipo de actor de seguridad y defensa quiere ser la UE en el mundo ante el auge de nuevas amenazas y desafíos, a fin de combatirlos, proteger a sus ciudadanos y reforzar su «autonomía estratégica» para convertirse en un «socio global más fuerte».

En concreto, analiza cuatro grandes áreas de acción: las misiones de gestión de crisis, la resiliencia, capacidades e instrumentos y el trabajo con socios internacionales.

De acuerdo al calendario que baraja el equipo de Borrell, en noviembre se presentaría la estrategia a los ministros de los Veintisiete para intentar adoptarla en marzo del año próximo.

La UE celebrará además en Francia, bajo la presidencia rotativa francesa del Consejo de la UE, una cumbre específica sobre defensa.

La negociación nuclear iraní

Por otra parte, Josep Borrell, descartó que la crisis en Afganistán vaya a afectar la negociación para la vuelta del acuerdo nuclear iraní.

«No veo que la crisis afgana, la nueva situación en Afganistán, vaya a condicionar, o a empozoñar o a retrasar las negociaciones nucleares», indicó Borrell en unas declaraciones telefónicas a cuatro medios españoles, entre ellos Efe, en el marco de su gira a Catar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, que termina hoy.

Borrell culminó el domingo una gira por el golfo Pérsico y, a su paso por Arabia Saudí, abordó con el ministro saudí de Exteriores, Faisal bin Farhan bin Abdullah, la situación de las negociaciones en Viena para volver al acuerdo nuclear.

Como coordinador de ese pacto, Borrell confió en Riad en que se pueda volver «pronto» a la mesa de negociación.

En cambio, reconoció en su conversación con Efe y otros medios que «la negociación nuclear está en stand by«.

«De momento no hay negociación nuclear», lamentó, y se refirió en concreto a que el nuevo Gobierno iraní encabezado por Ebrahim Raisí ha alegado que necesita tiempo para estudiar el dossier nuclear aunque sí ha manifestado «su voluntad de volver a la mesa de negociación».

«Por lo tanto, en este momento las negociaciones están suspendidas», indicó, al margen de la situación que haya en el vecino Afganistán, que desde mediados de agosto vuelven a controlar los talibanes.

«Francamente, no creo que los iraníes utilicen la crisis afgana para nada. Ellos tienen sus objetivos, que son los mismos antes y después de la retirada de Afganistán», comentó.

Borrell recordó que países como Arabia Saudí querrían entrar en la negociación por su preocupación de que se hagan concesiones a Irán, mientras que países del Golfo insisten en que el pacto recoja más ámbitos en disputa que el original, como los misiles balísticos.

«La única manera de que Irán no se convierta en una potencia nuclear es a través de un acuerdo como el que teníamos; el que teníamos funcionaba, una ruptura unilateral de los americanos no ha conseguido evitar que Irán avance hacia la capacidad nuclear, más bien al contrario, ha avanzado más cuando el pacto se rompió», consideró el político español.

El JCPOA (siglas en inglés del acuerdo nuclear) fue firmado en 2015 entre Irán y seis grandes potencias (EE.UU., Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania), pero Washington lo abandonó unilateralmente en 2018 y volvió a imponer sanciones contra Teherán.

El JCPOA limita el programa atómico iraní a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales, por lo que la decisión de EE.UU. de reintroducir medidas punitivas en 2018 lo dejó muy debilitado.

El pasado abril comenzaron negociaciones en Viena con seis grandes potencias, entre ellas Estados Unidos de forma indirecta, para lograr el regreso de Washington al pacto y el cumplimiento por parte de Irán de todas sus obligaciones que está violando, pero las conversaciones quedaron en suspenso tras la llegada al poder del nuevo presidente iraní en agosto.

Editado por Sandra Municio