La ayuda en la frontera polaco bielorrusa, donde persiste la necesidad

Hajnowka (Polonia) (EuroEFE).- Katarzyna Wappa es una profesora polaca que, desde Hajnowka, cerca de la frontera con Bielorrusia, lleva dos meses ayudando a escondidas a los inmigrantes que intentan acceder a territorio de la Unión Europea. La zona está tranquila ahora pero la necesidad persiste.

«Aparcamos los coches en alguna zona segura, que no nos vean, que no nos siga ningún coche. Que no nos vean los guardias de fronteras o la Policía, por razones de seguridad, no nuestra, sino de la gente que está en el bosque», dice a Efe.

«Recibimos una llamada, tenemos una localización en google maps. Preparamos las cosas necesarias. Intentamos hacer preguntas como el tamaño del grupo, cuánta gente son, si son hombres, mujeres, niños, si necesitan un médico», explica sobre la forma en que ella y las ONG en la zona planifican lo que denominan «intervenciones».

«Lo cargamos todo en nuestros coches. Normalmente vamos en parejas. Es más seguro y más sencillo de cargar con todo» dice Wappa que, como otros activistas locales, se ha adentrado en los bosques de esta zona fronteriza con Bielorrusia para aportar su ayuda a los inmigrantes que, sobre todo de Irak, Siria y Afganistán, pretenden acceder a la UE tras llegar a Bielorrusia.

EL MAL TIEMPO Y LA VIGILANCIA FRENAN LOS ASALTOS

El mal tiempo y las fuerzas de seguridad polacas han frenado los asaltos masivos a la frontera, entrar en la Unión Europea es más difícil y arriesgado; la zona sigue en alerta y habitantes locales, médicos, voluntarios y activistas ayudan a los pocos que lo consiguen y a los que ya han entrado, internados en centros de la guardia de fronteras, o escondidos en los bosques.

Durante los últimos meses miles de inmigrantes han intentado un cruce facilitado por Bielorrusia e impedido por Polonia, en una acción calificada de «guerra híbrida» por Varsovia, pero también por Letonia y Lituania, que acusan al régimen de Aleksándr Lukashenko de presionar así a la UE en respuesta a las sanciones que le impusieron los 27.

Los migrantes que consiguen entrar y necesitan ayuda médica urgente son atendidos en hospitales como el de Bielsk Podlaski, donde el jefe del departamento de emergencias es Arsalan Azzaddin un médico de origen iraquí que lleva más de 30 años en Polonia.

Editado por Sandra Municio