El 50 % de recursos del BEI deben servir para acelerar la transición energética

Cincuenta por ciento recursos BEI acelerar transición energética

El vicepresidente del BEI, Ricardo Mourinho, durante una entrevista con la Agencia Efe en Madrid. EFE/Emilio Naranjo

Madrid, 9 jun (EuroEFE).- Tras un año 2021 «de récord» en materia de financiación, el Banco Europeo de Inversiones (BEI) se ha marcado un nuevo objetivo: dedicar la mitad de sus recursos a proyectos relacionados con la sostenibilidad y la transformación energética para alcanzar su autonomía en este ámbito «cuanto antes».

Así lo ha indicado en una entrevista con la Agencia EFE el vicepresidente del BEI, Ricardo Mourinho, quien ha detallado que en 2021 las inversiones relacionadas con la lucha contra el cambio climático supusieron el 43 % del total, un porcentaje que aumenta 5 puntos cada año y que en el caso de España se sitúa en el entorno del 40 %.

 

El apoyo a energías renovables, la eficiencia energética, el transporte limpio o el desarrollo de infraestructuras para la descarbonización son algunos de los proyectos financiados por el BEI, que actualmente tiene en marcha el programa InvestEU, con más de 372.000 millones de euros en inversiones previstas para el periodo 2021-2027.

El año pasado fue de récord. Solo en España se firmaron 111 operaciones de financiación por un importe total de 12.771 millones de euros (un 51 % más que en 2020), y para este año el BEI tiene «buenas perspectivas» aunque espera «un volumen de financiación más normal».

Además, Mourinho ha recordado que la guerra en Ucrania ha tenido un impacto negativo a tener en cuenta, porque «la inversión depende del nivel de confianza de los inversores» y ésta se ha visto «muy afectada» por el conflicto.

EL RETO DE LA DEPENDENCIA ENERGÉTICA

Un conflicto bélico iniciado por Rusia en febrero de este año y que ha demostrado la dependencia energética que tiene Europa de terceros países. Por ello, el vicepresidente del BEI cree que se debe acelerar la transición hacia una economía más verde y sostenible con dos objetivos principales: la autonomía energética y un escenario de emisiones cero en 2050.

«Europa es muy ambiciosa», pero hay que impulsar todavía más las inversiones en este ámbito para acelerar «lo máximo» esa transición, ha insistido el dirigente portugués, para quien es clave dedicar la mitad de la financiación del BEI a la acción climática y la sostenibilidad, un objetivo que esperan conseguir en el año 2025.

En su opinión, para que esta transformación sea «exitosa» debe ser «justa» desde la perspectiva social, es decir, que todas las personas estén implicadas, que no haya ganadores y perdedores y así toda la ciudadanía comprenda que lo que se está haciendo es en beneficio de la sociedad en su conjunto.

Además del ámbito energético, el BEI presta especial atención a otros sectores como la investigación, innovación y digitalización, la inversión social o las pymes.

LAS PYMES, COLUMNA VERTEBRAL DE LA ECONOMÍA EUROPEA

En 2021, las pequeñas y medianas empresas españolas recibieron un total de 7.250 millones de euros, un 57 % del total de la actividad del Grupo BEI, formado por el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el Fondo Europeo de Inversiones (FEI).

Mourinho ha reconocido que las pymes son «la columna vertebral de muchas economías europeas, incluida la española», y que se encuentran en una situación complicada por su elevado endeudamiento, pero el BEI les ofrece «tipos favorables y a plazos más largos» para que puedan captar financiación en buenas condiciones y no dejen sus planes de inversión para el futuro.

Ha querido destacar la necesidad de apoyar el desarrollo de nuevas ideas y de tecnologías innovadoras, y evitar que pequeñas empresas tecnológicas, por ejemplo, se vayan a desarrollar sus proyectos a otros lugares porque encuentran más y mejor apoyo de las instituciones.

Europa es líder en muchos ámbitos, pero si quiere seguir siéndolo debe invertir y «pensar en grande», porque se necesitan miles de millones de euros para llevar a cabo la transformación de la economía y es en este momento cuando el continente «puede marcar la diferencia», ha subrayado.

UN MERCADO DE TRABAJO ÚNICO EN LA UE

Por otro lado, Mourinho reconoce que tener un mercado de trabajo único en la UE es uno de los retos «más difíciles» que se puede plantear, debido a los diferentes niveles de productividad y de salarios existentes en los países que la integran.

Para el vicepresidente del BEI, el salario tiene que estar conectado a la productividad y, en este momento, hay niveles (de productividad) muy diferentes en los países de la UE, por lo que si se quiere tener un mercado de trabajo único «hay que invertir en educación y formación» para igualarlos.

Precisamente esta semana se alcanzó un acuerdo político provisional sobre una normativa de salarios mínimos «adecuados» en la UE, en la que se respeta la diversidad de modelos nacionales de los Veintisiete y se promueve la negociación colectiva.

El documento, además, establece que los Estados miembros deberán analizar si los salarios mínimos fijados por ley son adecuados para asegurar un nivel de vida decente, aunque la legislación comunitaria no introducirá un único salario mínimo en toda la Unión Europea, teniendo en cuenta sobre todo las actuales diferencias.

El más alto, el de Luxemburgo con 2.202 euros brutos al mes, es más de seis veces mayor que el más bajo, el de Bulgaria con 322 euros mensuales, según datos de 2021 publicados por la oficina de estadística comunitaria Eurostat.

Los salarios mínimos más bajos se pagan en el este de Europa, ya que se sitúan entre 300 y 700 euros mínimos al mes en Bulgaria, Hungría (442), Rumanía (458) o Letonia (500), y los más altos se dan en países del oeste y norte, con sueldos por encima de los 1.500 euros brutos al mes en Francia (1.555), Alemania (1.614), Bélgica (1.626), Países Bajos (1.685), Irlanda (1.274) y Luxemburgo.

Editado por Miriam Burgués