Cecilia Malmström, una liberal curtida en Bruselas y hábil negociadora, candidata a dirigir la OCDE

Comisaria de Comercio de la UE

La excomisaria de Comercio de la UE, Cecilia Malmström, en una imagen de archivo. EFE [EFE-EPA]

Copenhague/Bruselas (EuroEFE).- La excomisaria europea sueca Cecilia Malmström, candidata a dirigir la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), es una liberal con dos décadas de carrera en Bruselas, una política resuelta que no elude la polémica.

Malmström compite con el exministro de Finanzas australiano Mathias Cormann para suceder al frente de la OCDE  al mexicano Ángel Gurría,  que actualmente cumple su tercer mandato y  anunció en julio que no renovará tras catorce años en el cargo.

Forjada primero en la política municipal y regional en Suecia, dio luego el salto como eurodiputada, regresó a su país para ejercer de ministra de Asuntos Europeos y culminó su carrera con nueve años en la Comisión Europea (CE), al frente de las carteras de Interior (2010-2014) y de Comercio (2014-2019).

En la primera cartera promovió medidas contra la pornografía infantil y se enfrentó a la crisis de inmigración y refugiados en medio de la presión conservadora para cerrar fronteras; en la otra, impulsó varios acuerdos comerciales en medio de la crisis con EE.UU. y las negociaciones por el tratado comercial y de inversiones (TTIP).

En ambos casos demostró habilidad negociadora para navegar en aguas turbias, pero también se vio envuelta en varias polémicas: su propuesta de bloquear el acceso a pornografía infantil en internet fue criticada por algunos colectivos como un acto de censura.

Malmström mantuvo controversias con el Gobierno español por las concertinas en la valla de Melilla contra la entrada ilegal de inmigrantes y por la actuación de la Guardia Civil en Tarajal, donde murieron 15 subsaharianos al intentar entrar en Ceuta; así como con Italia por el aluvión de indocumentados en la isla de Lampedusa.

“(Donald) Trump ha tratado a Europa como un enemigo y su forma de actuar recuerda a la Guerra Fría”, dijo, en alusión al entonces presidente de EE.UU., en un foro en Barcelona hace dos años Malmström, quien es muy crítica también con la política comercial china.

Nacida en Estocolmo en 1968 pero criada en Gotemburgo (segunda ciudad del país), Anna Cecilia Malmström vivió también en Francia de los 9 a los 12 años por el traslado a ese país de su padre, que trabajaba para una firma de ingeniería sueca, y más tarde estudió un año literatura francesa en la Universidad de la Sorbona.

También residió en Stuttgart y en Barcelona, donde trabajó de traductora y como asistente en la misma empresa que su padre.

En Gotemburgo trabajó como enfermera y profesora antes de doctorarse en Políticas con una tesis sobre los regionalismos, centrada en el caso catalán y la Lombardía.

A finales de la década de 1980 ingresó en el Partido Liberal, en cuya ejecutiva estaría trece años (1997-2010), los tres últimos como vicepresidenta, y ejerció cargos en política municipal y regional.

Fue elegida eurodiputada en dos ocasiones (1999 y 2004), y además de integrar varios comités y ser portavoz del grupo liberal en temas europeos, se significó por impulsar una campaña a favor de una sede única para el Parlamento Europeo, primera petición ciudadana que reunió un millón de firmas (por internet) en el continente.

El entonces primer ministro conservador Frederik Reinfeldt la recuperó en 2006 para la política nacional para colocarla al frente de la cartera de Asuntos Europeos en su gobierno de centroderecha, aunque cuatro años después volvió a Bruselas.

Su nombre sonó con fuerza para suceder hace año y medio a Jan Björklund al frente de los liberales suecos, pero se desmarcó pronto y ha reiterado varias veces en los últimos tiempos que no piensa volver a la política.

Casada y madre de gemelos, Malmström habla con fluidez sueco, inglés, francés y español, se defiende en italiano y alemán y chapurrea también el catalán.

Ávida lectora, los libros son su forma de “desconectar”, según admitió hace dos años en una entrevista con el periódico Svenska Dagbladet, en la que también reconocía que entre sus defectos figuran ser impaciente, exigente y temperamental.

Apasionada por los pingüinos, “los animales más geniales” según escribió en su cuenta de Twitter, su colección incluye más de 200 de esas aves “leales” en forma de juguetes, cepillos de diente, toallas, figuras o prendas de ropa, como el jersey que lució en una despedida informal con otros eurodiputados cuando dejó Bruselas.

“No sé como empezó, quizás nací pingüino, quizás lo fui en una vida anterior”, dijo en otra entrevista Malmström, que ha ejercido el último año como profesora invitada en la Escuela de Negocios, Economía y Derecho de la Universidad de Gotemburgo.

COMPROMETIDA A PROMOVER LA IGUALDAD DE GÉNERO

La excomisaria se comprometió a promover la igualdad de género si es elegida secretaria general de la OCDE), en una entrevista con motivo del Día Internacional de la Mujer el pasado 8 de marzo.

Explicó que trabajará para ayudar a las mujeres a formarse y crecer profesionalmente, ofreciéndoles mentorías para acceder a puestos de mayor relevancia, en una entrevista en directo organizada por el medio digital Político.

Apuntó que cada vez más mujeres ocupan cargos importantes, como directoras generales y primeras ministras, sin embargo, considera que aún queda “mucho camino por recorrer” para eliminar las barreras que impiden que las mujeres puedan alcanzar mayor notoriedad en sus trabajos.

Asimismo, citó un estudio del Banco Mundial y respaldó los datos que estiman que si se permite a las mujeres acceder al mercado laboral en igualdad de condiciones que los hombres, sería un aspecto positivo para la economía y el Producto Interno Bruto, así como para la innovación.

Sin embargo, Malmström lamentó que la crisis derivada de la pandemia de covid-19 haya provocado un retroceso en los avances que se habían conseguido en términos de igualdad, ya que las mujeres han sido las más afectadas por el desempleo y por el incremento de la violencia machista en varios países.

“Esto es algo que hay que tener en cuenta para la recuperación”, subrayó la excomisaria, quien señaló que las estadísticas de género deberían estar presentes “en todas las reformas y todas las inversiones que se están haciendo para no permitir que esta desigualdad sea permanente”.

En cuanto a las cuotas de género, Malmström dijo no ser partidaria de establecer unos porcentajes porque pueden presentar algunos inconvenientes, no obstante, matizó que “a veces pueden ser realmente necesarios porque el cambio es demasiado lento”, por lo que pueden funcionar como “una palanca” que diferiría de un país a otro, ya que “es difícil establecer normas europeas al respecto”.

EL AUSTRALIANO MATHIAS CORMANN FAVORITO A LA SUCESIÓN

El exministro australiano Mathias Cormann es el favorito para suceder a Gurría en el duelo que mantiene en los últimos días con Malsmtröm.

Fuentes próximas a la OCDE explicaron este viernes a Efe que Cormann obtuvo un apoyo mayoritario de los países miembros en una votación “indicativa” organizada por el decano de los embajadores, el británico Christian Sharrock, y ahora hay que comprobar si eso puede dar lugar al consenso necesario en torno a su persona.

Ese consenso se buscará en un consejo de embajadores que está previsto que se celebre la semana próxima, probablemente el lunes o el martes, en el que -según las fuentes- no es previsible que haya sorpresas, aunque teóricamente cualquier país podría imponer su veto, lo que obligaría a continuar con el proceso de consultas.

Cormann y Malmström habían quedado empatados en una votación previa entre los dos finalistas que había realizado Sharrock en la que fue su quinta ronda de consultas bilaterales con cada uno de los restantes embajadores.

Para tratar de desbloquear la situación, decidió convocar de nuevo a los representantes de los 37 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que manifestaron sus preferencias de forma confidencial, sin que se sepa quién ha apoyado a quién.

Cormann dejó la cartera de Finanzas del Gobierno australiano el pasado año para consagrarse a su carrera por este puesto en una organización internacional que ha ganado mucho prestigio desde la llegada de Gurría en 2006.

La candidatura de este miembro del Partido Liberal ha sido criticado en distintas instancias exteriores por haber formado parte de un Ejecutivo que ha seguido respaldando el carbón y las los combustibles fósiles a pesar de las crecientes alertas sobre el cambio climático y sus efectos.

El procedimiento de selección del nuevo secretario general había empezado con la presentación de diez candidatos a comienzos de noviembre.

Cada uno de ellos fue entrevistado durante tres horas por las delegaciones de los países a comienzos de diciembre y luego se llevaron a cabo consultas confidenciales.

Ocho de los candidatos se han ido retirando de la carrera en las últimas semanas.

El primero fue el polaco Michal Kurtyka el 13 de enero, y seis días después lo hizo el estadounidense Christopher Liddell, un próximo colaborador del expresidente estadounidense Donald Trump, que estaba muy marcado por eso y no parecía tener posibilidades con la llegada a la Casa Blanca de Joe Biden.

Más tarde se han ido apeando el suizo Philip Hildebrand, el checo Vladimir Dlouhy, la presidenta de Estonia, Kersti Kaljulaid, la griega Anna Diamantopoulou, el canadiense Bill Morneau y el danés Ulrik Vestergaard Knudsen.

El nuevo secretario general debe tomar el relevo de Gurría con ocasión de la próxima conferencia ministerial anual para la que todavía no hay una fecha fija, pero que está previsto que se celebre a finales de mayo o comienzos de junio.

El próximo responsable de la OCDE será elegido para un mandato de cinco años que comenzará el 1 de junio del año que viene.

Editado por Virginia Hebrero