El BCE dice que su herramienta para bajar primas de riesgo será «efectiva»

Herramienta del BCE para bajar prima de riesgo

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, este lunes 20 de junio en Bruselas, Bélgica. EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

Bruselas (EuroEFE).- La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, aseguró hoy que la herramienta con la que trabaja la institución para evitar la fragmentación financiera de la eurozona si se dispara el riesgo de la deuda de algunos países será «efectiva, proporcional y dentro de su mandato».

En un debate con la comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara confirmó además que el emisor prevé subir los tipos de interés, por primera vez en once años, en julio y luego en septiembre, con lo que mantiene el ritmo de la normalización de su política monetaria pese a la agitación en los mercados de deuda.

Este anuncio hizo aumentar el rendimiento de los bonos soberanos de los países de la eurozona más endeudados, como España, Grecia, Portugal y, sobre todo, Italia, impulsando sus primas de riesgo a niveles del inicio de la pandemia y haciendo temer una crisis de deuda.

En este contexto, el Consejo de Gobierno de la institución celebró la semana pasada una reunión de emergencia en la que decidió acelerar la creación de un instrumento contra la fragmentación financiera, que evitaría una brecha entre el riesgo soberano de distintos países, así como reinvertir con flexibilidad los bonos que venzan de su programa por la pandemia, lo que abre la puerta a comprar deuda de los países cuyo riesgo se dispare.

«Basta decir que la fragmentación será abordada, si surge el riesgo, y se hará con los instrumentos apropiados con la adecuada flexibilidad. Será efectivo, proporcionado y dentro de nuestro mandato. Y cualquiera que dude de esta determinación estará cometiendo un gran error», aseguró hoy Lagarde al ser preguntada por este nuevo instrumento.

Aunque la presidenta del BCE rehusó dar detalles sobre el diseño del mismo -como los criterios, diferenciales o velocidad con que se aplicará-, insistió en que este se encuentra «en el centro mismo» del mandato de la institución pese a las voces que lo cuestionan.

La lucha contra la fragmentación, argumentó, «es una condición previa» para la adecuada transmisión de la política monetaria a toda la eurozona e imprescindible para que el BCE cumpla el objetivo de garantizar la estabilidad de precios, que se concreta en llevar la inflación a una tasa del 2 % a medio plazo.

Lograr esa misión en un momento en el que la inflación se sitúa muy por encima de ese umbral, en el 8,1 % en mayo, es lo que llevó al BCE a decidir a principios de mes poner fin el 1 de julio a sus compras de deuda y aplicar ese mismo mes una subida de tipos de 25 puntos básicos.

Fráncfort prevé acometer en septiembre una segunda subida que podría ser superior a esta si las perspectivas de inflación persisten o se deterioran y, a partir de septiembre, espera una senda de aumentos de tipos de forma «gradual» y en función de los datos de inflación.

EL BCE DESCARTA LA RECESIÓN

Los precios de la energía y los cuellos de botella son los principales factores detrás de esta alta inflación, que se ha extendido a más sectores, según explicó Lagarde, quien añadió que el aumento de los salarios, aunque todavía «moderado», podría reforzarse este año por la subida de los salarios mínimos o las compensaciones por la inflación.

Pese a que los costes de la energía, la incertidumbre por la guerra y los problemas de suministros pesarán sobre la actividad en la eurozona, el BCE proyecta que la economía seguirá creciendo (2,8 % este año) gracias al sector servicios y la fortaleza del mercado laboral, aunque menos de lo esperado hace unos meses.

«No prevemos una recesión en el escenario base, pero lo estamos vigilando muy cuidadosamente y estamos particularmente atentos al impacto que el acceso, escasez o boicot del gas y petróleo tendría en nuestras economías», dijo Lagarde.

RIESGOS PARA LA ESTABILIDAD FINANCIERA

Lagarde intervino también como presidenta de la Junta Europea de Riesgos Sistémicos y advirtió a los eurodiputados de que «los riesgos para la estabilidad financiera han crecido visiblemente» este año tanto por la «normalización» de la política monetaria como por el impacto de la guerra.

Explicó que la inflación «prolongada» y «elevada» y las peores perspectivas de crecimiento derivadas del «fuerte» aumento de los precios de energía, alimentos y materias primas está llevando a un «incremento de los costes de financiación» que están afectando a la capacidad para hacer frente a servicios de deuda.

Con respecto a la calidad de los activos y rentabilidad de la banca europea, Lagarde señaló que la preocupación no está relacionada con la exposición directa de las entidades a Rusia o a empresas afectadas por las sanciones, sino con las consecuencias de la agresión sobre el crecimiento económico y, en consecuencia, con los riesgos de crédito o de mercado.

Editado por Sandra Municio

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