Bruselas pide a España prudencia al adoptar ayudas fiscales por su alta deuda

Bruselas pide prudencia a España para adoptar ayudas fiscales

El comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni. EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

Bruselas (EuroEFE).- La Comisión Europea pidió este miércoles a España que, dado su alto nivel de deuda, preserve una «política fiscal prudente» a la hora de adoptar medidas presupuestarias para apoyar la recuperación y le recomendó que esté lista para adaptar estas medidas si las circunstancias cambian.

En su opinión sobre el borrador de los Presupuestos Generales para 2022, el Ejecutivo comunitario considera que España ha seguido la recomendación que le hizo en junio de utilizar el fondo de recuperación europeo para financiar inversiones adicionales y mantener, al mismo tiempo, las inversiones financiadas nacionalmente.

Las cuentas planeadas para 2022, incluyendo el uso de los fondos europeos -27.633 millones de euros- prevén una contracción fiscal (ingresará más de lo que gastará), señala en su informe la Comisión, que lo atribuye a que el próximo año se irán retirando las importantes medidas de apoyo adoptadas por la pandemia de la covid, según fuentes comunitarias.

Como el año pasado, Bruselas no ha evaluado si los presupuestos nacionales permitirán cumplir las metas de déficit o deuda puesto que las reglas de disciplina fiscal comunitarias siguen suspendidas -en principio hasta 2023- para permitir que los países sigan apoyando la recuperación.

«Dado el nivel de la deuda pública española y los grandes retos de sostenibilidad a medio plazo antes de la pandemia de covid-19, al tomar medidas presupuestarias de apoyo, es importante preservar políticas fiscales prudentes para asegurar finanzas públicas sostenibles a medio plazo», se limita a recomendar la Comisión en este sentido.

La directriz es la misma que para el resto de países con alta deuda (Bélgica, Grecia, Francia e Italia), si bien a Roma le pide además que limite el aumento del gasto corriente.

Bruselas llama asimismo a España, como al resto de los Veintisiete, a que «teniendo en cuenta la fortaleza de la recuperación», «revise regularmente el uso, efectividad y adecuación de las medidas de apoyo y esté lista para adaptarlas como sea necesario a las cambiantes circunstancias».

La Comisión subraya además la «importancia» de la «calidad de las medidas presupuestarias» y de que incluyan inversiones favorables al crecimiento, apoyando la transición ecológica y digital, y considera que el presupuesto español va en esta dirección.

Las cuentas «impulsan la transición digital, aumentan la conectividad y refuerzan la ciberseguridad» con medidas como el Plan para la conectividad e infraestructuras digitales, mientras que la ley sobre el cambio climático y transición energética o el Plan hidrológico nacional cubren la transición verde; al tiempo que se incrementa el apoyo público al I+D, apuntan.

CONTRACCIÓN FISCAL

Pese a que su recuperación será más lenta que en la mayoría de la UE, retornando al PIB prepandemia en 2023 en lugar de en 2022, España es el único país, junto con Eslovaquia, que tendrá una contracción fiscal el año próximo. En el conjunto de la eurozona se dará un estímulo fiscal del 1 % del PIB, según Bruselas.

«El menor apoyo del gasto financiado nacionalmente está ligado, parcialmente, al hecho de que España tomó considerables medidas en 2020 y 2021, por encima de la media de la UE. Es en parte una cuestión de calendario en relación con las medidas fiscales», explicó un alto funcionario europeo.

«Lo que es muy alentador en España es la contribución que viene de financiación europea. Es el primer país que ha solicitado un pago (del fondo de recuperación)», añadió, en referencia a la solicitud para recibir unos 10.000 millones de euros.

DESEQUILIBRIOS EN ESPAÑA POR LA ALTA DEUDA

Por otra parte, España sigue registrando desequilibrios económicos ligados sobre todo a su elevado nivel de deuda pública y privada, así como a su alta tasa de desempleo, indicadores que además han aumentado debido a la pandemia, según un informe publicado este miércoles por la Comisión Europea (CE).

Bruselas ya había detectado estos problemas en junio, por lo que considera necesario hacer una revisión en profundidad de la situación en España, así como en otros once países con desequilibrios: Croacia, Chipre, Francia, Alemania, Grecia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Portugal, Rumanía y Suecia.

«España entró en la crisis del covid-19 con vulnerabilidades ligadas al sector exterior, la deuda pública y del sector privado y el alto desempleo. Con la crisis del covid-19, los ratios de deuda y paro han aumentado», dice el Informe del Mecanismo de Alerta de la CE.

Este señala que la deuda pública aumentó 25 puntos en 2020, hasta el 120 % del PIB; mientras que la de empresas y hogares se incrementó hasta el 146 %, por encima de la referencia comunitaria del 133 %.

Si bien espera que la deuda pública baje al 116 % en 2022 y que el aumento de la deuda privada se revierta parcialmente ya en 2021, advierte de «riesgos» por el vínculo «negativo» entre el sector público y financiero, que «podrían ser amplificados por el aumento de las vulnerabilidades en el sector corporativo» por la pandemia.

Los préstamos fallidos -los que acumulan una mora superior a 90 días o se consideran irrecuperables- cayeron al 2,8 % en 2020, pero podrían aumentar con la retirada de las moratorias o avales adoptados por el Gobierno en la pandemia, apunta en este sentido Bruselas.

La capitalización del sector bancario «ha aumentado marginalmente, aunque es todavía baja» y su posición de liquidez ha sido «traquilizadora», pero la rentabilidad viene siendo baja y en 2020 se tornó negativa, añade el informe.

En cuanto al empleo, la Comisión recuerda que, tras varios años de descenso, la tasa de paro subió al 15,5 % en 2020, por encima del indicador de referencia comunitario, y añade que «la fragmentación del mercado laboral sigue siendo una preocupación».

Bruselas menciona además el deterioro de la «sostenibilidad exterior» en 2020 debido a que empeoró su posición de inversión internacional neta -la diferencia entre las inversiones de un país en el exterior y las procedentes del exterior- hasta el -85,5 %.

El superávit por cuenta corriente también se redujo, al 0,8 % del PIB en 2020, lo que se sumó a un deterioro de la cuota de mercado en las exportaciones por la debilidad del turismo internacional, indican.

En el conjunto de la UE, Bruselas reiteró que la pandemia ha revertido la tendencia hacia la corrección de algunos de estos desequilibrios que se venía dando en los últimos años, como la reducción de la deuda pública, al tiempo que han aumentando algunos riesgos que estaban emergiendo antes de la covid, como el incremento de los precios de la vivienda.

Esto sugiere «un agravamiento en general de los riesgos macroeconómicos», señala el informe, cuya función es vigilar aquellos desequilibrios nacionales que puedan generar problemas a la UE.

Editado por María Moya

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