Bruselas rebaja las previsiones de crecimiento para España y la eurozona por el impacto de la guerra

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El comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, este lunes en Bruselas. EFE/EPA/STEPHANIE LECOCQ

Bruselas (EuroEFE).- La Comisión Europea (CE) revisó este lunes a la baja su previsión de crecimiento económico para España en 1,6 puntos para este año, hasta el 4 %, y en un punto para el próximo, al 3,4 %, por el impacto de la guerra de Ucrania y la subida de precios. En cuanto a la eurozona, el nuevo pronóstico es que su PIB crezca en 2022 un 2,7 % frente al 4 % proyectado en febrero.

La CE elevó además su proyección de inflación para España al 6,3 % de media en 2022 y al 1,8 % en 2023, frente al 3,6 % y 1,1 % estimados, respectivamente, el pasado febrero, según recogen sus previsiones macroeconómicas de primavera.

Aunque son más pesimistas que las emitidas a finales de abril por el Gobierno, que prevén un avance del PIB del 4,3 % este año y del 3,5 % el próximo, las proyecciones de Bruselas reflejan que la economía española seguirá creciendo por encima de la media de una eurozona cuyo horizonte se ha ensombrecido por la invasión rusa.

TURISMO Y FONDOS EUROPEOS IMPULSAN EL PIB

«Se prevé que España mantenga un fuerte crecimiento este año, aunque el impulso debería suavizarse marcadamente en el segundo trimestre. Las inversiones del Fondo de Recuperación y Resiliencia y la recuperación del turismo apoyarán el crecimiento», dijo el comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni.

La economía española inició el año con vigor tras haber crecido un 5,1 % en 2021, remontando tras la pandemia, pero los problemas de suministros y la escalada de precios ligados a la invasión rusa de Ucrania han puesto freno a la actividad en el primer y segundo trimestre del año, según el informe comunitario.

A partir del tercer trimestre, el crecimiento debería acelerar apoyado en el turismo, las inversiones del plan de recuperación y un cierta reactivación del consumo privado, según el análisis de la Comisión, que advierte, no obstante, de que el deterioro del poder de compra de los hogares por la inflación y la caída de los salarios reales tirarán a la baja del PIB.

RIESGO POR INFLACIÓN

La Comisión avisa de que «los riesgos a la baja predominan en un contexto de gran incertidumbre global» y destaca entre estos la inflación, motivada por una subida de los precios energéticos «más rápida en España que en la mayoría de países de la eurozona» y que se está trasladando cada vez más a otros productos.

Un mayor aumento de los precios podría afectar sobre todo al transporte, la construcción y la industria electrointensiva y minar aún más el consumo privado, señala.

Bruselas prevé que el aumento empiece a moderarse a mediados de año «ayudado» por las medidas del Gobierno, como los descuentos al carburante o el tope al precio del gas, de modo que en 2022 la tasa de inflación se situaría en el 6,3 %, pero en 2023 bajaría hasta el 1,8 %.

En cuanto al desempleo, la Comisión destacó que está en su nivel más bajo desde 2008 y se espera que «el mercado laboral siga fuerte», con lo que ha mejorado su previsión: proyecta que la tasa de paro bajará al 13,4 % en 2022 y al 13 % en 2023, nueve décimas menos de lo estimado en noviembre.

REDUCCIÓN DE DÉFICIT Y DEUDA

La parte positiva de la panorámica esbozada por la Comisión es la mejora de las previsiones fiscales y de empleo.

Bruselas destaca que el paro cerró 2021 en su nivel más bajo desde 2008 y proyecta que la tasa baje al 13,4 % en 2022 y al 13 % en 2023, en ambos casos nueve décimas por debajo de su última proyección, pero avisa de que el crecimiento de los salarios inferior al aumento de los precios hará que los hogares pierdan poder adquisitivo.

Por su parte, el crecimiento económico y la «fortaleza» de la recaudación tributaria, sobre todo por impuestos a la producción e importación, harán que el déficit público baje del 6,9 % al cierre de 2021 hasta el 4,9 % este año y al 4,4 % el próximo.

No obstante, Bruselas avisa de que las medidas que se adopten por el conflicto ucraniano «pesarán sobre el déficit» y que la indexación de las pensiones conforme al IPC «podría resultar en gastos más altos de lo previsto» si persiste la elevada inflación.

La deuda pública también bajará al 115,1 % del PIB en 2022 y al 113,7 % en 2023, en ambos casos menos de lo anticipado en noviembre.

RECORTE DE LAS PREVISIONES PARA LA EUROZONA

Por otro lado, la CE recortó este lunes más de un punto su previsión de crecimiento del producto interior bruto (PIB) de la eurozona en 2022, hasta el 2,7 % desde el 4 % que proyectó en febrero, por el impacto de la guerra rusa en Ucrania, y estima que la inflación media este año alcanzará el 6,1 %.

De forma idéntica, la expansión económica este año para el conjunto de la Unión Europea también la sitúa en el 2,7 %, lo que supone de nuevo una rebaja de 1,3 puntos porcentuales, mientras que el crecimiento de los precios en el bloque será del 6,8 %, según las previsiones de primavera del el Ejecutivo comunitario.

Para el ejercicio de 2023, Bruselas prevé que el crecimiento del PIB será del 2,3 % tanto en la zona euro como en los Veintisiete, así como que la inflación se moderará hasta el 2,3 % y el 3,2 %, respectivamente.

Bruselas argumentó esta actualización a la baja por los «nuevos retos» que ha provocado la invasión de Ucrania ante unas perspectivas económicas que antes de la guerra pronosticaban una expansión «prolongada y robusta».

En concreto, las autoridades comunitarias señalan que la guerra «está exacerbando los vientos de cara a los que ya se enfrentaba el crecimiento» económico a través del aumento del precio de materias primas, especialmente la energía, y de nuevos problemas en la cadena de suministros,

«La invasión rusa de Ucrania está causando un sufrimiento y una destrucción sin precedentes, pero también está afectando a la recuperación económica de Europa. La guerra ha derivado en un aumento de los precios energéticos y ha causado más problemas en las cadenas de suministro, por lo que la inflación se mantendrá ahora alta por más tiempo», resumió el comisario de Economía, Paolo Gentiloni.

En cuanto al incremento de los precios, las nuevas previsiones incluyen una «considerable» revisión al alza en comparación con el cálculo de febrero, que para 2022 era de 3,5 % en el área de la moneda común, por lo que la inflación esperada ahora es del 6,1 %.

No obstante, los servicios económicos del Ejecutivo comunitario creen que los precios alcanzarán su pico en el segundo trimestre de este año, con una tasa interanual del 6,9 %, para posteriormente «bajar gradualmente» con el curso de los meses.

Por países, los que registrarían un mayor crecimiento económico según las previsiones de Bruselas serían Portugal (5,8 %), Irlanda (5,4 %), Malta (4,2 %), España (4 %), Austria (3,9 %) y Eslovenia y Polonia (3,7 %).

Por el contrario, los socios del bloque con las tasas de expansión económica más moderadas en 2022 serían Estonia (1 %), Alemania y Finlandia (1,6 %), Lituania (1,7 %), República Checa (1,9 %) y Bélgica y Letonia (2 %).

Pero en cualquier caso, la Comisión Europea advierte de que los «riesgos» para la economía europea dependen «enormemente» de la evolución de la guerra y «en especial» de su impacto en los mercados energéticos.

De hecho, el análisis de Bruselas incluye un escenario mucho más severo caracterizado no sólo por unos precios energéticos incluso por encima de lo esperado, sino también por un «corte completo» en el suministro de gas desde Rusia que absorbería prácticamente todo el crecimiento del PIB en la zona euro, puesto que lo encogería hasta el 0,2 % este año y dispararía la inflación por encima del 9 %.

Editado por Miriam Burgués y María Moya