El Eurogrupo busca cerrar los flecos de los créditos del MEDE para hacer frente a la pandemia

El presidente del Eurogrupo, Mario Centeno, visto en una pantalla durante una videoconferencia con el Comité de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo. EFE/EPA/OLIVIER HOSLET/ARCHIVO

Bruselas (EuroEFE).- Los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona, el Eurogrupo, intentarán este viernes cerrar los detalles de la línea de crédito de 240.000 millones de euros que habilitará el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el fondo de rescate europeo, para que los países hagan frente a la pandemia.

Esta línea forma parte del paquete de medidas aprobado por los líderes comunitarios el 23 de abril para ayudar a los Estados en la respuesta inmediata al coronavirus, que incluye también el nuevo fondo «Sure», con 100.000 millones en créditos para medidas de empleo, y un programa por el que el Banco Europeo de Inversiones movilizará hasta 200.000 millones en préstamos para empresas.

El objetivo del Eurogrupo es que la línea del MEDE pueda estar disponible el 1 de junio, aunque de momento ningún país ha indicado que vaya a solicitarla.

Para ello los ministros deben concretar su alcance, durante cuánto tiempo se podrá acceder a ella y qué vencimiento tendrán los créditos y cómo se vigilará que los países beneficiarios cumplen las condiciones.

En cuanto al alcance, el acuerdo cerrado prevé que cada país podrá recibir un préstamo de hasta el 2 % de su PIB para costear gastos sanitarios, directos o indirectos, generados por la pandemia y que las condiciones se limitarán a que usen el dinero para este fin y a largo plazo vuelvan a una situación económica sostenible.

La línea se diferencia así de los tradicionales rescates financieros, que llevaban aparejadas condiciones macroeconómicas como privatizaciones o reformas estructurales.

Fuentes europeas explican que no se espera que cambie esta interpretación y que la Comisión Europea trabaja en un modelo de «plan de respuesta estandarizado» para especificar las condiciones de los créditos, que sería una especie de versión suavizada de los Memorandos de Entendimiento que se firmaron con los rescates.

Descartan además que la Comisión vaya a poder exigir más condiciones a posteriori, como temen algunos países.

En cuanto a la vigilancia, se prevé que la lleve a cabo el Ejecutivo comunitario, sin visitas de la estigmatizada «troika» a los países. Más abierta está la cuestión de cómo suspender la línea una vez pase la pandemia y de la madurez de los préstamos.

De momento, la Comisión confirmó este jueves que todos los países de la eurozona están en condiciones de acogerse a esta línea ya que la situación de sus economías y finanzas públicas es fundamentalmente sólida, según el análisis que presentará mañana a los ministros.

Fuentes europeas esperan que este viernes se llegue a un acuerdo sobre el MEDE que permita que el 1 de junio la línea esté en funcionamiento.

Los ministros abordarán además, las previsiones de la Comisión que proyectan una recesión del 7,7 % en la eurozona este año y una recuperación desigual entre países a partir de 2021.

Editado por Miriam Burgués