El fondo de rescate propone un «amortiguador» para paliar crisis imprevistas

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Imagen de archivo de una agencia de empleo alemana. [EFE-EPA]

Bruselas (EuroEFE).- El fondo de rescate europeo propuso este jueves crear, en su seno, un «fondo de estabilización» dotado con 250.000 millones de euros para conceder préstamos con bajos intereses y ciertas condiciones a los Estados que lo necesiten para hacer frente a crisis imprevistas que amenacen la estabilidad financiera.

Los créditos podrían alcanzar hasta el 4 % del PIB del país receptor, deberían ser devueltos en un plazo de diez años y estarían condicionados a que la crisis sea grave y por causas externas a la propia gestión económica del país, según el plan recogido en un artículo publicado por economistas del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).

El mayor riesgo de crisis graves y asimétricas, por la guerra de Ucrania o el cambio climático, así como el escaso margen fiscal en muchos países por los «niveles récord de deuda» y los estímulos aportados en la última década incrementan la «urgencia» de poner en marcha un mecanismo que permita asegurar la estabilidad fiscal en el área del euro, defienden.

Para ello proponen crear un fondo que funcionaría de manera similar a la línea de crédito por la pandemia que el MEDE activó en 2020 con 240.000 millones de euros y que ningún país ha llegado a solicitar a pesar de que se aligeraron las condiciones precisamente para evitar el estigma político de acudir al organismo que gestionó los rescates en la crisis financiera.

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En el caso del propuesto «fondo de estabilización», el acceso a los créditos estaría condicionado a que el país no tenga abierto un procedimiento por déficit excesivo o desequilibrios macroeconómicos ni esté sujeto a un programa de ajuste, lo que podría reducir los potenciales beneficiarios puesto que a cierre de 2021 la mitad de los socios superaban el tope del 3 % de déficit.

También estaría vinculado a un indicador numérico, como el nivel de desempleo, para asegurar es una crisis importante y generada por factores externos y tendrían que comprometerse a usar los fondos para la estabilización de sus economías, con el fin de evitar que el dinero se malgaste o dedique a objetivos políticos, «por ejemplo, bajadas de impuestos para los ricos políticamente motivadas», dice el artículo.

A juicio de los economistas, este modelo tiene ventajas sobre otros posibles mecanismos de estabilización, en particular, que se evita el riesgo moral puesto que los créditos deben ser devueltos y que podría estar en marcha más rápido que otros fondos al establecerse en el marco del MEDE y operativo en «meses» una a vez acordados.

Además los Estados no tendrían que aumentar el capital que aportan al MEDE y no tendría coste para los contribuyentes, lo que «podría hacerlo particularmente atractivo» para aquellos Estados con poca probabilidad de tener que acudir a cualquier mecanismo de estabilización.

Y es que este tipo de fondo sería especialmente interesante para los Estados cuyos costes de financiación en el mercado son mayores de los que paga el fondo de rescate y trasladaría a unos potenciales préstamos.

El debate sobre la necesidad de crear un mecanismo de estabilización fiscal en la eurozona no es nuevo: se reavivó tras la pasada la crisis financiera y ha vuelto a surgir en el contexto de la revisión de las normas fiscales europeas y dos años de crisis sin precedentes.

En un intento por avanzar en esta dirección, en 2019 se pactó un «instrumento presupuestario para la convergencia y competitividad» dotado con 17.000 millones del presupuesto comunitario como embrión de una posible capacidad de estabilización.

La covid-19 dio al traste con esa inicitiva, pero permitió pactar un fondo de recuperación mucho más potente, de 800.000 millones de euros, financiado con deuda conjunta y con una parte en subvenciones. Aunque el fondo Next Generation tiene fecha de caducidad en 2026, la guerra en Ucrania está suscitando ya el debate sobre si sería bueno ampliarlo o crear un nuevo instrumento permanente que garantice una respuesta conjunta a futuras crisis.

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Editado por F.Heller