El Eurogrupo asume que la guerra ralentizará la economía de la eurozona

El Eurogrupo asume que la guerra ralentizará la economía de la eurozona

La vicepresidenta de Asuntos Económicos del Gobierno, Nadia Calviño. EFE/EPA/JULIEN WARNAND

Luxemburgo (EuroEFE).- Los ministros de Economía y Finanzas de la zona euro (Eurogrupo) asumieron este lunes en Luxemburgo que la guerra en Ucrania iniciada por el presidente ruso, Vladímir Putin, reducirá drásticamente el ritmo de la recuperación económica, aunque no tanto como para provocar una contracción del PIB de la eurozona en el conjunto del año.

Las consecuencias de la invasión de Ucrania fue el plato fuerte del encuentro de los Diecinueve, que llegaron a la cita conscientes de que la agresión tendrá un impacto importante sobre el Producto Interior Bruto (PIB) de los socios del euro, aunque todavía no se atreven a cuantificarlo.

«Somos conscientes de que el crecimiento económico se ralentizará este año», señaló el presidente del Eurogrupo, Paschal Donohoe, en la rueda de prensa posterior al encuentro, en la que también subrayó que «muchos economistas» todavía proyectan «cifras positivas de crecimiento» para este año en las economías de la moneda común.

En la misma línea, el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, afirmó antes del encuentro que «el impacto económico está ahí» y, aunque «es demasiado pronto» para detallar su magnitud, la expansión del PIB en 2022 «no llegará al nivel de crecimiento de previsiones anteriores», que la cifraban en febrero en un 4 %.

El italiano, que presentará las nuevas estimaciones de Bruselas el 16 de mayo, subrayó que la eurozona afronta un periodo de «alta inflación» que cada vez afecta a más productos, pero también se beneficia del impulso que da la recuperación registrada el pasado año, que mantendrá la expansión de la economía «en territorio positivo» en el conjunto de 2022.

«Por supuesto existen riesgos, pero también hay mucha energía en nuestras economías para mantener en marcha un crecimiento reducido, bastante reducido», expresó el responsable de Economía del Ejecutivo comunitario.

EL DEBATE SOBRE LAS SANCIONES ENERGÉTICAS

Aunque no formaba parte del orden del día del Eurogrupo, el debate sobre el alcance del siguiente paquete de sanciones contra Rusia por las atrocidades cometidas en varias ciudades ucranianas por sus tropas se coló en el encuentro, en particular una discusión «general» sobre si las nuevas represalias deben incluir el veto al gas y el petróleo rusos, que retomarán este martes ya en formato a Veintisiete.

En este ámbito, Alemania y Austria se mostraron reacios a que la UE decrete un embargo a todos los combustibles fósiles y recordaron que muchos países dependen enormemente del gas de Moscú, aunque el alemán Christian Lindner pareció abrir la puerta a restringir el petróleo y el gas rusos.

«En este momento no es posible cortar los suministros de gas. Necesitamos algún tiempo, por lo que debemos diferenciar entre petróleo, carbón y gas en este momento», dijo el titular alemán de Finanzas en declaraciones a la prensa.

Con un mensaje positivo, el austriaco Magnus Brunner recordó que su país es muy dependiente del gas ruso y pidió mantener la cabeza «fría» a la hora de decidir el alcance de las sanciones a Moscú para que no afecten al bloque más que al Kremlin.

Frente a estos dos países, el ministro de Finanzas de Bélgica, Vincent van Peteghem, aseguró, por su parte, que su país «definitivamente no se opondrá» a un embargo al petróleo ruso, mientras que la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, evitó aclarar la posición del Gobierno español y apostó por sanciones que logren «parar la guerra de Putin con el mínimo coste» para la UE.

Frente a estas posiciones de los países, el vicepresidente económico del Ejecutivo comunitario, Valdis Dombrovskis, aseguró que para Bruselas, que trabaja en el diseño del nuevo paquete de represalias, ninguna opción está » fuera de la mesa».

«Estamos analizando escenarios para entender qué supondría que el suministro de gas ruso sea cortado, ya sea porque la UE lo decide en sus sanciones o si Rusia decide pararlo. Aunque no sin problemas, es posible gestionarlo», afirmó.

ESPAÑA Y PAÍSES BAJOS ABOGAN POR RELAJAR LAS REGLAS FISCALES

Por otra parte, España y Países Bajos sellaron este lunes una alianza a favor relajar reglas fiscales europeas, que ponen límites al déficit y la deuda de los socios comunitarios, a través de un documento conjunto que aboga por una revisión que permita que la consolidación presupuestaria sea «gradual y realista, pero también ambiciosa».

El texto fue presentado por Calviño, y su homóloga neerlandesa, Sigrid Kaag, en una rueda de prensa en los márgenes del Eurogrupo.

El movimiento busca romper con la lógica de bloques que ha dominado durante los últimos años el debate sobre el futuro del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, en el que los países del sur reclamaban su relajación y las capitales del norte abogaban por cambios menos profundos.

 

«En un contexto de altos niveles de deuda, los Estados miembros deberían comprometerse de forma creíble a construir colchones fiscales para estar preparados para la próxima crisis a través de estrategias de consolidación específicas para cada país que sean realistas y graduales, pero también ambiciosas, así como compatibles con el crecimiento económico y la creación de empleo», señala el documento.

El texto refleja las ambiciones tradicionales de Países Bajos, encuadrado en el grupo del norte, a través del énfasis en la sostenibilidad fiscal «eficiente» y también recoge las demandas del grupo del sur con la mención al establecimiento de sendas presupuestarias concretas para cada país que sean realistas y no ahoguen el crecimiento del PIB.

Madrid y La Haya apuestan también por sustituir los «objetivos a medio plazo» de consolidación fiscal por una «regla simple de gasto» que sería «más comprensible, fácil de aplicar y contracíclica», especialmente si se acompaña con «cláusulas de escape» que permitan suspender las reglas ante «eventos extraordinarios» que se escapen al control de los gobiernos.

En este sentido, las dos capitales añaden que el nuevo marco fiscal «debería tener en cuenta el enorme esfuerzo inversor» que el bloque debe acometer para impulsar las transiciones digital y ecológica, siendo la segunda «crucial» para reducir la dependencia de los combustibles fósiles procedentes de Rusia.

Al mismo tiempo, remarcan que «serán vitales» tanto reformas que mejoren el entorno de negocios y establezcan los incentivos correctos para promocionar un esfuerzo inversor del sector privado» como «sustanciales» inversiones públicas nacionales y de la UE.

En cualquier caso, y teniendo en cuenta las «circunstancias nacionales», el nuevo sistema debería incluir «salvaguardas claras para que la Comisión y el Consejo puedan actuar en el caso de que algún país incumpla la senda de consolidación establecida.

«Europa está viviendo tiempos sin precedentes con graves consecuencias para la inflación, el crecimiento económico y las finanzas públicas», argumentan España y Países Bajos en el texto, en el que piden no olvidar debates «clave» para el bloque en el medio plazo.

En la rueda de prensa en la que ambas políticas presentaron el texto, la vicepresidenta española, Nadia Calviño, resaltó que es el momento de «dejar atrás los viejos debates y prejuicios» y apostar por actuar con «unidad y determinación».

«Clasificar a países y seguir en las posiciones tradicionales que han llevado a debates divisivos y no nos han dejado progresar en los últimos años no es productivo ahora», enfatizó.

En una línea similar, la ministra de Finanzas de Países Bajos, Sigrid Kaag, destacó que el mensaje de los dos países «en un momento de crisis y sufrimiento humano» es «un mensaje de fuerza, de esperanza y también de resiliencia».

«El punto político aquí es no perder energía y tiempo en diferencias superficiales, centrémonos en terreno común, construyamos desde el terreno común y demostremos a nuestros ciudadanos y contribuyentes que la UE es realmente más que un mercado interior, es una comunidad de valores», remarcó.

BRUSELAS VE «EN LA BUENA DIRECCIÓN» ESTA CONTRIBUCIÓN

Al respecto, Gentiloni aseguró que el documento conjunto va «en la buena dirección» y es «muy cercano» a la discusión sobre el asunto que está teniendo lugar entre los socios comunitarios estos meses.

«Encuentro muy interesante y bueno el hecho de que este texto sea firmado por dos países como España y Países Bajos, que en nuestra clasificación habitual están en posiciones muy diferentes», destacó en una rueda de prensa el italiano, pocas horas después de que Madrid y La Haya dieran a conocer el documento.

A juicio del ex primer ministro italiano, se trata de una «muy buena contribución» al debate puesto que va «en la buena dirección», aunque añadió que «no se le puede pedir que resuelva todos los problemas» que rodean a la reforma.

Además, a pesar de valorar el paso de estos dos socios, el responsable de la cartera económica del Ejecutivo comunitario, no obstante, recordó que es Bruselas la institución competente para plantear una propuesta legislativa al respecto.

Por su parte, Donohoe también se pronunció y subrayó que «es el tipo de iniciativa que refleja el hecho de que el Eurogrupo está trabajando duro para encontrar consensos en áreas que han sido muy complicadas».

«Ver a dos colegas llegar a acuerdos e intentar ofrecer una visión común en asuntos importantes es en sí mismo de gran valor y señala nuestra capacidad de avanzar en asuntos difíciles en lo que queda de año», añadió el irlandés.

Editado por M.Moya

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