El FMI ve difícil esquivar la recesión para varios países en Europa

El FMI ve difícil esquivar la recesión para varios países en Europa

La señal del Fondo Monetario Internaciona, en su edificio en Washington, en una fotografía de archivo. EFE/EPA/Jim Lo Scalzo /Archivo

Washington (EuroEFE).- El Fondo Monetario Internacional ve difícil que varias economías europeas, empezando por Alemania, puedan esquivar la recesión en la actual coyuntura, aunque dicha recesión sea «suave», y cree imprescindible que la región acelere las medidas para reducir su dependencia energética de Rusia.

El FMI publicó este viernes su informe sobre coyuntura y perspectivas en Europa, que apunta a una previsión de crecimiento de las economías avanzadas de la región del 3 % (un punto menos que lo que calculó en enero) y del 3,2 en el caso de las emergentes (1,5 puntos menos).

Aunque estas estimaciones están marcadas por la incertidumbre y pueden incluso haberse quedado anticuadas.

En este cálculo, el Fondo no cuenta a Rusia, Bielorrusia ni Ucrania -cuyas caídas de crecimiento son mucho mayores a causa del conflicto- ni tampoco incluye a Turquía.

Durante la rueda de prensa de presentación de este informe, el director del fondo para Europa, Alfred Krammer, advirtió que las grandes economías del continente, a excepción de España, ya no están creciendo -están en el entorno de crecimiento «cero», según señaló- y algunas pueden entrar en recesión técnica, aunque sea «suave».

La que más riesgo corre es la primera economía de la región, Alemania, tanto por su dependencia energética de Rusia como por los problemas que está teniendo en las cadenas de suministro. Y aunque esa recesión sea «suave» es muy posible en el caso de este país, según Krammer.

El informe, por otro lado, especula sobre distintos escenarios en caso de que la guerra de Ucrania se prolongue, y hace una estimación de lo que podría pasar si Rusia corta el suministro de gas: si dicho corte dura seis meses será soportable, pero si se prolonga un año la caída media del PIB en la región puede ser del 3%, con intervalos por países que irían del 1 % al 6 %, en este último caso en Alemania.

De ahí la necesidad apuntada por Krammer y repetida a lo largo del informe de que Europa acelere las medidas para reducir su dependencia energética rusa buscando otros suministros de gas -como el licuado- y apostando por las energías renovables.

LOS COSTOS SOCIALES Y ECONÓMICOS DE LA GUERRA

El informe del FMI alerta por otra parte del riesgo de «tensiones sociales» en Europa ante la fuerte subida de los precios energéticos y alimentarios en la región, y cree que el mayor peligro se da en los lugares con mayor acogida de refugiados ucranianos.

La salida de Ucrania de 5 millones de refugiados es una catástrofe humanitaria que, según el fondo, Europa tiene que abordar de forma conjunta, y así señala que la UE tiene que «compartir los costos» de la acogida de refugiados que soportan unos pocos países.

 

Sobre todo Polonia, que se está gastando, dijo Krammer, entre medio punto y un punto de su producto interior bruto (PIB) en la atención a los refugiados.

El informe considera que a corto plazo habrá que poner en marcha programas de ayudas para acoger a los refugiados, y planes económicos que se adapten a su llegada, como incentivos a la contratación de ucranianos que han tenido que huir de su país.

NUEVAS POLÍTICAS ANTE UNA NUEVA COYUNTURA

Y es que el informe deja claro que la guerra de Ucrania debe llevar a la región a replantearse buena parte de sus políticas de gasto, hasta ahora centradas en aplacar los efectos de la pandemia, y centrarse en las consecuencias que ya está teniendo el citado conflicto.

La guerra ha «eclipsado» la aún «incompleta» salida de la pandemia en Europa, dice el fondo, que advierte que la subida de precios de la energía y los alimentos causará «estragos» en la demanda, alterará los flujos comerciales y «exacerbará» los cuellos de botella de las cadenas de suministro.

Con este panorama, el informe avisa a los países europeos que deben abordar nuevos retos y pensar en nuevas medidas.

En el plano fiscal, apuesta porque los estabilizadores automáticos -las partidas presupuestarias que se ven alteradas por los cambios en la actividad, como las destinadas a prestaciones por desempleo- «operen libremente» mientras que haya un replanteamiento de los programas de ayuda.

LA VOLATILIDAD QUE NO CESA

Todo en un contexto de fuerte incertidumbre en el que, según el FMI, también los bancos centrales, especialmente el Banco Central Europeo, deben estar pendientes no sólo de la elevada inflación, sino también de la evolución económica para tener maniobras de respuesta.

El informe, en concreto, la reducción de compra de activos para evitar sustos.

Alfred Krammer apuntó que el BCE debe continuar con la «normalización» de la política monetaria aunque siempre pendiente de los datos, desde la evolución económica a la presión que la coyuntura ejerza sobre los precios.

Editado por M.Moya