La UE ha evitado una crisis social y de empleo “masiva” durante la pandemia, pero persiste la incertidumbre

EFE/Archivo

Bruselas (EuroEFE).- La Unión Europea (UE) ha logrado evitar hasta ahora una crisis social y de empleo “masiva”, pero persisten las incertidumbre sobre la duración de la pandemia de covid, la recuperación económica y su impacto en los grupos más vulnerables, según un informe publicado este miércoles por la Comisión Europea. Por ello, Bruselas insta a los países de la eurozona a mantener en 2021 las políticas de estímulo económico.

El documento, que forma parte del Semestre Europeo -el ciclo de coordinación económica de la UE-, pone de relieve que las medidas adoptadas en los primeros meses de la pandemia han permitido amortiguar el impacto de la crisis, con diferencias entre países, en función de su situación de partida.

Los Estados miembros que ya atravesaban un momento difícil “ahora están aún más expuestos a vulnerabilidades”, indica el Informe conjunto de Empleo, que ofrece una visión de los principales elementos a nivel laboral y social en los estados miembros en el último año.

El texto recuerda que antes de que estallara la crisis, en la UE había un crecimiento del empleo constante, aunque en desaceleración, una tendencia que sufrió un vuelco con la pandemia.

El empleo total en la UE, que había aumentado en 15 millones de personas desde mediados de 2013, cayó en 6,1 millones entre el cuarto trimestre de 2019 y el segundo de 2020, el descenso más pronunciado observado nunca en dos trimestres sucesivos.

No obstante, la rápida reacción de los países, con la adopción de reducciones de jornada y otras medidas para contener el impacto, han limitado de momento el aumento del desempleo, que solo subió un punto porcentual en septiembre de 2020 (aunque entre los jóvenes e inmigrantes ha tenido gran impacto).

A evitar la hecatombe ha ayudado, entre otras cosas, la adopción de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), una medida que ha evitado los despidos a corto plazo, financiada parcialmente con SURE, un nuevo fondo contra el desempleo de la UE.

El recurso a los ERTE “ayudó a abordar las consecuencias inmediatas de la crisis y evitó un aumento del desempleo”, indica el informe, que alerta de que “sin embargo, cuanto más dure la crisis, hay mayor riesgo de subvencionar puestos de trabajo en empresas que ya no son viables”.

Por ese motivo considera que al plantear la eliminación gradual de esos esquemas “es importante sopesar cuidadosamente, por un lado, la necesidad de proteger a las empresas y a los empleados mientras las condiciones económicas lo requieran y, por otro, la implantación de políticas para promover el cambio estructural y la reasignación de trabajadores (por ejemplo, mediante incentivos de contratación bien diseñados y medidas de readaptación profesional)”.

 

El informe también menciona el riesgo de aumento de la pobreza, sobre todo entre los grupos más vulnerables.

Antes de la crisis del covid-19, el número de personas en riesgo de pobreza o exclusión social había disminuido por séptimo año consecutivo. En 2019 había unas 92,4 millones de personas en esa situación, 2,3 millones menos que un año antes.

La situación es especialmente difícil para los no nacidos en la UE, las familias con hijos y quienes sufren de una discapacidad, que se han visto afectados durante la crisis de manera “desproporcionada”, ante la “presión sin precedentes” que han sufrido los sistemas sanitarios, de protección social y de educación.

Según el informe, el aumento del desempleo y la inactividad por la pandemia hace “muy poco probable” lograr el objetivo de Europa 2020 de reducir en 20 millones el número de personas en situación de pobreza o exclusión social, en comparación con 2008.

La situación actual plantea desafíos para los sistemas de protección social, en particular en lo que respecta a garantizar de manera sostenible ingresos adecuados y la prestación de servicios de calidad, especialmente para aquellos que más los necesitan.

Entre otras recomendaciones, el documento considera “clave” para mitigar el impacto negativo de la crisis y apoyar la transición de los desempleados hacia nuevos puestos de trabajo, el acceso a planes de prestaciones por desempleo con niveles y duración adecuados.

Hay que mantener en 2021 las políticas de estímulo económico

Por otro lado, la CE instó este miércoles a países de la eurozona a mantener en 2021 las políticas de estímulo económico para respaldar la recuperación de la pandemia de coronavirus y a que retiren las medidas de apoyo cuando la situación epidemiológica y económica lo permita.

Bruselas se pronunció en ese sentido en su recomendación de política económica para los países del euro publicada este miércoles.

Recalcó que mientras persista la emergencia sanitaria las políticas fiscales de apoyo deberían mantenerse en todos los Estados miembros de la eurozona durante 2021 y que estas deberían estar adaptadas a las circunstancias de cada país y ser “oportunas, temporales y dirigidas a un objetivo”.

“A medida que continúan materializándose los riesgos a la baja, los Estados miembros deberían seguir coordinando acciones para abordar de manera eficaz la pandemia, apoyar la economía y respaldar una recuperación sostenible”, resaltó el Ejecutivo comunitario.

Destacó que cuando las condiciones epidemiológicas y económicas lo permitan, se tendrán que retirar “de manera progresiva” las medidas de apoyo “de un modo que mitigue el impacto social y laboral de la crisis”.

Y llamó a que entonces se adopten políticas orientadas a “conseguir posiciones fiscales prudentes en el medio plazo y a garantizar la sostenibilidad de la deuda, al tiempo que se aumentan las inversiones”.

La CE pidió a los países aplicar reformas que “fortalezcan la cobertura, adecuación y sostenibilidad de los sistemas de protección social y de salud”.

Asimismo, llamó a prestar atención a la “calidad” de las medidas presupuestarias, a mejorar la gestión de las finanzas públicas y a usar revisiones sobre el gasto público para concentrarlo en la recuperación.

Bruselas planteó “mitigar el riesgo de más divergencias y mejorar la resiliencia económica y social en la eurozona implementando reformas que fortalezcan la productividad y el empleo, aseguren una asignación fluida de recursos y mejoren el funcionamiento de los mercados y la administración pública”.

También propuso incrementar los niveles de inversión pública y privada para respaldar una recuperación consistente con unas transiciones ecológica y digital “justas e inclusivas”, así como eliminar las restricciones “innecesarias” del mercado único.

Editdado por Miriam Burgués