La ruta de Eneas, nuevo itinerario cultural para conectar con el Mediterráneo

Ruta de Eneas itinerario cultural para conectar el Mediterráneo

El foro romano en la capital italiana. EFE/Andrea Cuesta

Roma (EuroEFE).- La travesía del héroe Eneas desde una Troya en llamas hasta la futura Roma ha sido certificada como itinerario cultural por el Consejo de Europa, una mención que reconoce «el prestigio» de una ruta que quiere conectar a los ciudadanos, y no solo europeos, con «las raíces y los valores mediterráneos», según su impulsor, Giovanni Cafiero.

«Esta ruta es importante por los valores que promueve, especialmente por la idea de que el progreso viene de la mezcla de culturas y no de las políticas de fronteras», explicó a Efe este arquitecto italiano experto en territorio y bienes culturales que dirige la Asociación Ruta de Eneas.

Según relata el poeta romano Virgilio en la famosa epopeya que le dedicó, la «Eneida», el joven Eneas, héroe de la guerra de Troya, logró escapar tras la caída de la ciudad y, junto a su hijo y su padre, inició una odisea que les llevaría desde la actual Turquía hasta Italia, pasando por Albania, Grecia y Túnez.

Tras pasar por lugares como Cartago o Sicilia, este personaje de la mitología grecorromana hijo de Afrodita y cuyas hazañas también son relatadas en la «Iliada» de Homero, terminó su viaje en la región del Lacio (centro de Italia), donde se convirtió en rey y donde sus descendientes, Rómulo y Remo, fundaron la ciudad de Roma.

Siglos después, esa misma ruta cruza tres parques nacionales y seis lugares reconocidos como Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) que enriquecen este itinerario y que, finalmente, ha conseguido la denominación de itinerario cultural, junto a otras rutas como el Camino de Santiago.

«Esta mención es un reconocimiento de prestigio y calidad que permitirá llamar más la atención de las instituciones para poder encontrar financiamiento y crear proyectos con las comunidades locales y los entes públicos de todas estas regiones», apuntó Cafiero.

Pero para el presidente de la organización, el certificado otorgado por el Consejo de Europa el pasado 26 de enero también reconoce el esfuerzo que realizó la Asociación Ruta de Eneas con esas instituciones locales y regionales para «llevar hasta un nivel internacional este proyecto».

presidente de la ruta de Eneas

El presidente de la Asociación Ruta de Eneas, Giovanni Cafiero en una entrevista a Efe. EFE/Andrea Cuesta

Ahora, la organización italiana espera que los turistas se sientan atraídos por «un viaje de cultura y de formación» más allá de los monumentos que podrán y que ya son famosos, como el Foro Romano, el Parque Histórico de Troya o el Parque Nacional albanés de Butrinto, para conocer los pequeños pueblos y yacimientos arqueológicos que dejan constancia de los pasos del mito.

Otro elemento central de la ruta es la conexión con la Naturaleza y el respeto hacia ella, unos valores enfatizados por los bellos paisajes naturales que componen este itinerario y que para Cafiero suponen «la base de las civilizaciones mediterráneas».

«El mundo antiguo consideraba el medioambiente como algo que se debe respetar y alabar, una idea que estamos olvidando tras un período en el que hemos seguido modelos económicos que prescinden de la Naturaleza y que ahora estamos recuperando con las ideas de sostenibilidad y cambio climático», resumió.

Pero además de la belleza de la Naturaleza y los monumentos que componen este itinerario, lo más importante de esta travesía es ensalzar la identidad mediterránea, «que conecta a los ciudadanos de toda Europa, desde el sur de Italia hasta el norte del continente, a través de la cultura, la lengua y las instituciones europeas».

Más allá de las aventuras de Eneas, aseguró Cafiero a Efe, su historia simboliza unos valores que, en los momentos de dificultad y de crisis que traviesa la sociedad actual, resultan muy importantes, como «la resiliencia, la esperanza en el futuro y la solidaridad entre generaciones».

Editado por Sandra Municio