Merkel abre un centro de documentación sobre desplazamientos tras la guerra

La canciller alemana, Angela Merkel, en una imagen de archivo. EFE [EFE-EPA]

Berlín (EuroEFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, inauguró este lunes en Berlín el centro de documentación “Huida, expulsión, reconciliación”, tras 20 años de debate en torno a un proyecto centrado en los 14 millones de alemanes desplazados tras la II Guerra Mundial desatada por el nazismo.

El reto era enmarcar el proyecto históricamente, centrado en el sufrimiento de los desplazados alemanes, pero sin perder de vista que eso formó parte de la tragedia de una guerra de agresión desatada por Alemania.

“Sin la quiebra civilizacional que representó el Holocausto y sin la guerra desatada por Alemania no se hubiera dado después el dolor de los desplazados”, dijo Merkel en su intervención.

La ceremonia de inauguración empezó por la interpretación por parte de una orquesta de cámara de una pieza de Gustav Mahler, “Ich bin der Welt abhanden gekommen” (Estoy perdido para el mundo), basada en un poema de Friedrich Rückert.

Comenzar la ceremonia con una interpretación de un músico de origen judío tenía algo de declaración de principios, tras el largo debate que había habido en torno a un centro que muchos temían que pudiera ser un lugar donde se cultivara el revanchismo.

Posteriormente, la directora del centro, Gundula Bavendamm, dejó más clara la intención de esquivar todo lo que pudiera tener una sospecha de nacionalismo alemán al empezar su intervención recordando una obra del artista sudafricano William Kentridge, basada en “Fuga de la muerte” de Paul Celan, considerado como el poema por excelencia del Holocausto.

UN CONSENSO DIFÍCIL PARA EL RECUERDO

Esa concepción, que tiene el foco en el destino de los 14 millones de alemanes desplazados, pero a la vez recuerda el origen de toda la tragedia y apunta también a otros casos de desplazamientos colectivos más recientes, es lo que ha hecho posible un consenso sobre el centro no solo en Alemania sino también en los países del este de Europa.

“Las discusiones no fueron fáciles, pero eran necesarias para llegar a un consenso, y hoy me alegro de la presencia de los embajadores de Rusia, Polonia y la República Checa”, dijo la canciller.

Merkel se mostró convencida de que había que buscar un camino para que se pudiera recordar el dolor de los desplazados que, dijo, no terminó con la llegada a un lugar seguro, ya que la pérdida de su lugar de origen les siguió acompañando durante toda su vida, muchas veces sin poder expresarlo.

“En la RDA (República Democrática Alemana) estaban forzados a guardar silencio, y en Occidente tampoco se quería hablar demasiado del tema”, aseguró.

Merkel destacó que en el centro haya un archivo de testimonios de los afectados y dijo que estos eran necesarios pues las cifras, aunque son importantes, no son suficientes para mantener el recuerdo.

“Necesitamos sus testimonios. Solo ellos saben lo que es que tener que arriesgar la vida para huir, perder el lugar de origen y vivir el resto de la vida bajo el dolor de esa pérdida”, sostuvo.

LOS DESPLAZAMIENTOS HOY

Merkel recordó en su discurso que la huida y el desplazamiento siguen siendo un tema actual y que “nunca antes había habido tanta gente como ahora” que se ve “obligada a dejar su lugar de origen”.

La exposición permanente del centro -que también cuenta con una biblioteca dedicada al tema- toma en cuenta ese hecho y, al lado de los destinos de los desplazados alemanes, documenta la vida de gente que ha llegado a Alemania de otros lugares a lo largo del siglo XX y en este siglo.

Una idea, según la directora, es tener objetos asociados a una biografía y a una historia de fuga personal. Así, por ejemplo, se expone un abrigo en el que fue envuelto un niño, lo que lo salvó de morir congelado, cuando su familia tuvo que huir a través del Báltico después del fin de la guerra.

Al lado de ese abrigo hay un teléfono móvil, con la pantalla rota, que uso un refugiado sirio para orientarse en su camino hacia Alemania en nuestros días.

También hay historias de fugas relacionadas con otros conflictos, con las guerras de secesión de la antigua Yugoslavia, el genocidio perpetrado contra la minoría armenia durante la época del imperio otomano o el destino de la minoría de los rohinyá en Myanmar.

Editado por Virginia Hebrero