Experta del IPCC: Ahora más que nunca, España debe apostar por las renovables

Vista general de los molinos situados en el parque eólico de Monte Faro, en Rodeiro, Pontevedra, en una imagen de archivo. EFE/Lavandeira jr

Madrid (EuroEFE).- «Ahora más que nunca» España debería apostar por las renovables, porque la crisis energética ha subrayado la necesidad de utilizar recursos locales como son el sol y el viento, asegura en una entrevista con EFE la experta climática de la ONU Luisa F. Cabeza.

Convencida de que todavía se está a tiempo de corregir el «gran problema» de la crisis climática, esta ingeniera, una de las autoras del último informe sobre mitigación que el grupo de especialistas en cambio climático de la ONU acaba de publicar, cree que se está perdiendo «otra oportunidad de oro» en pleno declive energético favorecido por la guerra en Ucrania, que ha evidenciado la dependencia que España tiene del exterior, advierte.

«Los combustibles fósiles no tienen un precio estable en el mercado, dependemos de otros países para su suministro y no estamos pagando el coste de la contaminación por su uso», mantiene la especialista, quien defiende las renovables pese a que «no son la panacea», pues tienen sus propias limitaciones y problemas, como la falta de materiales críticos para su despliegue o el coste social que implica extraerlos.

Imagen de la experta climática de la ONU Luisa F. Cabeza

Imagen de la experta climática de la ONU Luisa F. Cabeza cedida por la científica. EFE

El nuevo documento que ha producido el grupo de trabajo III del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de la ONU (IPCC, por sus siglas en inglés) es una suerte de «receta» para frenar el calentamiento global -mantenerlo bajo el grado y medio propuesto por la comunidad científica- y evitar así sus peores consecuencias.

Entre sus conclusiones, el IPCC sugiere que para recortar a la mitad las emisiones de gases invernadero para 2030 el mundo tiene que reducir su consumo de petróleo en un 60 % y de gas en un 45 % (respecto al nivel de 2019), y caminar hacia un modelo electrificado y basado en energías renovables como la eólica o la solar fotovoltaica.

Luisa F. Cabeza defiende además el potencial de la energía solar térmica para las calefacciones y para el agua caliente sanitaria, porque «las renovables no son sólo electricidad», recuerda, y alega que esta tecnología «poco aceptada por la sociedad y poco promocionada por el Estado» está «totalmente desarrollada», es económicamente viable y podría reducir, sobre todo en verano, el uso del gas en España.

Así, lamenta que España es uno de los países que tiene más renovables pero no los está gestionando bien, y aunque valora que este país sea considerado en adelante una «isla energética», opina que precisamente debe luchar por «dejar de serlo» y establecer relaciones con países vecinos para exportar energía.

«A veces tenemos excedentes que no podemos exportar por falta de conexión con Francia», aclara la experta en energía, que además de ser profesora e investigadora en la Universidad de Lleida se ha encargado en el informe del IPCC del capítulo dedicado a la edificación.

F. Cabeza recalca que este sector es uno de los que tienen «mayor potencial» para reducir las emisiones que contribuyen al cambio climático, pero arguye que una de las principales limitaciones en España es la falta de concienciación sobre la necesidad de diseñar los edificios de modo que en su uso tengan una baja demanda energética.

Aunque hay políticas que obligan a construir con esos criterios, la ingeniera sostiene que, «no sólo en España sino en muchos otros países», el gran desafío es que «no hay una buena inspección que asegure que los edificios se están construyendo con la misma calidad que promete el proyecto».

En consecuencia, hay «un número muy bajo de edificios climáticamente aceptables» y en parte porque «el boom de la construcción en España se acabó antes de que aparecieran esas políticas» y, incluso en este punto, juzga que «tampoco se está construyendo adecuadamente».

Las ciudades, a las que el IPCC presta cada vez más atención -tanto, que en el próximo ciclo de evaluación publicará un informe específico sobe ciudades- son responsables de dos tercios de las emisiones globales de efecto invernadero, según la ONU, y el 80 % de la población española vive en este tipo de asentamientos.

Sobre el tamaño ideal para una ciudad con bajo impacto climático, F.Cabeza apunta que «hay una discusión entre científicos» porque no tienen claro «cuál es la medida de la ciudad ideal», ya que grandes urbes como Madrid o Barcelona en principio son más energéticamente eficientes desde el punto de vista de la demanda, al ser más compactas, y además el transporte público allí tiende a estimularse más que en municipios menos poblados.

Sin embargo, las grandes metrópolis se enfrentan a sus propios retos, relacionados con el abastecimiento alimentario o con la producción de energía «prácticamente imposible» en la misma urbe, y por ello esta experta propone impulsar el modelo de ciudad mediana, además de políticas para favorecer el medio rural.

Editado por M.Moya