Von der Leyen anima al mundo a seguir la senda de la UE contra el cambio climático

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. EFE/EPA/STEPHANIE LECOCQ/Archivo

Bruselas (EuroEFE).- La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, cree en la “capacidad” de España para llevar a cabo la transición ecológica, según dijo en una entrevista con Efe, en la que también animó a todos los países a presentar una hoja de ruta “clara” sobre cómo alcanzar objetivos “ambiciosos” contra el cambio climático a imagen de la Unión Europea (UE).

Con el Pacto Verde Europeo y su primera ley sobre el clima, Europa “muestra el camino” y ese es el “espíritu” con el que la UE participará este otoño a la conferencia de la ONU sobre el clima, la COP-26, en la ciudad escocesa de Glasgow, avanzó Von der Leyen.

Con los fenómenos meteorológicos extremos, el mundo “ha despertado” a la “realidad” del cambio climático, afirmó la política alemana en una entrevista por escrito sobre el paquete legislativo, bautizado como “Objetivo 55”, que presentó antes de la pausa estival y que establece la hoja de ruta para que la UE reduzca sus emisiones de CO2 en 2030 al menos en un 55 % con respecto a 1990 para alcanzar la neutralidad climática en 2050.

La Comisión Europea presenta su hoja de ruta para descarbonizar la UE en 2050

Bruselas (EuroEFE).- La Comisión Europea presentó este miércoles su hoja de ruta legislativa para colocar a la Unión Europea (UE) en la senda para despedirse del CO2 a mitad de siglo y convertir la crisis climática en una oportunidad para …

 

PREGUNTA: Son muchos los componentes de este enorme paquete de medidas. Sobre el papel, el diseño del edifico es colosal. ¿Es usted optimista o piensa que los próximos pasos de las negociaciones con los países y el Parlamento Europeo pueden ser tortuosos? ¿Qué partes del «Objetivo 55» considera innegociables o intocables para no rebajar la ambición del Pacto Verde Europeo?

RESPUESTA: Los 27 Estados miembros y el Parlamento Europeo han acordado democráticamente unos objetivos climáticos ambiciosos. Nuestro Pacto Verde Europeo tiene, por lo tanto, una sólida legitimación democrática. Por esta razón estoy segura de que podremos mantener el mismo nivel de ambición a lo largo de las negociaciones. Pero tiene usted razón: tener objetivos ambiciosos es una cosa, y concretar y describir de manera creíble el camino hacia el objetivo es una tarea más difícil. Es lo que hemos hecho y por eso creemos en el paquete legislativo equilibrado que acabamos de presentar, aunque pueda haber, naturalmente, debate sobre tal o cual planteamiento. Invitamos a todos los partidarios del cambio a que aporten sus ideas para alcanzar nuestro objetivo común de la mejor manera posible, porque nuestro nivel de ambición es ya jurídicamente vinculante. Los ciudadanos esperan que actuemos sin demora. La mayoría de los europeos quieren una vida más sana, buenos empleos y un crecimiento que no perjudique a la naturaleza. Y quieren que Europa haga posible este cambio. Ahora es responsabilidad compartida de todos los interlocutores políticos que se haga realidad. Espero con interés los debates.

P: Los proyectos legislativos destinados a lograr una reducción drástica de las emisiones de CO2 encarecerán la energía, el transporte y ciertos bienes de uso común, como los coches. ¿Se ha planteado que pueda surgir una protesta similar a la de los “chalecos amarillos”? No todo el mundo puede permitirse instalar paneles fotovoltaicos en su casa y tener un coche eléctrico en el garaje. ¿Temen que el riesgo de explosión social pueda ser mayor tras esta crisis sanitaria, que ha aumentado el número de personas en riesgo de pobreza en España y en el resto de Europa?

R: La finalidad del Pacto Verde Europeo es que los ciudadanos, las empresas y toda nuestra comunidad sigamos haciendo lo que nos gusta, que es lo que ha supuesto el éxito de nuestras empresas en los mercados mundiales. Pero ya no podemos hacerlo a expensas de nuestro planeta y de las generaciones futuras. No hay que olvidar por qué tenemos que actuar ahora: simplemente porque no podemos permitirnos los costes cada vez mayores del cambio climático. Cada vez son más frecuentes los fenómenos meteorológicos extremos en todo el mundo. Los más afectados son siempre los ciudadanos más pobres, que no pueden permitirse cambiar de residencia o reconstruir sus casas. El Pacto Verde Europeo se creó para detener el calentamiento global y desarrollar una nueva estrategia de crecimiento, orientada hacia una nueva economía circular y descarbonizada, que permita combinar creación de puestos de trabajo y oportunidades para todos, al tiempo que reduce las emisiones y preserva la naturaleza. Y todo esto hemos de hacerlo de manera justa y socialmente equitativa. Esta es la razón por la que pondremos en marcha, en primer lugar, nuestro Fondo Social para el Clima, dotado con 72.000 millones de euros: un Fondo que apoyará a las personas de rentas más bajas y las inversiones en tecnologías limpias, para reducir las facturas de los hogares vulnerables y de las pequeñas empresas, y ayudará a los ciudadanos a financiar sistemas de calefacción o refrigeración sin emisiones, a instalar paneles solares en sus casas o a comprar un coche más limpio, por ejemplo. Y no hay que olvidar que el Pacto Verde Europeo creará también riqueza y oportunidades para España. Estamos invirtiendo miles de millones en la creatividad y la capacidad de innovación de las empresas, lo que puede generar un millón de empleos verdes en la UE de aquí a 2030 y 2 millones para 2050.

P: Aunque el «Objetivo 55» está muy en consonancia con las ambiciones climáticas expuestas por el Gobierno español en su Plan Nacional Integrado de Energía y Clima. Madrid también ha expresado su preocupación por la aplicación de este mercado del carbono al transporte y a los edificios. Advierte de que debe medirse muy bien para evitar efectos no deseados y considera adecuado establecer un mecanismo de control operativo del precio del CO2, ya que considera que la dinámica actual no es sostenible. ¿Comparte esta reflexión?

R: Tenemos que afrontar la realidad. El coste de no actuar contra el calentamiento global está aumentando drásticamente en todas partes: fuertes lluvias e inundaciones en Bélgica y Alemania, temperaturas mortales en Canadá, fusión del permafrost en Siberia, sequía y agotamiento de pozos en España. El cambio climático es una realidad. Los Estados miembros de la UE están, por lo tanto, en vías de reducir su huella de carbono. Para reducir las emisiones, tenemos que fijar un precio para el carbono. Es necesario para recompensar a las industrias europeas que invierten en soluciones innovadoras y limpias. Este precio debe ser lo suficientemente elevado como para ofrecer incentivos a la inversión. Sabemos que la tarificación del carbono funciona. Nuestro actual régimen de comercio de derechos de emisión ya ha contribuido a reducir significativamente las emisiones en la industria pesada y en la generación de electricidad. Ahora proponemos un segundo régimen de comercio de derechos de emisión (RCDE) para los sectores en los que hasta ahora no se han reducido emisiones: la construcción y el transporte por carretera. Los edificios son responsables del 40 % del consumo energético de la UE y el transporte es el único sector en el que las emisiones han seguido creciendo desde 1990. Ya no podemos permitírnoslo. Pero, insisto, esta transición debe ser justa: es algo que está en el núcleo del Pacto Verde Europeo. El Fondo Social para el Clima comenzará un año antes del segundo régimen de comercio de derechos de emisión para garantizar que ya exista una compensación social para las pequeñas rentas. El transporte y la energía tienen que ser asequibles para todos. Nos hemos asegurado de que el nuevo mercado de comercio de derechos de emisión para los combustibles usados en el transporte por carretera y en la construcción comience con suficiente liquidez. Queremos que este mercado evolucione sin sobresaltos. El Fondo Social para el Clima también ayudará a las personas con ingresos más bajos a adaptarse y contribuirá a reducir los costes para los más expuestos a los cambios, a fin de garantizar que la transición sea justa y no deje a nadie atrás.

P: España también aboga por la cohesión climática en la política comunitaria porque no todos los países europeos sufren el mismo impacto del calentamiento global y quiere evitar que esta diferencia se convierta en un elemento perturbador adicional. Por ejemplo, la vicepresidenta tercera del Gobierno, Teresa Ribera, ha señalado que los bosques mediterráneos no pueden homologarse con los del resto del continente, porque su crecimiento es más lento y están más expuestos a sequías e incendios, lo que dificulta la aplicación de soluciones basadas en la naturaleza. ¿Cómo puede garantizarse esta cohesión climática con las diferentes realidades climáticas y sociales en la UE?

R: Es cierto que la situación geográfica varía enormemente en Europa. Pero los fenómenos meteorológicos extremos están afectando a todo nuestro continente. Este año hemos visto como un tornado mortal en Chequia destruía 2.000 viviendas, inundaciones en Bélgica y Alemania que han causado cientos de muertes, devastadores incendios en Chipre y en otros países del sur de Europa. Todos los europeos consideran necesaria la acción por el clima. Y Europa ayuda a cada Estado miembro a afrontar los efectos inevitables del cambio climático, a adaptarse a ellos y prevenirlos. NextGenerationEU, el plan de recuperación de Europa, invertirá sumas considerables en ayudar a España a lograr la transición ecológica y a ser más resiliente, mediante inversiones para la preservación de los espacios costeros, los ecosistemas y la biodiversidad y para la prevención de incendios forestales. Nuestro paquete de medidas sobre el Pacto Verde Europeo tiene por objeto una distribución justa de los esfuerzos y las ayudas entre los Estados miembros, para que ningún país y ninguna región queden rezagados. España seguirá siendo uno de los principales beneficiarios de los fondos de cohesión y del Fondo de Transición Justa para financiar la transición hacia una economía hipocarbónica.

P: En su opinión, ¿cuáles son los principales puntos fuertes y débiles de España frente a la gran revolución que se avecina?, ¿Cree que tendrá capacidad suficiente para llevar a cabo la denominada “destrucción creativa”?

R: Creo en la capacidad de España para realizar la transición ecológica. España ha establecido una contribución nacional ambiciosa al objetivo de energías renovables de la UE para 2030, gracias, en particular, a la energía eólica marina y a la energía solar. La UE apoyará plenamente estos esfuerzos. El presupuesto de la UE, incluidos los fondos de la política de cohesión y NextGenerationEU, aportará más de 150.000 millones de euros para impulsar inversiones sustanciales para la ecologización y descarbonización de la economía española. En el marco del Plan de Recuperación y Resiliencia español, impulsado por NextGenerationEU, España tiene previsto apoyar la descarbonización de la industria y alcanzar sus objetivos energéticos, con inversiones en movilidad urbana sostenible, eficiencia energética de los edificios y despliegue de nuevas tecnologías para energías limpias como el hidrógeno. En la actualidad, el sector del transporte, y en particular el transporte por carretera, sigue representando una gran parte del consumo energético de España. En su Plan Nacional de Energía y Clima, España pretende reducir estas emisiones en un tercio. Las inversiones de la UE y las propuestas de transporte de nuestro paquete sobre el Pacto Verde Europeo apoyarán a España en este empeño.

P: Los mercados del carbono serán uno de los principales temas de debate en la COP26. ¿Cuáles son sus objetivos como Unión Europea en este encuentro dentro de unos meses? ¿Volverá la UE a marcar el rumbo? ¿Espera contar con muchos apoyos? ¿Cree que los fenómenos meteorológicos extremos que estamos viviendo y las advertencias del sexto informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ayudarán a que la COP26 sea determinante en un cambio de rumbo global en la lucha contra la crisis climática?

R: Efectivamente, el mundo ha despertado. La antigua economía, que considera aceptables las emisiones masivas de gases de efecto invernadero, ha alcanzado sus límites. Últimamente hemos avanzado mucho. Hace un año, todavía teníamos una Administración estadounidense que apenas quería hacer nada en favor de la protección del clima, y ahora los Estados Unidos vuelven a estar con nosotros. En los últimos meses, muchos países industrializados importantes se han comprometido a alcanzar la neutralidad climática y han fijado incluso las fechas concretas para este objetivo. Empresas de fama mundial han anunciado miles de millones de inversiones para que su producción y sus productos sean respetuosos con el clima. Son pasos en la dirección correcta, pero, por supuesto, debemos seguir insistiendo con determinación. Con el Pacto Verde Europeo y su primera ley sobre el clima, Europa muestra el camino. Animamos a todos los demás países, la mayoría con objetivos ambiciosos ya definidos, a que presenten también una hoja de ruta clara sobre cómo alcanzarlos. Este es el espíritu con el que participaremos este otoño en la conferencia de las Naciones Unidas sobre el clima COP-26 que se celebrará en Glasgow.

P: Por último, su Presidencia de la Comisión Europea parece estar marcada por urgencias y acontecimientos excepcionales: Las crisis sanitarias y económicas generadas por la pandemia, la crisis climática, etc. No puede decirse que el momento histórico sea el más favorable. ¿Cuál ha sido hasta ahora el momento más difícil o doloroso? ¿Cómo le gustaría que se recordara su mandato al frente del ejecutivo comunitario? ¿El hecho de ser mujer le hace tener un mayor sentido de la responsabilidad?

R: Por supuesto, tengo un enorme sentido de mi responsabilidad como presidenta de la Comisión Europea y sé que se me juzgará y recordará por lo que he logrado, así de sencillo. Siempre he creído que el liderazgo también consiste en convertir una crisis en oportunidades. La pandemia de COVID ha obligado a Europa a tomar medidas sin precedentes muy rápidamente. Ver las filas de ataúdes en las calles de las ciudades europeas, durante los primeros días de la crisis, fue una conmoción para mí y, creo, para todos nosotros. Pero Europa ha reaccionado, nos hemos apoyado unos a otros en esta crisis: restauramos el mercado único, nuestra campaña de vacunación es un éxito (estamos entre los líderes mundiales y compartimos, además, la mitad de la producción de vacunas con otros países), hemos desarrollado el certificado digital en un tiempo récord. Espero que se nos recuerde como la Comisión Europea que ayudó a Europa a salir de esta crisis y que puso a nuestro continente en el camino adecuado hacia un futuro ecológico, digital y saludable. El mayor desafío de nuestra generación es, con diferencia, la lucha contra el cambio climático global. Con el Pacto Verde Europeo y las leyes que ahora se presentan, Europa es la primera región del planeta que muestra concretamente cómo y en qué fases pretende frenar el calentamiento global. Si cambiamos esta tendencia todos unidos, habremos marcado un hito histórico para todas las personas que desempeñan alguna responsabilidad política en Europa, ya sea en Bruselas, en Madrid o en un pequeño ayuntamiento de Andalucía.

Editado por Miriam Burgués