Bruselas desvela este miércoles si considera sostenibles la nuclear y el gas

Bruselas desvela el miércoles si considera sostenibles la nuclear y el gas

Vista general de la central nuclear de Doel, propiedad principalmente de la empresa francesa Engie, situada en la orilla del río Escalda en Doel, Bélgica. EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

Bruselas / Berlín (EuroEFE).- La Comisión Europea (CE) presentará este miércoles su propuesta para dirigir las inversiones hacia las energías limpias, conocida como taxonomía, en la que desvelará si coloca ciertas plantas de gas y las nucleares al mismo nivel que las fuentes renovables.

«Mañana el colegio abordará el acto delegado sobre la taxonomía. El tema será objeto de un reporte que será presentado por el vicepresidente (de Economía y Comercio) Valdis Dombrovskis y por la comisaria (de Servicios Financieros) Mairead McGuinness», anunció en rueda de prensa el portavoz jefe de la Comisión Europea, Eric Mamer.

El Ejecutivo comunitario, que lleva varios años preparando la controvertida normativa, envió el pasado 31 de enero su propuesta a los Veintisiete y otras partes involucradas. En ella se proponía considerar sostenibles las plantas nucleares con permiso de construcción antes de 2045 y las de gas para generación eléctrica que emitan menos de 270 gramos de CO2 por kilovatio hora hasta 2031 o menos de 100 gramos en el conjunto de su vida útil.

La CE dio de plazo hasta el día 12 para presentar comentarios y análisis al controvertido borrador, fecha que se amplió después hasta finales de enero.

Una vez presentada oficialmente la normativa, la taxonomía sobre la energía, que tiene forma jurídica de acto delegado, entrará en vigor si no se presentan objeciones con las mayorías necesarias en un plazo de dos meses.

El Consejo de la UE, que representa a los Estados miembros, puede rechazar la propuesta, pero para ello necesita formular objeciones por mayoría cualificada inversa reforzada, lo que significa que para oponerse al acto delegado se necesita al menos el 72 % de los Estados miembros (20) que representen, a su vez, al menos el 65 % de la población de la UE.

El Parlamento Europeo puede objetar por mayoría simple, es decir, por lo menos 353 diputados en el pleno.

DIVERGENCIAS ENTRE PAÍSES

Francia lidera el bloque que aboga por recurrir a la energía nuclear, que apenas genera CO2 pero conlleva otros problemas como la seguridad o los residuos radiactivos, con el apoyo de países como República Checa, Hungría o Finlandia.

Alemania tampoco cree que la energía atómica deba considerarse sostenible, pero sí apuesta por el gas para transitar hacia una economía descarbonizada a mitad de siglo.

Y un tercer bloque de países, entre los que se encuentran España, Austria, Dinamarca o Luxemburgo, rechazan abiertamente ambas opciones y piden que no se le de el mismo trato a las renovables que al gas y a la nuclear.

La plataforma de expertos que asesora a la Comisión Europea en el diseño de esta clasificación de inversiones sostenibles rechazó en un informe presentado la semana pasada que la energía nuclear y el gas natural sean concebidas como verdes en los términos planteados por Bruselas.

El Ejecutivo comunitario estaba esperando este informe, así como los comentarios de los Estados miembros y del Parlamento, antes de presentar y adoptar la norma definitiva.

RIBERA PIDE RECONSIDERARLO

Sobre esta cuestión, la ministra española para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, insistió este martes en la necesidad de replantear la propuesta de la Comisión. Según escribió la ministra en una tribuna publicada por el diario alemán «Tagesspiegel», la función de la taxonomía es «servir de guía» a estados, empresas e instituciones financieras a la hora de identificar prácticas sostenibles y formular estrategias de financiación e inversión.

Aunque cada Estado miembro es «libre de determinar sus fuentes energéticas», es importante «crear un idioma común» que contribuya a que las economías comunitarias «sean climáticamente neutrales lo antes posible».

En este sentido, argumenta la ministra, la propuesta de CE «equipara» el gas y la energía nuclear con las fuentes renovables y al hacerlo «envía una señal confusa a los mercados financieros y entraña el gran riesgo de ser rechazada incluso por los inversores».

Además, incluir fuentes energéticas dañinas y con largos periodos de amortización en la taxonomía verde contribuiría a «desviar recursos de las tecnologías renovables», concluye Ribera.

En términos similares, en una entrevista con la red de medios «Redaktionsnetzwerk Deutschland», la ministra alemana de Medio Ambiente, Steffi Lemke, aseguró este lunes que «todavía no ha sido dicha la última palabra» respecto a esta clasificación.

«Estamos en un debate mucho más intenso de lo que muchos esperaban,» afirmó y recordó que varios países han expresado su intención de tratar de detener la propuesta por la vía judicial.

Editado por María Moya